El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha formalizado el contrato para redactar el proyecto técnico que permitirá instalar elementos de sombra en la calle Castillo, uno de los principales ejes comerciales y peatonales de la capital.
La actuación abarcará el tramo comprendido entre la calle San Francisco y la plaza Weyler y busca reducir la exposición directa al sol durante los meses de mayor calor mediante una solución ligera, segura y desmontable.
El proyecto deberá definir cómo se instalarán estos elementos sin interferir en la actividad comercial, la movilidad peatonal ni los valores arquitectónicos y patrimoniales de una de las vías más transitadas del centro de Santa Cruz.
El alcalde, José Manuel Bermúdez, señala que la iniciativa responde a una necesidad detectada especialmente durante los meses de temperaturas más elevadas.
“Queremos que la calle Castillo siga siendo un espacio atractivo, dinámico y accesible para quienes viven, trabajan, compran o pasean por ella, pero también que ofrezca unas mejores condiciones de confort climático”, afirma.
Sombras desmontables entre San Francisco y Weyler
La primera teniente de alcalde y concejala de Planificación Estratégica, Carmen Pérez, explica que el objetivo es mejorar las condiciones de estancia y recorrido de los peatones durante los periodos de mayor exposición solar.
Según detalla, se plantea una solución “ligera, segura y desmontable”, adaptada a las características de la calle Castillo y compatible con la protección de los edificios y elementos patrimoniales existentes.
La orientación de la vía y su exposición al sol han llevado al Ayuntamiento a escoger este eje comercial para estudiar fórmulas que permitan generar zonas de sombra y mejorar el confort de quienes transitan por la zona.
El proyecto deberá analizar también las particularidades de los diferentes tramos de la calle, así como la convivencia de la futura instalación con el mobiliario urbano, el arbolado, los servicios existentes y las condiciones de accesibilidad.
Una instalación que podrá retirarse cuando sea necesario
Uno de los criterios fijados por el Ayuntamiento es que los futuros elementos de sombra sean reversibles y desmontables.
Esto permitirá retirarlos cuando sea necesario por trabajos de mantenimiento o por otras necesidades relacionadas con el uso de la vía.
El diseño deberá además garantizar que la instalación no perjudique la actividad comercial ni la circulación habitual de peatones.
La calle Castillo concentra una importante actividad comercial y un elevado tránsito diario de residentes, visitantes y turistas, por lo que el proyecto deberá buscar un equilibrio entre la mejora del confort climático y el funcionamiento habitual de este espacio.
Por ahora, el Ayuntamiento ha formalizado el contrato para redactar el proyecto técnico. El material facilitado no concreta todavía cómo serán exactamente las estructuras, cuándo comenzará su instalación ni el presupuesto de las futuras obras.






