
Arrepentimiento y vergüenza. Son los sentimientos que expresa Fermín Bárcena ante una etapa de su pasado. Pero también reconoce que esos años alejados de la legalidad han quedado atrás. Una vez salió de la cárcel, hace ya más de una década, su vida cambió de forma radical y no hay día en que no se arrepienta de los sucedido. A pesar de que este cubano de 63 años afincado en Tenerife intenta, por diversos medios, volver a coger las riendas de su vida, la burocracia se lo impide.
El último de los problemas de Fermín lo lleva arrastrando desde 2013, después de que, por tercera vez, se dictara una orden de expulsión de España. Este documento, que asegura que es irregular ya que cuando fue aprobada carecía de antecedentes penales, ha supuesto un duro revés. La obtención de su documentación española y los negocios en los que trabaja para poder salir adelante se han visto paralizados por este papel, como así revela el propio protagonista en una entrevista concedida a DIARIO DE AVISOS.
El principal miedo de Fermín radica en que este documento imposibilita que pueda mantener una vida normal, con su documentación reglamentaria y con vías para la subsistencia, más que en ser deportado a Cuba. Esto se debe a que ahora España no mantiene ningún acuerdo con su país natal para el traslado a través de extradiciones. Además, explica que, debido a que hace años, cuando se asentó en España, renunció a seguir trabajando para el Gobierno cubano, ahora su país ha rechazado que regrese, al menos, accediendo a no tomar represalias, como así recoge la documentación que maneja.
Se trata de la tercera orden de expulsión que recibe Fermín en su estancia en territorio español, que comenzó a principios de la década de los 80 del siglo pasado. La primera carta que lo invitaba a abandonar España la recibió cuando ingresó en la cárcel, primero en Málaga, y luego en Tenerife. Pocos tiempo después de recibirla, sobre 2004, logró que la entonces subdelegada del gobierno en Canarias, Pilar Merino, lograra paralizarla y anularla, después de haber comprobado que poco a poco estaba rehaciendo su vida. Años más tarde le llegó la segunda orden de expulsión, que finalmente prescribió pasados los cinco años reglamentarios.
Ya por último, en 2013 llegó el último aviso y aunque está a punto, también, de prescribir, ha supuesto un duro golpe a este cubano, ya que le impide continuar con su vida. Insiste en que la carta es irregular e inviable, ya que en el momento que fue dictaba ya había pagado su deuda con la justicia española y carecía de antecedentes y, además, no puede -ni quiere-volver a su país de origen.
En cuanto Fermín recibió esa mala noticia, se puso manos a la obra para que no le impidiera continuar con el giro que le había dado a su vida. Buscó un abogado de oficio e interpuso un recurso, aunque este finalmente fue desestimado. También, apoyado por un responsable de una entidad social -cuyo nombre prefiere mantener en el anonimato- ha acudido al Defensor del Pueblo, a la espera de que se pronuncie.
una Esperanza
La última oportunidad que le queda ahora es recurrir al subdelegado del gobierno en Canarias, Guillermo Díaz Guerra. “Me gustaría reunirme con él en persona, que conozca mi caso, mi situación, que me conozca a mí y que vea que he enderezado mi vida y que he tenido una reinserción en la sociedad ejemplar”, confiesa. Así, anuncia su intención de solicitar un encuentro para que pueda comprobar en persona, y con toda la documentación de la que dispone, lo que considera una historia de superación.
La vida de este cubano ha sido digna de un libro. A inicios de los años 80, Fermín dejó el trabajo que tenía para el Gobierno cubano en los países del este de Europa y se afincó en el sur de España. Tuvo varios negocios de éxito y formó una familia. Esa vida acomodada se rompió de repente. Su esposa, embarazada, y sus hijos gemelos de tres años fallecieron en un accidente de tráfico. Simplemente no lo pudo soportar. En la entrevista no da demasiados detalles de lo sucedido. De hecho, su mirada lo delata. Aún le duele y, como así reconocieron los médicos que lo trataron una vez transcurrido ese fatídico día -mediante informes que ha podido comprobar este medio- el shock causado por la situación le llevó a sus continuos problemas de salud y sus altercados con la ley.
Durante algunos años, entró y salió de la cárcel, según reconoce, por varios delitos, pero nunca por problemas excesivamente graves, por lo que se muestra sorprendido de la reiteración de las órdenes de expulsión que ha recibido. En 2005 dejó la prisión de manera definitiva, instante en el que comenzó un nuevo recorrido, alejado de todo lo anterior.
La siguiente parada después de Tenerife II fue el albergue de Santa Cruz de Tenerife. Ahí comenzó a dar rienda suelta a una de sus aficiones: escribir. De hecho, puso en marcha un periódico, en colaboración con el Ayuntamiento, vinculado a este espacio social. Pocos meses después, prefirió dejar atrás estas dependencias y comenzó a vivir como ocupa en el edificio que se encuentra en el parque Viera y Clavijo.
Poco a poco fue preparando su nuevo hogar, en el que ha permanecido la mayoría de este tiempo. En este periplo, subsistía gracias a algunos colectivos sociales y a varios amigos. De hecho, Fermín destaca el apoyo recibido, en todos los sentidos, por parte de los dueños del Centro de Enseñanzas Superiores de Santa Cruz de Tenerife, quienes le han ofrecido respaldo económico y moral.
En esos años como ocupa, Fermín se hizo con un ordenador que encontró en la basura y lo arregló. Con él pudo dar rienda suelta a su imaginación y además de un libro de poesía, escribió un guión de cine. “Estuve en negociaciones con agentes, pero con la orden de expulsión todo se ha parado”, señala. También ha colaborado con algunas organizaciones sociales e, incluso, lo han puesto como ejemplo de reinserción social en ellas. Desde hace unos meses, gracias a una ayuda social que recibe, ha podido alquilar una habitación en un piso y dejar atrás la calle. “Yo podría haber ya rehecho mi vida económicamente, porque presenté un proyecto empresarial en la Sociedad de Desarrollo, para la venta online, pero también se ha paralizado por mi estado legal”, añade.
A pesar de que el destino le quitó a su familia, hace un tiempo recuperó una parte de ella. Una hija que vive en Alemania, de una relación anterior a su matrimonio y con la que no había podido tener contacto, lo localizó en redes sociales y están recuperando el tiempo perdido. Ella, junto a su nieta de 12 años, le han devuelto la sonrisa.
Un libro de poesía escrito mientras vivía en la calle
El próximo 22 de septiembre, TEA acogerá la presentación de libro de poesía escrito por Fermín Bárcena. El acto, que tendrá lugar a las 19.00 horas, contará con la asistencia no solo del autor, sino también del director de Cáritas, Leonardo Ruiz del Castillo y el editor de la obra, Ángel Morales. Este libro es uno de los trabajos -junto con un guión cinematográfico- que Fermín escribió mientras vivía como ocupa en el parque Viera y Clavijo. Las personas interesadas en adquirirlo pueden contactar con el propio autor, a través del teléfono 633 083 933, su página de Facebook y el mail fermínbarcenaiznagacomercial@hotmail.com




