política

“El nacionalismo canario es bastante blando”

Fiel custodio de unas siglas mágicas para el nacionalismo canario, si en algo destaca realmente es por su notable nivel intelectual, muy por encima de casi todos sus compañeros de la política canaria en general y del Parlamento regional en particular

Fiel custodio de unas siglas mágicas para el nacionalismo canario, si en algo destaca realmente es por su notable nivel intelectual, muy por encima de casi todos sus compañeros de la política canaria en general y del Parlamento regional en particular. Con voz propia en el universo afín a Coalición Canaria, alerta contra el resurgimiento de los partidos insulares y está atento al padecimiento de buena parte de la sociedad isleña. Desde luego, a Juan Manuel García Ramos (La Laguna, 1949) hay que leerlo.

-¿Más de Rafael Nadal que de Roger Federer?

“(Pone cara de asombro) Bueno, admiro la fuerza de Nadal, pero también la inteligencia exquisita de Federer”.

-Prefiere a Cristiano antes que a Messi…

“Admiro a Cristiano Ronaldo, por supuesto, porque es uno de los atletas más grandes que ha tenido el fútbol”.

-¿Es un valor añadido que sea un atleta?

“Sí. Le da una plasticidad a sus acciones que es de agradecer. En cualquier deporte”.

-¿Fútbol y tenis fueron sus pasiones de juventud?

“Y hoy en día lo sigue siendo el tenis. Estoy en activo (sonríe abiertamente)”.

-Deporte que ha practicado con, por ejemplo, uno de los hijos de Luis Rodríguez Figueroa, ilustre lagunero represaliado por el franquismo.

“Él jugaba con 82 años, y era un gran amante del tenis”.

-¿Por qué la gran mayoría de los canarios siguen sin conocer a Rodríguez Figueroa?

“Me imagino que se habrá informado y por eso me lo pregunta, pero tengo especial interés por esa familia. Sufrieron mucho en la Guerra Civil. Grandes amantes del deporte, por cierto. Don Luis y sus hijos salían a correr a las seis de la mañana por La Laguna. En los años 30, cuando el running no estaba precisamente de moda, Intelectualmente, estaban muy bien formados”.

-Hábleme de su libro…

“Acabamos de publicar en una colección que dirijo, la Biblioteca Atlántica, junto con el que fuera rector de la Universidad de La Laguna, Gómez Soliño, una de las novelas de Luis Rodríguez Figueroa: El Cacique”.

-¿Cuál fue su pecado? ¿Tener dinero, pensar por libre, la envidia de otros?

“Todo se unió en aquella conflagración… Él era un defensor de los débiles, estuvo en los juicios de La Gomera… Y era crítico, un intelectual, un poeta. Una figura que el franquismo, las partes más negras del franquismo, nunca soportó”.

-Rodríguez Figueroa se llevó consigo a uno de sus verdugos cuando lo tiraron al mar…

“¡Estaba en forma y para eso le vino bien!”.

-¿Es La Laguna la ciudad más canaria de toda Canarias?

“Yo creo que sí, que La Laguna es la capital federal de Canarias. Su distrito federal”.

-¿La ciudad donde ningún canario es extranjero?

“Evidentemente”.

-¿Está mejor La Laguna?

“Sí. La peatonalización le ha dado vida, aunque lamento que haya provocado un pequeño destrozo en lo que son los caminos de La Vega. Habría que hacer algo al respecto, porque son parte de su patrimonio”.

-¿Le preocupan los continuos escándalos políticos en La Laguna, particularmente en el actual mandato?

“Sí, aunque La Laguna siempre fue una ciudad muy crítica. Desde la etapa de Pedro González siempre hubo concejales muy críticos. Desde 1982 para acá, los consistorios han estado muy
enfrentados. El actual, el que más. Pero el alcalde, José Alberto Díaz, ha sabido neutralizar muchas conspiraciones”.

-Que la Audiencia ordene que se le cite como investigado no es fruto de una conspiración.

“Sí. El alcalde tendrá que ir a explicarse, y espero que así lo haga, ese proceso”.

-¿No habríamos acabado antes si hubieran sido citados desde el principio?

“A mí me llama la atención que la jueza, desde el principio, no encontrase indicios, y luego es superada por la Audiencia, que dice que sí los hay. Creo que es un caso bastante anómalo. Como un tirón de orejas del superior a la jueza”.

-Visto como un tirón de orejas, no es el único, porque algo similar pasó con el Tribunal Superior de Justicia.

“También es verdad, sí”.

-Si, como tiene dicho, César Manrique nos hizo ver la importancia de nuestro paisaje y Antonio Cubillo nuestra excepcionalidad geográfica y política, ¿nos falta un canario que nos inculque una justicia mayor social, visto el fracaso canario en redistribución de la riqueza?

“Sí. Sorprende observar que a pesar del crecimiento del PIB actual no hayamos podido incorporar a un gran continente de canarios y canarias a un nivel de vida digno. Esos porcentajes de exclusión social y de parados de larga duración son una carga que sobrellevamos sin que parezca que demos con la solución”.

-¿Se le ocurre alguna?

“Hay que empezar a pensar en un instrumento como la renta básica para ayudar, por ejemplo, a trabajadores que, con cierta edad, se hayan visto superados por las circunstancias. Y quizás un perfeccionamiento de las PCI [Prestación Canaria de Inserción], que no tengan caducidad y así sean útiles para situaciones excepcionales. Desde luego, son demasiadas las personas que están fuera de un bienestar mínimo”.

-¿Tendrá algo que ver que ahora existan los trabajadores míseros, personas que tienen empleo pero no les da para vivir, o sobreexplotados, como las camareras de piso?

“Lo de las camareras de piso lo veo desde otra óptica. El problema radica en las empresas hoteleras que actúan en Canarias, que se benefician de nuestros instrumentos del REF como pueden ser la deducción por inversiones pero luego dan cuenta, no en Canarias, sino donde tienen sus sedes sociales y fiscales. Ahora disfrutan de una época fabulosa, en la que sus precios han aumentado un 300% y están siempre los hoteles llenos, pero eso luego no se refleja ni en las camareras de piso ni en los camareros ni en los que trabajan en los jardines. Sobre todo, trabajadores mayoritariamente canarios o residentes en Canarias”.

-¿No habrá que articular alguna medida para corregirlo?

“No puede ser es que, en un momento de esplendor hotelero, sus ganancias no se traduzcan en dar trabajo a los canarios ni en las mejoras de sus salarios”.

-¿A veces es bueno dar un puñetazo en la mesa?

“Sí. Los nacionalistas estamos obligados a darlo. Ser nacionalista es la defensa de un territorio, de una cultura y de una sociedad. Sobre todo, de una sociedad. Tenemos que defender a los nuestros”.

-¿Es blando el nacionalismo canario que es mayoritario?

“Sí. Demasiado blando. Bastante blando. Tenemos que poner sobre la mesa asuntos que nos conciernen”.

-El cupo vasco, la bonanza económica catalana hasta el procés… ¿Son ejemplo de lo que se consigue con esos puñetazos sobre la mesa?

“Nosotros planteamos nuestro fuero, que es el REF. Si las promesas que se nos han hechos son cumplidas, contaremos con herramientas para cubrir las carencias sociales que padecemos hoy en Canarias”.

-¿Es optimista, cuando nos jugamos tanto (REF, nuevo Estatuto, reforma electoral) en plena ola recentralizadora?

“Conozco bien el Estatuto y le garantizo que es bueno, de segunda generación, aunque es verdad que alguno ya va por la tercera, como los vascos. Pero el Estatuto que viene servirá para seguir construyendo Canarias como una nación”.

-En caso de que no se cumpla con lo pactado, ¿habrá que dar un puñetazo en la mesa?

“No creo que vaya a ser necesario. La clase política peninsular tiene hoy más constancia de lo que es Canarias”.

-¿Constancia? ¿No será que les hacen falta los votos de los diputados de CC y NC?

“Sí, pero también hay esa mayor constancia. Rajoy, su gente, como hizo antes el PSOE, han entendido que nuestra situación geoestratégica exige unos reflejos políticos, sociales,
institucionales propios”.

-¿Por qué no se entiende que Canarias es un comunidad tan histórica como cualquiera?

“Por ignorancia. Recuerdo una conferencia de Antonio Bethencourt Massieu, catedrático de Historia de la Universidad de La Laguna y exrector de la misma, en la que decía que Canarias tenía muchas más razones para ser considerada una nación que la propia Cataluña. ¡Y lo decía Don Antonio, que no yo, que puedo ser sospechoso de ideología definida! Desde 1300 y pico, ya un florentino llamado Silvestre hablaba de regione canaria. En su Historia Natural, Viera y Clavijo ya entendía la Canarias prehispánica como un cuerpo de nación original. Es indiscutible, pero desde Madrid siempre se ha visto a Canarias como una especie de colonia anacrónica”.

-Si Anchieta no hubiera zarpado hacia América, ¿en Canarias se hablaría aún el guanche?

“Posiblemente. Porque Anchieta fue un gran estudioso de las lenguas vernáculas. La primera, o una de las primeras gramáticas, del tupí guaraní, la salvó Anchieta. A buen seguro que, conviviendo con los últimos guanches, habría rescatado su léxico”.

-Siendo como es referente nacionalista, ¿me cita a cinco canarios de los que, como compatriota, se sienta orgulloso?

“Agustín de Bethencourt y Molina, José Viera y Clavijo, Benito Pérez Galdós, César Manrique y Secundino Delgado”.

-¿Cómo ve el secesionismo catalán?¿Se le antoja más propio del Siglo XIX que del XXI?

“Sí. Es el mismo error que cometió Ibarretxe, aunque luego supo corregirlo. Han ido demasiado deprisa, saltándose cosas que no se pueden saltar. De lo que sí pueden estar contentos es de su poderosos apoyo electoral y cívico. Pero tenían que haberlo negociado de otra manera”.

-¿Qué está leyendo?

“La uruguaya. Un libro de Pedro Mairal. Y también El negacionismo económico, de dos profesores franceses, muy de actualidad. Estoy releyendo cada vez más. Al cardenal Mazarino, cuando pienso en política, y a Jorge Luis Borges”.

-Tras tantos años dando clase, ¿qué ha aprendido?

“He aprendido que la experiencia sirve para darse cuenta que la experiencia no sirve para nada. Que uno siempre está empezando, en cuanto a sabiduría, a cultura. Siempre aprendiendo”.

-¿Cuál fue el último libro que ha publicado?

“Una especie de guía de lectura. Se llama Por una teoría de la cultura: Cien años de soledad. Se lo dedico a mis alumnos, porque es fruto de muchas clases donde debatimos. Me aportaron mucho, porque la enseñanza es un ejercicio de reciprocidad”.

-¿Cómo ve el renacimiento de los partidos insulares?

“Es un peligro, el enemigo público del nacionalismo canario es el insularismo”.

-¿Por qué?

“Porque convierte a Canarias en siete tribus”.

-¿No dicen que Canarias se construye desde la Isla?

“Eso es una cosa, pero siempre hay que tener la idea suprainsular, la idea de nación, Los insularismos que conozco son siempre atomizantes, siempre enfrentan a sociedades insulares. Hay que superarlo”.

-¿Alguien lo ha entrevistado sin preguntarle por la reunificación del nacionalismo canario?

“No. Porque nosotros, el PNC, somos adalides en eso”.