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Josué Ramos: “En Canarias todavía es complicado sacar adelante un proyecto propio”

El director cine tinerfeño presentará 'Bajo la rosa', su primer largometraje, en los Multicines Tenerife este viernes. Se trata de un thriller psicológico que ha ganado 30 premios en 46 festivales de todo el mundo.

El cineasta Josué Ramos. | DA

El director tinerfeño Josué Ramos presentará Bajo la rosa, su primer largometraje, en los Multicines Tenerife este viernes. Se trata de un thriller psicológico que ha ganado 30 premios en 46 festivales de todo el mundo.

– ¿Cómo afrontas la vida comercial de la película?

Con muchas ganas de que el público la vea. Después de un año paseándose por festivales es lo que más ganas tengo. De darla a conocer.

– ¿De dónde surgió la trama?

La trama surge como muchas de mis ideas, de juntar dos cosas que en principio no tenían mucha conexión. Quería contar algo sobre un secuestro, una desaparición, me parecía un tema que daba mucho juego, y después tenía esta idea un poco loca sobre un personaje que se alimentaba de los secretos de los demás. Al juntar estos dos conceptos tan dispares, dándole vueltas, salió la idea de Bajo la rosa.

– ¿Cuál fue el mayor reto o dificultades de rodar una película con un presupuesto de solo 15.000 euros?

Pues todas (risas). Todas las que te puedas imaginar. Cuando hay tan poco presupuesto todo son limitaciones. La idea tiene que partir de muy pocas localizaciones y personajes, hacer un equipo detrás de cámara más reducido y, personalmente, yo tuve que asumir muchos más roles de los que me gustaría. Porque cuando no tienes cómo cubrir más puestos tienes que convertirte en un hombre orquesta. No es lo mejor pero tengo que decir que por otro lado lo agradecí, porque aunque fue un poco duro estar en tantas cosas a la vez aprendes mucho más.

– Antes de Bajo la rosa tenías otro proyecto de largo pero resultó fallido.

Sí, yo me vine a Madrid hace años y tenía otro guión que había escrito y llevaba dos años tratando de sacar ese proyecto para adelante. Conseguí inversores y en principio estaba todo dispuesto pero semanas antes de empezar el rodaje estas personas decidieron que con pagar la mitad del salario al equipo era más que suficiente. En vez de pagar cuatro semanas querían pagar dos, cosa que a mí no me pareció muy normal. No me pareció bien, porque tenía a gente que incluso había dejado otros proyectos y no me parecía bien pagarles la mitad. Y bueno, yo directamente que no cobrase nada porque ya bastante era que iba a hacer mi primera película. Y nada, de la noche a la mañana esta gente salió del proyecto y adiós muy buenas. Empecé a escribir otro guión, porque el primero no era asumible para mí. Era más ambicioso y costoso. Quería escribir uno que yo pudiera asumir y así surgió el guión de Bajo la rosa.

– Por la forma en la que está rodada parece una obra de teatro.

Sí, es una película muy teatral, desde luego. Puede recordar mucho a algunas películas de Polanski, que le gusta mucho esto: pocos actores y una localización. Tal vez recuerda a La muerte y la doncella o Funny Games de Michael Haneke. Yo siempre digo que es como una mezcla de las dos para que la gente se ubique, aunque la trama no tenga nada que ver. Pero si es verdad que tiene ese rollo de invasión de una familia, una casa. Llega un extraño y lo pone todo patas arriba.

– Rodaste de forma cronológica y además los actores no tenían ni idea del desenlace de la película. ¿Cómo se te ocurrió?

Fue una especie de experimento, pero es que dada un poco la dureza de la trama, a medida que iba avanzando quería dotarla de mayor realismo. Y el hecho de privar de información a los actores hace que cuando suceden cosas su reacción sea de verdad. Fue un poco arriesgado porque ni yo mismo sabía cómo iba a salir pero sorprendentemente me quede muy contento y los actores también. Igualmente creé un guión personalizado para cada uno con información sobre su personaje pero no sabían qué iban a hacer los demás. Y más aún, solamente les daba esa información para la siguiente escena que íbamos a rodar. Ni si quiera sabían lo que iba a ocurrir dos escenas más adelante, mucho menos el desenlace de la historia. Esto les creaba un estado de alerta y tensión mayor que el que podrían tener si supieran lo que iba a ocurrir. Y esas reacciones de los actores le dan un punto de veracidad que yo estaba buscando. Porque además son buenísimos todos.

– ¿Cómo fue trabajar con actores de esa talla?

A Casablanc ya lo conocía porque ya tenía un papel en la otra película que iba a hacer. Le había gustado mucho ese guión y gracias a eso se prestó y confío mucho en mí. Es que a ver, para un actor esto es como un caramelito porque nunca se les plantean proyectos así en los que ellos tengan tanta libertad pero al mismo tiempo es arriesgado porque claro, cuando no te dicen de qué va ni qué va a ocurrir, pues es un salto de fe. Elisabet Gelabert salió por Casablanc porque se conocían y además estuvo en Magical Girl, que a mi me había gustado mucho. Y Ramiro Blas la verdad es que fue un descubrimiento. Estuve meses buscando a ese actor que pudiera interpretar ese personaje, que tiene casi todo el peso de la película y necesitaba una persona que tuviera mucha presencia. Y de repente haciendo zapping y me encuentro a Ramiro Blas en Vis a Vis y me bastaron 20 segundos para decir: “es este tío”. Contacté con él y le encantó el proyecto.

– ¿Tienes ya proyectos? ¿Seguirás con este género?

Ahora estoy dando vueltas a un par de ideas para un guión nuevo y seguramente seguiré un poco por aquí, sí. Por el thriller psicológico, que es un género que me gusta mucho, el misterio y la intriga. Todos esos elementos me atraen para crear una historia. Además incluso con un poco de terror.

– ¿Cómo ves el cine en Canarias? Porque hay muchas producciones pero parece que los canarios tienen que salir fuera para poder realizar sus proyectos.

Sí, es un poco una paradoja, la verdad. Cuando salí de Tenerife justo empezó a aterrizar Hollywood allí y me parece un poco curioso que, por un lado, una industria como esa llegue y genere mucho trabajo en el sector audiovisual, pero por otro lado la producción propia sigue siendo complicada. Siempre según mi experiencia. El poco músculo que tenemos para desarrollar productos propios hace casi necesario buscar esa financiación fuera. Pero sí, quizás todavía la cosa está un poco entre dos tierras.