
Tras dos años de experiencia como coalición, Unidos por Gran Canaria celebra este sábado el congreso constituyente del partido. Lo lidera José Miguel Bravo de Laguna, un político de renombre. Actualmente es consejero de la oposición en el Cabildo, que presidió en el anterior mandato bajo las siglas del PP. Ha sido, además, jefe del Legislativo autonómico. Con la UCD fue diputado en las Cortes que elaboró la Constitución. En la esencia de UxGC está la defensa de la isla “sin fomentar el pleito insular”,
-¿Con qué ánimos acude Unidos por Gran Canaria a su congreso constituyente?
“Bueno, nosotros nacimos como una coalición electoral en marzo de 2015. Yo me incorporé en condición de independiente, tras haber dejado el Partido Popular, junto a otras personas en idéntica situación, además de diversos partidos políticos y asociaciones municipales o locales. Nos presentamos en 11 de los 21 municipios de Gran Canaria y obtuvimos un resultado muy satisfactorio: cuatro consejeros en el Cabildo, el mismo número que Podemos, que estaba en la cresta de la ola, y uno menos que el PSOE. En Las Palmas de Gran Canaria tenemos dos concejales; en Telde, cuatro; en San Bartolomé de Tirajana, dos… En fin, prácticamente en todos obtuvimos representación. A partir de ahí, entramos en un proceso de reflexión y llegamos a la conclusión de que sí hay necesidad de que exista un partido insular fuerte, igual que en otras islas se crearon ATI, en Tenerife; API, en La Palma; el PIL, en Lanzarote, o Asamblea Majorera, en Fuerteventura. Ha habido intentos meritorios, lo reconozco; pero no han cuajado. Creo que aquí hay un espacio para un partido de centro, liberal, insular, que no insularista ni pleitista. Sin ir contra nadie, queremos recuperar el tiempo perdido”.
-¿Cuáles son las similitudes y diferencias con ATI o el Partido de Gran Canaria, que fundó Gregorio Toledo, de quien fue compañero en la UCD?
“Las diferencias hay que verlas desde la perspectiva histórica. Aquellos dos partidos se formaron hace muchos años, cuando no había estos desequilibrios de ahora, que, en mi opinión, afectan a Gran Canaria de manera singular. La autonomía ha ido acrecentando las desventajas de Gran Canaria, en representación institucional, en promoción turística y hasta en el producto interior bruto. Hemos pasado de ser la primera isla a la cuarta, detrás de Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura”.
-¿La doble autonomía sería una solución?
“No, en absoluto. Esta iniciativa forma parte de un proyecto regional. Nosotros defendemos una autonomía equilibrada, sin una isla hegemónica y las demás de satélites. Primero, entre las dos más pobladas y, luego, entre estas y las cinco restantes”.
-¿Cuál es su criterio sobre la reforma electoral?
“Fuimos invitados a la comisión parlamentaria de estudio del sistema electoral y expusimos nuestro criterio, que pasa por dos coordenadas: un único tope regional de acceso del 3%, sin barreras insulares, y unas listas de restos de diez diputados más, cinco por provincia, para asignarlos a aquellos partidos que no hayan obtenido escaños pero que tengan un mínimo de votos en el conjunto del Archipiélago”.
-¿Por qué no les convence la fórmula de la lista regional?
“Básicamente, porque habría diputados de doble condición y se propiciaría la desproporción. Si los diez parlamentarios fueran de Gran Canaria, en Tenerife no se aceptaría. Y viceversa. Las listas resto vendrían a ser un modelo más sutil pero también más justo, sin modificar sustancialmente la triple paridad”.
-¿En qué consiste el carné de defensor de la isla?
“Nosotros pretendemos ir más allá de lo clásico: afiliados y simpatizantes. Entendemos que en Gran Canaria hace falta una mayor conciencia insular. Para ello, nos proponemos motivar el sentimiento de la gente mediante este sencillo gesto”.
-¿Con qué organizaciones se han entablado contactos?
“Sí, hemos tenido conversaciones, que yo no he negado. No negociaciones. Hemos hablado con Ciudadanos, con Coalición Canaria y otras, porque se está acercando el momento electoral. El tiempo paso muy rápido y las fuerzas políticas tienen que hablar, para llegar a acuerdos o no. Depende. Si así fuera, sería más transparente cara al electorado. Para nosotros, lo fundamental es que se permita la defensa correcta de Gran Canaria”.
-Ahora que parece que CC está en decadencia ¿Aspiran ustedes a ser la pata en Gran Canaria de un proyecto regional?
“No seré yo quien afirme que Coalición Canaria está en decadencia. Lo que se sabe es que nunca ha sido demasiado fuerte en esta isla. Quizá más en otra época, pero se ha ido debilitando. Tener un partido fuerte en Canarias y no en Gran Canaria es como conducir un coche con una rueda pinchada. No se puede avanzar mucho. Lo de las alianzas deberán decidirlo ellos. Es evidente que Unidos por Gran Canaria obtuvo mejores resultados que Coalición en las últimas elecciones, en las que improvisamos unas candidaturas a prisa y corriendo. Entre marzo y mayo. En dos meses conseguimos unas buenas cifras y estoy convencido de que, incluso presentándonos solos en 2019, vamos a superarlas”.
-¿Cuál es el secreto?
“Estamos haciendo un planteamiento que llega al corazón de los grancanarios. Y eso no es fácil, porque a la cabeza pueden enviarse muchos mensajes pero no todos fluyen al corazón”.
–Como diputado que fue usted en las Cortes constituyentes, a partir de 1977, ¿qué análisis hace de la situación en Cataluña?
“Ojalá tuviera yo la respuesta al problema catalán. Sí puedo decir que lo que ha ocurrido con el proceso nacionalista a lo largo de la historia reciente de España es una cierta deslealtad institucional. En la redacción de la Constitución intervinieron los nacionalistas; sobre todo, los catalanes. Miquel Roca fue uno de los ponentes. Ahí se pactaron los márgenes de la autonomía. Y que España era una nación común e indivisible de todos los españoles. Definía un amplísimo marco de desarrollo autonómico, como se ha demostrado, con enormes facultades y competencias, gracias a Dios. De eso a romper España va un abismo. Me parece bien que se cambie la Constitución, pero que se haga por los cauces legales. En Cataluña se han saltado a la torera el entramado constitucional para imponer un referéndum ilegal. Es como si una parte de tu cuerpo quisiera separarse del resto”.





