
Aunque a primera vista pareciera que las obras de demolición del edificio de aparcamientos que se alzaba en la cabecera de la playa de Las Teresitas, el mamotreto, se daban por finalizadas, tras la desaparición de la estructura y la retirada de la maquinaria, la realidad es que habían sido suspendidas por el propio Ayuntamiento para elevar una consulta al juzgado. Concretamente, y según confirmó ayer el concejal de Infraestructuras, José Alberto Díaz-Estébanez, “la dirección de obra propuso una mejora técnica relacionada con un tema de rasantes y como se trata de una actuación hecha en cumplimiento de una sentencia, se procedió a suspender esa parte final de la ejecución en tanto se elevaba consulta al Juzgado”. “Realizada la consulta -continuó el edil de Infraestructuras- la jueza opta (a pesar de la mejora técnica y económica propuesta) por ejecutar conforme al proyecto original, sin modificaciones”.
Así, ayer, la Junta de Gobierno Local dio cuenta de esta respuesta del juzgado y “por tanto, asumimos (como siempre) su criterio, y se levanta la suspensión acordada, reajustando las anualidades, para ordenar a la empresa que continúe conforme a dicho proyecto original, tal como fue adjudicado”, detalló el también portavoz de CC.
Cuando Díaz-Estébanez hace referencia a que se retomarán las obras para finalizar el proyecto tal y como fue adjudicado, se refiere a que en el pliego original se detallaba que, una vez demolido el edificio, se procedería a la integración del solar resultante con el nivelado de la superficie y la extensión de una capa de zahorra o picón. Sin embargo, el propio pliego ofrecía como mejora el asfaltado de la superficie, cuestión esta última que es la que, finalmente, ha sido rechazada por la jueza. Llama la atención que la consulta se haga a posteriori sobre este extremo y no antes de adjudicar la obra. Según las fuentes consultadas por este periódico, el Ayuntamiento también se dirigió a Costas para saber si era posible realizar el asfaltado.
Tenía razón
Precisamente, esta imposibilidad de asfaltar el solar resultante fue la que lleva al que fuera concejal de Urbanismo, Carlos Garcinuño, a votar en contra de la adjudicación de la obra y posteriormente, a dimitir. El exedil siempre defendió que ese asfaltado no podía hacerse porque sobrepasaba los términos en los que se expresaba la sentencia y suponía añadir un coste económico a los condenados que no recogía el fallo, por lo que, aseveró el exedil, la adjudicación estaba mal hecha.
Además, entonces, Garcinuño ya planteó una duda que, ahora, vuelve a ponerse sobre la mesa. Si la empresa que ganó el concurso lo hizo ofertando una mejora que, ahora, el juzgado dice que no se puede hacer, ¿cuál es el coste efectivo de la demolición si se elimina el asfaltado? Parece que será un juez el que, nuevamente, tenga que dar respuesta a una pregunta sobre el ya inexistente mamotreto.




