CASO GRÚAS - LA LAGUNA

Díaz (CC) pone el ventilador y defrauda con su silencio por el temor a equivocarse

El alcalde de La Laguna no dudó en señalar a técnicos y cargos políticos inferiores, sorprendió al no responder las preguntas de las acusaciones populares, y dijo no acordarse del caos sufrido en el servicio

El alcalde de La Laguna atiende brevemente a los periodistas tras declarar ayer en el juzgado. Sergio Méndez
El alcalde de La Laguna atiende brevemente a los periodistas tras declarar ayer en el juzgado. Sergio Méndez

No parece que fuera ayer el mejor día del actual alcalde de La Laguna, José Alberto Díaz (CC), quien había anunciado su interés en ofrecer todo tipo de explicaciones durante su declaración como imputado (ahora investigado) por el caso Grúas, un asunto con una evidente carga política al versar sobre delitos relacionados con la corrupción: prevaricación administrativa, malversación de fondos públicos y tráfico de influencias. Sin embargo, lejos de aprovechar la ocasión para ofrecer una imagen de transparencia, de mostrar al líder que pretende seguir al frente del tercer municipio más importante de Canarias, Díaz pinchó.

Por una parte, el hecho de que fuera asignando, a preguntas de la Fiscalía, parte de las posibles responsabilidades a técnicos como Alejandro Cordero y Antonio Vera, o a cargos políticos inferiores como Rosario Hernández (la peor parada del día, incluso por encima del alcalde) o Ceferino Marrero, no le granjeará, precisamente, más confianza entre su equipo. Ya saben a qué atenerse quienes le rodean cuando vengan mal dadas: José Alberto Díaz no duda a la hora de poner el ventilador que reparte las culpas.

Sin duda, es la negativa a responder a las acusaciones populares la decisión del alcalde que mayor sorpresa causó. Pudo más la cautela propia del abogado que es el propio José Alberto Díaz que el liderazgo que se le presupone a un político, tanto o más como el valor a un soldado. Su prudencia de ayer no casa bien con las declaraciones que tanto Díaz como el propio Fernando Clavijo repiten acerca de su gestión en el servicio municipal de las grúas laguneras, de la que siempre sostuvieron que fue impecable y ajustada a la legalidad vigente. Pero, es sabido, más vale pasar un día como el de hoy con la cara roja que cientos con las mejillas sonrosadas a cuenta de algún error en las respuestas a unas preguntas que ponen el acento allí donde la Audiencia Provincial, no hay que olvidarlo, ha detectado indicios delictivos suficientes como para seguir con la investigación judicial.

Resta el tercer hecho reseñable de ayer en la actuación del alcalde de La Laguna. En respuesta al fiscal, aseguró desconocer en marzo de 2014 que el servicio de grúas pasaba por problemas, ni que había quejas de los usuarios. Dos años antes, se denunció en otro juzgado lagunero el presunto saqueo de piezas robadas en los coches retirados por las grúas aprovechando que se encontraban en un depósito municipal, siendo él, precisamente, el concejal responsable del área en cuestión.