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Declara el viudo de Urbana, asesinada en 2001, tras reabrirse el caso

El varón, que iba a divorciarse el día en que se halló el cadáver de su mujer con 18 puñaladas, se ha prestado a una prueba de ADN
Antonio Mesa siempre ha defendido su inocencia. GERARD ZENOU

Antonio Mesa, el que fuera marido de Urbana Ramos Plasencia, asesinada en 2001, declaró ayer en el Juzgado de Primera Instancia Número Dos de Arona después de que dicho tribunal reabriese recientemente el caso, que sigue sin resolverse. También prestaron testimonio durante la mañana de ayer los dos guardias civiles que investigaron este crimen, tal y como señala la Asociación Laxshmi mediante una nota.

Los primeros que atendieron a la jueza fueron los servidores de la ley, quienes recordaron que se habían abordado todas las líneas de investigación posible hasta el final, centrándose finalmente en la hipótesis de un crimen pasional, entre otras circunstancias, por lo brutal del ataque, tanto antes como después del fallecimiento de la infortunada mujer, una vecina de Fonsalía (Guía de Isora), quien encontró la muerte tras salir de casa y antes de llegar a su puesto de trabajo.

Su cuerpo sin vida fue encontrado en una pista de tierra cercana a su hogar. Le habían asestado 18 puñaladas y un golpe en la cabeza propinado con un objeto contundente.

A continuación declaró Antonio Mesa, quien era marido de Urbana hasta la fecha del crimen, en la que se tenía previsto firmar la separación legal de ambos, recuerda Laxshmi, asociación representada por el criminólogo Félix Ríos y la letrada Yaremi Padrón.

Prueba

Mesa, que siempre ha defendido su inocencia, no respondió ayer a las preguntas de Padrón, pero sí a las realizadas por la jueza y por la fiscal del caso, que en su día se mostró favorable a la reapertura de este proceso. Aunque expresó sus reservas, el viudo de Urbana se prestó a la prueba de ADN, considerada como determinante para la resolución del enigma sobre el asesino de la mujer.

A este respecto, Ríos, portavoz y asesor de la familia de la víctima, aseguró ayer: “Ahora estamos con la expectativa del resultado que arrojen los análisis de ADN que está practicando el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses. En ellos está la llave para hacer justicia en este caso, o que vuelva a engrosar las estadísticas de crímenes sin resolver en Canarias”, sostuvo el especialista
El Juzgado de Primera Instancia Número 2 de Arona decidió el pasado mes de enero reabrir el caso por el asesinato de Urbana Ramos Plasencia, acaecido el 9 de noviembre de 2001, sin que hasta ahora se haya dado con los responsables de un crimen atroz que conmovió a la sociedad canaria en general y a la tinerfeña en particular.

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