
El próximo año comenzarán los trabajos de recuperación de uno de los lugares históricamente más emblemáticos de La Palma y que, paradójicamente, ha permanecido entregado a un olvido secular: la Cueva de Carías. Un espacio donde la cultura aborigen de la Isla y el período de la conquista se dan la mano, ya que en este emplazamiento, ubicado en la ladera norte del barranco de Las Nieves, albergó su residencia el último mencey del cantón de Tedote, Ventacayce, y con la incorporación de la isla a la Corona de Castilla allí se se ubicó la primera Administración insular, al convertirse en sede del Concejo de La Palma.
El proyecto ya está terminado y la inversión prevista para su realización alcanza los 170.000 euros, cuya financiación correrá a cargo de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno canario, el Cabildo palmero y el Ayuntamiento de Santa Cruz.
Santa Cruz de La Palma aspira a convertir este espacio en un lugar de visita obligada para los turistas que viajan a la Isla, recuperando la carga histórica que posee esta cueva, que se encuentra debajo de la plaza de La Encarnación. De un indudable valor etnográfico, la Cueva de Carías sirvió de refugio para los pastores que traían sus ganados a pastar a la Dehesa de La Encarnación y también cumplió la función de leprosería en el pasado. Prueba de ello es que la ermita de La Encarnación conserva todavía hoy una imagen de San Lázaro, aclamado como protector contra la peste y otras enfermedades contagiosas, entre ellas, la lepra.
La iniciativa de la concejal de Patrimonio y Cultura del Ayuntamiento capitalino, Virginia Espinosa, parece que llegará a buen puerto este próximo año, teniendo en cuenta el compromiso tanto del Ejecutivo autonómico como de la Corporación insular para financiar este proyecto, tal y como confirmó el consejero insular de Cultura, Primitivo Jerónimo. La estimación de la duración de los trabajos, que devolverán el uso público a este espacio, es de siete meses.

El técnico de Patrimonio del Ayuntamiento capitalino, Víctor Hernández Correa, destaca que a lo largo del siglo XX, los nuevos usos que ha tenido la Cueva de Carías han estado relacionados con los “espectáculos”. “Lo primero en el tiempo es haber servido como escenario para la puesta en escena del texto de la obra El ídolo de Asís, escrita por Félix Duarte Pérez y representada con ocasión del paso de la procesión de la imagen de San Francisco en su fiesta de octubre por las calles del barrio”.
Igualmente, subraya su recuperación por Pilar Rey y Antonio Abdo, durante su etapa como directores de la Escuela Municipal de Teatro de Santa Cruz de La Palma, donde pusieron en escena la parte dedicada a la adoración del Auto de los Reyes Magos atribuido a Antonio Rodríguez López (1836-1901) al término de la cabalgata, la noche del 5 de enero.
El origen del nombre es discutido, si bien Hernández Correa sostiene que “la hipótesis más aceptada es la que esbozó en su momento el etnógrafo palmero José Pérez Vidal, quien concluye que se trata de un antropónimo de origen portugués relacionado con la forma árabe al caría, el caserío, que en el castellano antiguo dio lugar a la voz alcaría con el valor de casa de labranza, todavía presente en áreas peninsulares próximas a la influencia lusa como la provincia de Salamanca”.




