Política

El Cabildo ocultó cuatro años un ‘swap’ de 188 millones a su interventor

La llegada de Pérez Frías a la Dirección Insular de Hacienda posibilitó que el órgano que tenía que haberla fiscalizado supiera de la existencia de esta operación especulativa

El escándalo por el swap fue tratado durante el pleno celebrado ayer. Europa Press
El escándalo por el swap fue tratado durante el pleno celebrado ayer. Europa Press

La Intervención General del Cabildo de Tenerife no tuvo noticias de la existencia del swap que ya le ha costado a la Corporación pérdidas por valor de unos 20 millones de euros ni cuando se firmó ni durante los cuatro años siguientes, según se desprende de los informes internos elaborados al respecto por dicho órgano insular. Hay que tener en cuenta que, precisamente, es la Intervención la que tiene como misión fiscalizar los asuntos económicos del Cabildo y que en el contrato en cuestión se comprometieron un total de 188 millones de las arcas públicas.

Según se ha desvelado ahora, fue la incorporación de Juan Carlos Pérez Frías como director insular de Hacienda lo que permitió a la Intervención saber de la existencia de esta operación especulativa de algo riesgo y que, si se cumple en las condiciones acordadas entre el Cabildo y una entidad financiera, supondrá el pago de más de 46 millones de euros a cuenta de unos intereses muy por encima de los actuales en los mercados financieros. Al saber del swap en 2015, más de cuatro años después de que se firmara, la Intervención del Cabildo reaccionó elaborando una serie de informes en los que protestaba por no haberse respetado su misión fiscalizadora previa, así como su reparo oficial ante lo ruinoso de la operación.

El escándalo suscitado tras la denuncia pública de Podemos sobre este pésimo negocio con dinero público llegó ayer al Pleno del Cabildo, donde su presidente, Carlos Alonso, matizó que las coberturas de tipo de interés suscritas por la Corporación en 2011 se hicieron para proteger a la Administración en un contexto económico muy complicado, aunque posteriormente “se volvió en contra” por la imprevisible bajada del interés. Cuestionado sobre la sentencia que rechaza una solicitud de la Corporación para anular este contrato y en la que se apunta que al Cabildo le hubiera bastado consultar en Google para advertir que este swap nunca podía ser beneficioso, Alonso sostuvo que los cálculos de la magistrada presentan algunos errores y negó que fuera tan evidente lo negativo de la operación cuando se suscribió. Sin embargo, todos los especialistas coinciden en que, en diciembre de 2010, era público y notorio que los tipos de intereses se desplomaban.