
Aunque la esfera política no deja de repetir que la crisis está superada, que poco a poco todo volverá a los niveles existentes antes de la debacle económica, la realidad es que las cosas no van bien para mucha gente. Personas como José Martín Calderón. Un hombre de 58 años que sufre una depresión profunda desde hace años, un vecino de Santa Cruz al que además un accidente de moto le dejó unas secuelas tan graves que le impiden trabajar. El Gobierno de Canarias le ha reconocido un grado de discapacidad del 67%. Este hombre, será desahuciado de su actual vivienda, el próximo 20 de abril, por no pagar el alquiler. Quienes le conocen saben que está solo y que su incapacidad le impide buscar un solución por él mismo. Pepe, como lo llama casi todo el mundo, cuenta a DIARIO DE AVISOS que con la pensión que tiene (368 euros) no puede afrontar el pago del alquiler, motivo por el que lo desahucian.
No es la primera vez que se ve en esta situación. Hace cinco años ya sufrió un desalojo anterior y por el mismo motivo, cuando vivía en el barrio de Salamanca. Entonces, como ahora, los vecinos avisaron al Ayuntamiento de los problemas que tenía, de que iba a acabar en la calle. El área de Asuntos Sociales intervino y le concedió una ayuda de alquiler. Los vecinos le buscaron un piso en Barrio Nuevo y hasta allí se mudó Pepe. Pero la realidad es tozuda y es que con la pensión y sin la ayuda de alquiler, no le llega para pagar la casa, los recibos y comer. El próximo 18 de abril cumplirá 58 años, dos días antes de la fecha en la que el juez ha fijado el lanzamiento.
Desde el área de Asuntos Sociales, donde ya conocen el caso de Pepe, porque, aseguran, llevan muchos años haciéndole seguimiento, le informaron de que, al igual que ocurrió la última vez, van a pedir un aplazamiento de un mes al juzgado, tiempo en el que intentarán buscarle una solución habitacional. A última hora de la tarde de ayer, el IMAS se puso en contacto de nuevo con Pepe para proponerle dos alternativas: una residencia en la que cuiden de él o un nuevo piso con un alquiler de 350 euros, cifra que el Ayuntamiento le ayudará a pagar a través de una nueva ayuda de alquiler.
Los vecinos que han dado a conocer el caso de Pepe creen que un piso no es la solución. “Volverá a pasar lo mismo, se acabará la ayuda o no podrá justificar los recibos porque simplemente no está en condiciones y él solo no podrá hacer frente al pago del alquiler”. Creen que una residencia es la mejor solución para alguien con el grado de discapacidad que tiene Pepe y las necesidades específica que su enfermedad marca. El IMAS es de la misma opinión aunque Pepe insiste en que quiere vivir solo, en otro piso. El área de Asuntos Sociales sigue trabajando para darle una solución definitiva a este hombre que, como otras muchas personas con un alto grado de discapacidad, se ven abocadas a situaciones de urgencia.
Doña Blanca
La situación de Pepe ha empeorado en los últimos años y lo ha hecho a la vez que la de su madre, Blanca Calderón, la anciana a la que su hija abandonó en una residencia de Madrid, y de cuyo caso se hizo eco DIARIO DE AVISOS. Y es que, tal y como el mismo contaba hace cinco años, cuando sufrió su primer desahucio, “mi hermana me pagaba el alquiler pero ha montado un bar en Madrid y tiene muchos gastos y ya no me puede ayudar”. Esa hermana es la misma que, cuando las cosas se torcieron, dejó a su madre en una residencia de la que lleva intentando salir más de dos años, el mismo tiempo que lleva sin saber de su hija.
Blanca quiere volver, entre otras cosas para estar cerca de su hijo. Cuando se fue su hija la convenció de que era mejor que estuviera con ella para cuidarla porque aquí no podía hacerlo. Ahora, sigue esperando a que el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias cumplan con su palabra y la traigan a casa. Según informan desde el Cabildo, se está en los últimos pasos para trasladarla a la Isla, una vez que se hayan completado los trámites para trasladar su expediente desde la Comunidad de Madrid a la canaria.





