
El pasado mes de diciembre se detectó en Fuerteventura la presencia del mosquito Aedes aegypti, una especie invasora, no propia de las Islas, que puede transmitir enfermedades con graves secuelas como el dengue, el zika o la fiebre amarilla, entre otras. La actuación de las autoridades sanitarias y del Instituto de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de la Universidad de La Laguna (ULL), que lleva a cabo desde hace años en las Islas un operativo de prevención para la entrada de estos invertebrados, evitó, al menos según los datos que se manejan por ahora, que esta especie se pudiera extender, causando, de ser así, importantes daños para la salud como sí ha ocurrido en otros casos, tanto en archipiélagos cercanos, como en la Península.
Con el fin de seguir avanzando en buscar opciones para proteger a las Islas de la llegada de este tipo de patologías, muy frecuentes en territorios africanos o en Sudamérica, el Instituto de Enfermedades Tropicales ha estrenado, desde principios de este año, un nuevo proyecto. Se trata de un insectario, siendo el primero que se crea en la Isla y de los pocos que hay en España. En este espacio se podrá dar un paso más en el estudio y el análisis en el caso de los mosquitos -en un futuro abre la puerta para otros invertebrados-, de tal manera que permitirá avanzar en las distintas líneas de estudio llevadas a cabo en este ámbito y así favorecer la prevención frente a la llegada de posibles transmisores de enfermedades. El insectario se encuentra ubicado en el Estabulario y Animalario de la Universidad de La Laguna, dentro del Campus de Anchieta. La suma de esta instalación y el actual laboratorio P3 – para el análisis de los casos de infección-, situado en el citado Instituto, completa una red que permite un estudio más profundo de esta materia.
Este nuevo insectario ha sido construido gracias a los fondos aportados a la Universidad el pasado año por el Ministerio de Sanidad. En concreto, se trata de un presupuesto de cerca de un millón de euros destinados a la diferentes iniciativas del Instituto de Enfermedades Tropicales, como la mejora de laboratorios o la adquisición de material pionero, entre el que se encuentra un dispositivo que permite reducir de forma notable el tiempo para diagnosticar un caso de ébola. Así, otra parte del presupuesto (unos 200.000 euros) ha sido destinado a dotar toda la maquinaria necesaria, tanto de seguridad, como de condiciones climáticas, de las dependencias del Animalario para crear el insectario. Así lo reveló a DIARIO DE AVISOS durante una visita en exclusiva a este nuevo espacio el director del Instituto, Basilio Valladares, quien estuvo acompañado por el vicerrector de Investigación de la ULL, Francisco Almeida, la responsable del laboratorio de Entomología, Cristina Pou, y la directora del Estabulario, María Rosa Arnau, entre otros. La puesta en servicio del nuevo insectario coincidió con la detección en Fuerteventura del mosquito invasor. Aún así, buena parte de las decisiones adoptadas sobre los productos a utilizar para la fumigación se tomaron de forma previa. No obstante, en este nuevo espacio se llevarán a cabo más estudios para completar y continuar el proceso, ya que aún deben pasar 18 meses para dar por erradicada la presencia del Aedes aegypti.
En estos momentos, ya las nuevas dependencias del insectario acogen varias líneas de estudio. En concreto, se está trabajando en probar la resistencia de los mosquitos a los distintos productos insecticidas, de tal manera que, en caso de detectarse otro incidente como el de Fuerteventura o incluso una plaga distinta, se sabrá cuál es el producto más eficaz y cómo se debe aplicar para luchar contra cada una de las especies, según indicó Pou.
Además, precisó, respecto al mosquito hallado en Fuerteventura, que se ha detectado que en algún caso ha habido una mayor resistencia a los productos aplicados, por lo que este tipo de líneas de trabajo será clave a la hora de escenarios similares en el futuro.
Valladares añadió que otra de las líneas de investigación que se comenzará a desarrollar es la prueba de unas pinturas especiales diseñadas para actuar como insecticida. Así, en caso de que los resultados sean óptimos – la empresa es española y hasta ahora ha cosechado un buen funcionamiento- se podría proponer la utilización de estos materiales en algunas instancias de transporte o dependencias que puedan ser proclives a la presencia de mosquitos para facilitar su eliminación. Insistió en que no solo hay que hacer frente a especies invasoras que pueden importar patologías severas, sino también especies propias que afectan a las personas y a los animales.
Para el vicerrector de Investigación, la puesta en servicio de este espacio pone de manifiesto la “apuesta de la ULL por este ámbito”, a la par que destacó la aportación que puede generar en “beneficio de la sociedad”.
En estos momentos, el insectario cuenta con unos 500 mosquitos de especies locales, que han sido capturados por las propias responsables del laboratorio en zonas como barrancos o embalses. En concreto, esta instalación dispone de dos áreas diferenciadas: una sala en la que se hallan las distintas jaulas con los insectos y otro ámbito previo a esta, destinado a llevar a cabo las labores de análisis. El proceso es laborioso. Los mosquitos capturados, primero, son separados por sexos -se distinguen por las antenas-, ya que solo se utilizan para la investigación las hembras, al ser las que pican. Asimismo, se seleccionan los huevos, que se colocan en distintos espacios hasta que pasan a la fase adulta. A partir de ahí, los invertebrados se dividen en colonias, para llevar a cabo los procesos de estudio.
BÚSQUEDA DE FONDOS EUROPEOS PARA SEGUIR AMPLIANDO LA RED
La Universidad de La Laguna (ULL) volverá a solicitar fondos europeos, en coordinación con otras administraciones públicas canarias, para seguir ampliando y mejorando la red de vigilancia desplegada en las Islas ante la presencia de mosquitos invasores que puedan portar distintas patologías. De hecho, se está trabajando ya para optar a la próxima convocatoria de los fondos Feder -como se ha hecho en otras ocasiones- en colaboración, también, con Madeira y Cabo Verde. Esta posibilidad permitiría afianzar la actual red, al igual que llevarla a otras islas como El Hierro y La Gomera.





