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El otro atracador de Arafo: “Habría hecho lo mismo que Jacinto o incluso peor”

Tanto el menor que iba con el ladrón que murió de un disparo del anciano al que robaban como la Guardia Civil apuntalan su defensa
La víctima del brutal atraco presta testimonio en el juicio ante la mirada de su esposo, ayer. Andrés Gutiérrez
La víctima del brutal atraco presta testimonio en el juicio ante la mirada de su esposo, ayer. Andrés Gutiérrez
La víctima del brutal atraco presta testimonio en el juicio ante la mirada de su esposo, ayer. Andrés Gutiérrez

Hasta Cristian, el joven que, siendo aún menor de edad, atracó en 2015 a un matrimonio en su finca de Arafo, respaldó ayer a Jacinto, el anciano de 83 años que, para defender a su mujer, disparó aquella trágica jornada al compañero de fechorías de Cristian, Jonás, quien murió como consecuencia del balazo, en hechos que ahora juzga la Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife por la vía del tribunal de jurado popular.

Esta segunda jornada del juicio, que tuvo doble sesión de mañana y tarde, resultó especialmente favorable para la defensa de Jacinto, ya que los guardias civiles asignados a este caso fueron muy claros en sus testimonios sobre las circunstancias en que se produjo dicho disparo, cuyo fatídico resultado achacaron a la mera casualidad.

En esta vista oral se juzga a Jacinto por lo acaecido aquel 1 de marzo de hace poco más de tres años, cuando Jonás y Cristian asaltaron la finca y amenazaron a Jacinto con un arma que posteriormente se comprobó que era simulada para que les franquease el acceso al interior de la vivienda. En la misma, los dos ladrones torturaron a la esposa de Jacinto, quien aprovechó un despiste para coger una pistola que anteriormente le había regalado su hijo.

Al conminarles para que se fueran, Cristian huyó pero Jonás le hizo frente con su arma simulada en una mano y una pata de cabra en la otra, por lo que Jacinto abrió fuego en lo que, tal y como explicó el pasado lunes, era la primera vez en su vida que disparaba. Jonás, malherido, salió de la casa y su cuerpo sin vida fue hallado en la trasera de la misma.

En la sesión de mañana, fue la esposa de Jacinto la que captó todo el interés, dado el dramatismo de su relato sobre los golpes recibidos. Incluso le torturaron machacándole una mano con una puerta, sabedores de que era ella quien controlaba los asuntos económicos de la pareja. Su hermana, a la que no detectaron los ladrones porque se escondió en un servicio, relató cómo fue ella quien puso en alerta a las autoridades con una llamada desde su teléfono móvil.

Los guardias civiles declararon por la tarde en un testimonio que se antoja valioso por lo sereno y contundente del mismo. Para ellos no hay dudas de que Jacinto actuó en legítima defensa, y que el disparo fue mortal por una cuestión de azar.

Está previsto que el juicio quede visto para sentencia mañana jueves. La Fiscalía, que acusa a Jacinto por tenencia ilícita de armas, aprecia la legítima defensa, pero la acusación particular que ejerce la familia del fallecido solicita una pena de 10 años de cárcel por homicidio.

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