
Oweida recibió un impacto en la cabeza durante los enfrentamientos con soldados israelíes en la parte sur de la frontera, con lo que ya son cuatro los fallecidos como consecuencia de la violencia de la jornada del viernes, según informa el Ministerio de Sanidad en la Franja de Gaza y recoge la prensa israelí. Además habría que sumar 955 heridos.
El Ejército israelí ha publicado una grabación de la protesta para denunciar que cientos de palestinos intentaron cruzar la frontera, por lo que los soldados respondieron con fuego real. Esta es la quinta semana de protestas en la frontera y suman ya 45 fallecidos y 1.500 heridos de bala.
“Cientos de manifestantes” intentaron quemar la valla y penetrar en Israel, según el Ejército. Los participantes lanzaron explosivos, bombas incendiarias y piedras contra los soldados, que abrieron fuego “cumpliendo con las normas de enfrentamiento”. Los neumáticos incendiados lanzados contra la valla se han convertido en un símbolo de estas protestas.
El número de palestinos muertos este viernes a causa de los disparos efectuados por las fuerzas de Israel durante las nuevas manifestaciones registradas durante la jornada en la Franja de Gaza, ha ascendido a tres, según las autoridades del enclave palestino.
Los enfrentamientos han estallado después de que cientos de palestinos se acercaran a la valla de seguridad y de que algunos de ellos lograran traspasar su primer nivel en una zona ubicada en el este del enclave.
La ONU critica la respuesta israelí
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Raad al Hussein, ha acusado precisamente este viernes a las fuerzas israelíes de utilizar una “fuerza excesiva” para reprimir las manifestaciones de palestinos en la frontera de la Franja de Gaza y ha asegurado que “no ha sido una ni dos veces, sino repetidamente”, como demostrarían las cifras de muertos y heridos.
Al menos 43 palestinos han perdido la vida y más de 5.500 han sufrido heridos –“1.739 de ellos por fuego real disparado por las fuerzas de seguridad israelíes”– desde que hace casi un mes se produjo la Gran Marcha del Retorno. La mayoría de los muertos y heridos iban desarmados y, según el Alto Comisionado, no representaban una amenaza directa e inminente.
“Cada semana, vemos ejemplos de un uso de fuerza letal contra manifestantes desarmados”, ha advertido Zeid, que ha difundido un comunicado precisamente en viernes, el día en el que se han venido registrando incidentes durante las últimas semanas.
Semana tras semana, la actuación de los agentes israelíes “parece que no ha cambiado”, lo que demostraría, en su opinión, que el Gobierno de Benjamin Netanyahu “ignora” los llamamientos lanzados por la ONU.
LAS MANIFESTACIONES
Las manifestaciones han pasado hasta la fecha por un total de cinco rondas de protestas semanales que está previsto que llegue a su punto máximo a mediados de mayo, en el 70 aniversario de la fundación de Israel.
Israel considera que las manifestaciones a veces violentas son un esfuerzo del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) –que controla la Franja– para avivar la hostilidad y proporcionar cobertura para posibles ataques a través de la cerca fronteriza.
La respuesta militar israelí contra las manifestaciones ha recibido críticas por parte de diversas organizaciones no gubernamentales, y B’Tselem pidió a principios de abril a los militares de Israel que desobedezcan las órdenes de abrir fuego contra manifestantes.
“Una orden que permite abrir fuego contra civiles desarmados es absolutamente ilegal. La responsabilidad de emitir estas órdenes ilegales y sus consecuencias letales recaen sobre los responsables políticos, y ante todo el primer ministro, el ministro de Defensa y el jefe del Ejército”, indicó la organización israelí.
Así, resaltó que “el uso de fuego real contra personas desarmadas que no suponen un peligro para nadie es ilegal”, al tiempo que reiteró que “no es permisible ordenar a los soldados que abran fuego contra personas que se acerquen a la valla, la dañen o intenten cruzarla”.
Los manifestantes reclaman el derecho de retorno a lo que es hoy Israel de los refugiados –y sus descendientes– provocados por la creación de Israel en 1948 y la sucesiva guerra. Los refugiados suponen la gran mayoría de los dos millones de residentes en Gaza, gobernada por Hamás desde 2007.




