Puntagorda, municipio del norte y víctima como toda la comarca de las malas comunicaciones y el incumplimiento reiterado del cierre del anillo insular, ha logrado superar los 2.000 habitantes, cifra que desde el consistorio confían en que sigue creciendo, gracias a una estructura económica a pequeña escala que permite la complementariedad del sector terciario y el primario.
Su modelo de desarrollo, al amparo de un Plan General de Ordenación que pudo ver la luz siete años atrás y que ha superado las complejas adaptaciones a un Plan Insular de Ordenación que ahora vuelve a ser modificado, así como a las sucesivas normativas regionales en materia de planeamiento, ha logrado dar respuesta al desarrollo agrario y turístico.
Lo afirma su alcalde, el socialista Vicente Rodríguez, y lo suscriben las estadísticas de la localidad en el contexto insular. En los últimos siete años, esta localidad presenta un crecimiento de nada menos que 400 plazas turísticas, una tasa de población en crecimiento, y un índice de paro del 21%, por debajo de los restantes municipios y de la de Canarias, que sigue superando el 24%.
“Puntagorda fue el primer municipio en tener su Plan General adaptado al Plan Territorial Especial, eso nos permitió crecer turísticamente y seguimos en esa senda. Llevamos seis años otorgando licencias para la creación de entre 40 y 50 camas anualmente, y con esos ingresos provenientes de las licencias hemos seguido invirtiendo, servicios e infraestructuras, todo ello con un desarrollo turístico en suelo rústico”.

Esas inversiones en materia turística provienen, en la mayor parte, de residentes en la localidad y en la comarca norte, que ha logrado, dice el alcalde “fijar población al territorio”. El municipio ostenta también el primer puesto en el ranking de cabezas de ganado, con una cabaña ganadera caprina que presenta explotaciones con hasta más de 1.000 ejemplares y todas ellas legalizadas, y el asentamiento de algunas nuevas. “Todas tienen la legalización en el ordenamiento, todas tiene fluido eléctrico y agua”.
Mecenazgo del Consorcio del Telescopio de Treinta Metros (TMT)
El alcalde de Puntagorda, quien ostenta la presidencia insular de la Federación Canaria de Municipios y mimebro del Comité Ejecutivo de la entidad, especialmente combativo con asuntos como la defensa de las escuelas infantiles o el fondo de desarrollo rural de Canarias, entre otros temas, trabajó como impulsor del convenio que, días atrás, se ha suscrito con el consorcio científico del Telescopio de Treinta Metros y con el Cabildo, en una expresión de compromiso con el proyecto pero con un contenido que va más allá.
Si el telescopio finalmente se instala en La Palma y por lo tanto ocupa parte de las diez hectaréas de suelo cedido por el Ayuntamiento de Puntagorda al IAC, el consistorio quiere un mecenazgo que se traduzca de forma concreta en becas de estudio a los alumnos del Instituto de Enseñanza de Puntagorda, o la vinculación para la promoción y desarrollo de proyectos educativos y formativos.
“Nos han solicitado un pequeño espacio de terreno y en esa cesión aparte de dinero queremos otras cosas, queremos aprovechar esta coyuntura para lograr que la comarca noroeste exista la posibilidad de que tengamos infraestructuras de relevancia internacional tanto científicas propieamente dichas, como de desarrollo turítico vinculadas a la astronomía”.
Rodríguez defiende que la comarca debe lograr rentabilizar su posición estratégica: “Si tenemos una buena posición para la observación y estudio de las estrellas, también podemos aprovechar todo ese potencial como recurso de interés turístico en el contexto europeo como un espacio privilegiado para la ciencia”.




