
La vida de Pier Luigi Cherubino sigue ligada al césped. Durante muchos años se ganó la vida, una enorme reputación profesional y la posibilidad de vivir un futuro desahogado con su trabajo sobre el verde de los campos de fútbol, ahora, años después de su retirada, ha cambiado de verde.
El golf le ha atrapado como ha hecho con muchos ex profesionales del deporte. El ex jugador tinerfeño, que vive un momento de felicidad futbolera gracias al buen desempeño de tres de sus ex equipos en este inicio liguero, CD Tenerife, Real Betis y Sporting de Gijón, aprovecha cada momento que tiene libre para dar rienda a su pasión por el golf.
Pier, hándicap 16,4 tuvo esta pasada semana un compañero de partidos de lujo, su viejo amigo Quique Estebaranz, que vle visitó en la Isla. “Está igual que cuando jugaba”, resaltaba ayer un hombre que ha trasladado la competitividad con la que se desenvolvía ante la meta rival al deporte de los 18 hoyos. “Ya llevo años jugando”, explicaba después de echarse unos hoyos en uno de los buenos campos que hay en Tenerife.
Y es que el golf le permite seguir activo en esa competencia interna que siempre le queda a los que han rendido en deportes de alto nivel. “Llevo mucho tiempo, desde que terminé en el fútbol y es una pasada, Quique también suele jugar, estuvo una semana de vacaciones por aquí y aprovechamos para jugar, como siempre”, explicaba el ex internacional español que reconoce que con el golf “sueltas la adrenalina, es súper complicado y te hace estar concentrado al máximo”.
Pier no ha perdido el contacto con muchos de sus ex compañeros en el CD Tenerife. Con Nacho Conte solía jugar al pádel, otro de sus deportes favoritos. Mientras, en unos días se reencontrará de nuevo con Fernando Redondo, con el que comparte clase en el curso nacional de entrenadores que acabarán el próximo mes de noviembre.




