
A pesar de que las grandes inversiones turísticas se están haciendo esperar en La Palma, durante el pasado año 2017 sí se produjo un avance en los que se refiere a viviendas vacacionales, contabilizando más de mil nuevas camas en este modelo alojativo. Buena parte de estas plazas tienen su origen en la regularización que ha permitido la nueva legislación en materia de ordenación del territorio, aunque también hay de nueva planta.
En total se han puesto en el mercado 1.067 nuevas camas, que corresponden a 230 viviendas, según concretó la consejera insular de Turismo, Alicia Vanoostende. A ello hay que sumar 70 nuevas plazas alojativas entre hoteles emblemáticos, como el de El Paso, villas y establecimientos en el medio rural.
Tanto la Ley de Islas Verdes como la del Suelo han permitido destrabar la situación de este tipo de establecimientos que mantenía a una importante oferta alojativa de La Palma de forma irregular, con el perjuicio que representaba tanto para los propietarios como para el propio destino.
La zona donde se ha producido un mayor crecimiento dentro de este sector vacacional es en la comarca noroeste, especialmente en Tijarafe y Puntagorda. En el primer caso se autorizaron 30 nuevas viviendas vacacionales. Es precisamente ahí donde el turismo rural domina durante los últimos años.
La Palma es la isla que mayor porcentaje de viviendas vacacionales concentra respecto al total de su oferta, un 35,8%. La isla contaba con unas 12.000 camas turísticas, a las que ahora hay que sumar estas nuevas plazas que afloraron la pasada anualidad, muchas de ellas pertenecientes a las 3.000 casitas, como se conocía este colectivo, que se encontraban en una situación irregular.
Entidades como Ashotel han defendido que la isla precisa de al menos 10.000 camas más para atender la demanda y que la isla crezca como un destino competitivo en la industria turística.




