sociedad

Los 25 años de Juana en el camposanto

El cementerio de Santa Lastenia recibe, desde noviembre de 1992, la visita de una madre que no ha dejado de acudir a la tumba de su hija ni un solo día en todos estos años
Fotografía: Andrés Gutiérrez

El 29 de noviembre se cumplirán 25 años del fallecimiento de María del Carmen. Sus restos descansan en uno de los patios del cementerio de Santa Lastenia, en la capital tinerfeña. Desde el momento de su entierro, su madre, Juana Pérez, no ha dejado de visitar su tumba ni un solo día, convirtiéndose en una más del personal que atiende el camposanto. Esta santacrucera, residente en el barrio de García Escámez, cumplirá el próximo mes los 75 años. Confiesa que, una vez se levanta, a las 6 de la mañana acude a la piscina. “Cuando salgo, a las 7 vengo al cementerio y, a veces, ni está abierto y tengo que entrar por la puerta principal”, detalla a DIARIO DE AVISOS. La estancia de esta madre se prolonga hasta mediodía, aunque a veces regresa, también, por la tarde.

Desde hace siete años la rutina de Juana en estas instalaciones no solo tiene como fin visitar el sepulcro de su hija, sino que también lo hace por su marido, José Ramón, quien fue enterrado en el mismo panteón. Sobre su futuro, esta vecina lo tiene claro: “cuando ya no esté quiero que me incineren y una parte la pongan aquí, con mi hija y mi marido, y la otra la esparzan en el monte, para que pueda volar como un pájaro”. Para ese entonces, confía en que sus otras dos hijas mantengan la tradición y cuiden con la misma devoción la tumba familiar.

El panteón no pasa desapercibido. Hace 20 años, plantó una buganvilla, que hoy en día sirve de adorno y enrame a sus difuntos. Además, las fotos de su hija y su marido lucen en la cabecera de la lápida. En un extremo encontramos a esta chicharrera. Muchos de los visitantes de estos días le preguntan dónde encontrar el agua o se acercan a saludarla, mientras que los trabajadores sonríen y comentan que ella sabe más del cementerio que cualquiera de ellos. Sin duda, se ha convertido en una más. De hecho, hace unos años llegó a trabajar algunos meses en estas instalaciones. “Aquí me conocen como Juana la nuestra”, confiesa con una amplia sonrisa.

“Yo vengo porque aquí me siento bien; doy de comer a los pájaros, pongo los ramos de flores del crematorio en las tumbas más abandonadas y rezo”, detalla Juana. “No he faltado en estos 25 años ni un solo día, incluso me han operado del pecho en dos ocasiones y he venido con los puntos”, narra. “El panteón lo compré con un millón de pesetas que tenía mi hija ahorrado cuando murió y yo puse el resto”, explica.

Juana no es la única persona que acude al camposanto a diario a visitar a sus seres queridos, pero sí es de las que lleva más tiempo con esta tradición. Estos días, con motivo de la festividad mañana del Día de Difuntos, se espera la presencia de unas 60.000 personas, que aprovechan para rendir homenaje a sus seres queridos. La mayor afluencia se ha registrado, sobre todo, desde el lunes, y se prevé que a lo largo de la jornada de hoy numerosos ciudadanos acudan con rosas, claveles o crisantemos para adornar miles de lápidas de este camposanto.

TE PUEDE INTERESAR