
Lágrimas de dolor contenido y miradas todavía de cierta incredulidad y perplejidad ante los hechos, recibieron los cuerpos sin vida de las tres víctimas del parricidio ocurrido recientemente en el sur de Tenerife a su llegada en la mañana de ayer a San Andrés y Sauces, municipio de donde eran originarios Carmen Nola Martín (59 años) y Luciano Martín (87 años), madre y abuelo de Ricardo Ortega, de 23 años, a quienes les arrebató la vida, al igual que la de su padre, Antonio Ortega, que era natural de la vecina localidad de Barlovento.
Los cuerpos fueron transportados en sendos vuelos desde Tenerife a La Palma en la fría y oscura mañana de ayer para ser enterrados esta tarde en el cementerio saucero, por expreso deseo de los familiares de las víctimas. En primer lugar llegó a Los Sauces el féretro de Antonio Ortega, de 68 años de edad , que encontró la muerte a manos de su hijo la trágica noche del 23 de marzo, en su casa de Guaza, donde se encontraba la finca de plátanos que adquirió a su regreso de Venezuela. Posteriormente lo hicieron los restos de la madre y el abuelo.
Los cuerpos fueron transportados en sendos vuelos desde Tenerife a La Palma en la fría y oscura mañana de ayer para ser enterrados esta tarde en el cementerio saucero, por expreso deseo de los familiares de las víctimas. En primer lugar llegó a Los Sauces el féretro de Antonio Ortega, de 68 años de edad , que encontró la muerte a manos de su hijo la trágica noche del 23 de marzo, en su casa de Guaza, donde se encontraba la finca de plátanos que adquirió a su regreso de Venezuela. Posteriormente lo hicieron los restos de la madre y el abuelo.
Dolor e incomprensión eran los dos sentimientos que se mezclaban entre familiares y vecinos que se dieron cita desde el mediodía de ayer en el velatorio. “Mi hijo lo conocía y la verdad que no entendemos qué fue lo que le llevó a hacer eso a este muchacho. Es una desgracia”, comenta una vecina de Los Sauces, mientras llegan los dos vehículos fúnebres portando los restos de esta familia, que a a pesar de que residían en Tenerife desde hace años, mantenían una estrecha vinculación con el municipio saucero.
“Eran gente muy conocida y muy querida por aquí y era frecuente ver paseando juntos a la hija con el padre por la plaza”, nos comenta otro vecino de la localidad.
En este último y doloroso viaje que ha realizado la familia Ortega Martín a San Andrés y Sauces, también llegaron los restos de la abuela que había fallecido hace unos diez años y estaba enterrada en la isla de Tenerife. A partir de esta tarde descansarán todos juntos en el cementerio saucero..




