Nieves Mary Rodríguez, de la Unión Progresista de Fuencaliente(UPF), se convirtió ayer en la primera mujer que lidera la alcaldía en ese municipio desde que se constituyera como municipio independiente, en 1837.
El momento histórico, que propició el voto favorable del concejal de Sí se Puede, Eduardo Pérez, quedó ensombrecido por los improperios y las faltas de respeto de algunos de los vecinos asistentes a la sesión plenaria contra el portavoz de Coalición Canaria y líder de la oposición, Gregorio Alonso. Todo ello con el silencio cómplice de la nueva alcaldesa, que no llamó al orden institucional ni una sola vez.

El voto de Sí se Puede, sumado al del alcalde socialista saliente, Luis Torres, y los tres emitidos por el grupo de UPF, logró que Rodríguez tomara el bastón de mando para liderar el gobierno local, en pacto con el PSOE, durante los dos años de mandato que aún restan. La nueva alcaldesa hizo un discurso integrador y personal para hablar poco de política y sí del trato igualitario que recibirán todas las familias de Fuencaliente “sea cual sea su ideología; soy la alcaldesa de todos y gobernaré para todos”, dijo.
El traspaso de poder se llevó a cabo mediante la votación en una urna y tras quedar constituida la mesa de edad por parte del secretario municipal. Lo más llamativo, la ausencia de cargos insulares del PSOE y de CC (solo la alcaldesa popular Noelia García asistió al pleno como cargo público), y la desilusión palpable del concejal de Sí se Puede frente a una postura de la que “asumimos la responsabilidad” pero que mantuvo dividida a su asamblea hasta el pasado jueves, cuando con poco más del 50% de sus integrantes, prefirió la continuidad de un grupo de Gobierno al que afean el incumplimiento de la decena de acuerdos adoptados gracias a otras tantas mociones presentadas por ese grupo.
Pérez confesó abiertamente que sopesaron, por un lado, la ineficaz gestión de PSOE y UPF, y por otro, el “mercantilismo” de CC con la Ley de Islas Verdes y la Ley del Suelo. Así, se evidenció que se limitaron a escoger la menos mala de las dos opciones que tenían sobre la mesa para permitir la gobernabilidad del consistorio. Eso sí, reveló que Torres y Rodríguez se saltaron un acuerdo plenario para auspiciar que el Cabildo incorporara en su Sistema Turístico y en la modificación del PIOLP, el campo de golf asociado a un hotel para el municipio.
El balance en el ecuador del mandato llevado a cabo por Gregorio Alonso, con dificultades para mantener el hilo de su discurso por las reiteradas faltas de respeto durante su intervención, no pudo ser peor. Acusó a Luis Torres, desde ayer teniente alcalde, de haber sido “el peor alcalde en la historia de Fuencaliente”, llegando a calificar su gestión como “nefasta”.
La pérdida de una subvención estatal de casi 400.000 euros para La Zamora, mencionada también por el concejal de Sí se Puede, además de la privatización de los Servicios Sociales en el consistorio, o la no aprobación del Presupuesto del año en curso, del que ni la nueva alcaldesa ni el alcalde saliente hicieron ningún a alusión, fueron algunos de los elementos del inventario negativa de gestión política llevado a cabo por los nacionalistas.
Luis Torres, lejos de darse por aludido ante las críticas del líder local de Coalición Canaria, optó por dejar la respuesta para “dentro de unos meses” y demostrar “con papeles”, la falta de rigor en tales acusaciones. Más en clave personal que política, agradeció al pueblo de Fuencaliente y a los trabajadores municipales, la confianza dada durante dos años de gestión.




