
En los casi 20 años que tiene el Centro Municipal de Acogida, 2.600 personas ha recurrido a sus servicios para no pasar la noche al raso. Otras 500 pasan mensualmente por el albergue ya sea para comer (se reparten 15.000 comidas mensuales), ducharse o usar la lavandería. Unas prestaciones que, admite la primera teniente de alcalde de Santa Cruz, Zaida González, no son suficientes para atender a todas las personas sin hogar que necesitan ayuda. “Nosotros solos no podemos atender las necesidades de las personas sin hogar”. “Lo que pedimos es que se abran otros servicios de atención porque hay determinados picos que no tenemos capacidad para atender. Cualquiera que se nos queda fuera, sea uno o sean diez, son gente a la que no llegamos, que no podemos ayudar, así que lo que pedimos no son más recursos para este centro, sino que haya más en otros puntos de la Isla”.
La primera teniente de alcalde admitió que las reuniones mantenidas hace un año entre Ayuntamiento, Cabildo y Gobierno de Canarias no han dado todos los frutos que se prometían. “Estos encuentros han dado resultado en el sentido de que se ha abierto un servicio para personas que están operadas (10) y que pasen la convalecencia de su enfermedad, gente que luego vuelve a una situación de sinhogarismo”. “Pero luego tenemos otras personas, muchas de ellas por ejemplo muy mayores, que necesitan de recursos específicos. Así que queda mucho trabajo y necesitamos el compromiso y la responsabilidad de todas las administraciones”, añadió González.
Hace una semana, el frío, la lluvia, pero también el Carnaval, provocó uno de esos picos de asistencia de los que hablaba la también concejal de Seguridad. “Tenemos 97 plazas para pasar la noche y 20 más en el Centro de Mínima Exigencia. Nosotros no podemos seguir generando más plazas. Necesitamos que el Cabildo y el Gobierno generen esos nuevos recursos para las personas sin hogar”.
Ayer, el Ayuntamiento, por primera vez desde que se abriera el albergue, organizó una visita a sus instalaciones. Los medios, junto a la González, el concejal de Asuntos Sociales, Óscar García y la edil del distrito Salud-La Salle, Yolanda Moliné, comprobaron cómo funciona el servicio de comedor, de lavandería, de duchas. Se dio acceso a los módulos donde pernoctan los usuarios así como a los distintos servicios que se ofrecen. Se apuntó durante la visita que los servicios del albergue no solo están a disposición de las personas sin hogar sino también de aquellos ciudadanos que lo necesiten y, como reconocieron los trabajadores, cada vez son más las personas que acuden a comer o llevarse una comida a casa. “Son gente con pensiones no contributivas que acuden aquí para poder comer, lavar la ropa, ducharse, en definitiva para poder ahorrar algo”. Personas como uno de los usuarios, italiano, 20 años en Canarias, sin trabajo, sin familia, enfermo y que acude al albergue “solo a comer”. Paga un alquiler de 160 euros por una habitación y no se puede permitir comprar alimentos y dormir bajo techo.
El servicio de ropero necesita donaciones de ropa de hombre
El ropero del albergue permite a los usuarios renovar su vestimenta cuando lo necesitan. Las mujeres donan más y por eso hay más ropa femenina por lo que necesitan ropa y zapatos de hombre.









