
El carguero británico MV Cheshire, que sigue remolcado a unas 28 millas náuticas -51,8 kilómetros- al suroeste de Gran Canaria, mantiene aún elevadas temperaturas en sus bodegas, en las que continúan algunos puntos calientes, aunque no hay presencia de humo.
Así lo confirmó Sheena Campbell Royle, portavoz de la compañía propietaria del barco, Bibby Line Limited, quien agregó que el resto del Cheshire está a una temperatura ambiente, que es seguro el acceso a la cubierta principal y, asimismo, no se ha encontrado gas en el área de las dependencias.
Los tres técnicos de la empresa norteamericana de rescate de barcos Resolve Marine, que el miércoles pudieron acceder al carguero -una grúa del helicóptero contratado por el armador los bajó a la cubierta-, también informaron de que la sala de máquinas está en buenas condiciones y no hay agua en su interior. Además, la inspección determinó que el cable que une al buque con el remolcador VH Hispania está en buenas condiciones.
Una vez que el buque esté asegurado, subirán al carguero británico los técnicos de Capitanía Marítima de Las Palmas, que también lo inspeccionarán antes de pronunciarse sobre si el barco reúne las condiciones de seguridad suficientes para que sea conducido a algún puerto canario para ser reparado.
La compañía trata de rescatar el MV Cheshire desde que el 14 de agosto quedó a la deriva, tras ser evacuados sus 24 tripulantes por el riesgo que corrían a causa de un incendio declarado en su carga de fertilizantes dos días antes, cuando navegaba a unas 60 millas de Gran Canaria. Por otra parte, el capitán marítimo de Las Palmas, Pedro Mederos, informó ayer al Gobierno canario de que, hasta la fecha, “no se ha producido ningún incidente de contaminación marina” a consecuencia del incidente del carguero británico MV Cheshire y agregó que no corre peligro de hundimiento.
En un informe al que ha tenido acceso Efe, Mederos destaca que, a pesar de que los técnicos de la Administración Marítima consideran que “no existe riesgo de hundimiento”, estos vienen efectuando “un estrecho y permanente seguimiento de los acontecimientos” que acontecen al barco.
Además, recalca que, en el caso de producirse un suceso de contaminación, “se activarán los protocolos de actuación dentro del Sistema Nacional de Respuesta y, más concretamente, el Plan Marítimo Nacional de respuesta ante la contaminación del medio marino”. Una activación que no ha tenido lugar, “porque ni se ha producido contaminación del medio marino, ni se considera probable que esta ocurra”, agrega el escrito de Mederos.
Capitanía Marítima, asimismo, destaca que, tal como se ha venido realizando desde el inicio del incidente, seguirá remitiendo a la Administración autonómica, a través del Centro de Coordinación de Salvamento de Las Palmas, “la información técnica relativa al suceso que viene afectando al buque”.
En esa línea, aclara el capitán marítimo, “no existe inconveniente en ampliar dicha información, que se facilitará de acuerdo a los protocolos habituales, a través de la Delegación del Gobierno en Canarias”.
Explica también que ni la Capitanía Marítima, ni las entidades locales de Salvamento Marítimo, que dependen funcionalmente de aquella, pueden formar parte de los órganos propios del Plan Específico de Contaminación Marina Accidental de Canarias (Pecmar).
Mederos recuerda, sin embargo, que solo en el caso de activación conjunta del plan nacional y de un plan territorial se constituirá un órgano de coordinación formado por un representante de la Delegación del Gobierno, el capitán marítimo y el jefe de servicio periférico de costas donde se produzca el evento, así como por tres representantes autonómicos.





