ASOCIACIÓN CULTURAL PINOLERE / DESDE LA TRONERA

Las cruces de mayo y el 525 aniversario de la fundación de la Villa de Santa Cruz de La Palma (y III)

Tercera parte del reportaje del investigador José Guillermo Rodríguez Escudero sobre el día en que se celebra la fundación de la capital palmera y la tradición de las cruces de mayo

En la solemne procesión de la Santa Cruz Gloriosa, orgullo pueblo palmero. | Foto: J.G.R.E.
En la solemne procesión de la Santa Cruz Gloriosa, orgullo pueblo palmero. | Foto: J.G.R.E.

Por José Guillermo Rodríguez Escudero (Investigador)

Las fiestas de mayo se prolongan durante todo el mes, con un amplio programa de festejos (unos años mejores que otros) que abarcan, desde las concurridas verbenas en los barrios hasta las bellísimas exposiciones de plantas y flores en diferentes plazas de la ciudad, como la de España y de San Francisco. La “Cruz del Fraile” de la Dehesa ha venido reproduciendo en los últimos años edificios
antiguos, casas solariegas, fachadas de templos palmeros…

Es una de las más antiguas de la Isla, ya que es la más cercana al Santuario de Las Nieves y es desde donde partían la totalidad de caminos a todos los pueblos de La Palma. Así lo confirmaba Juan Ramón, encargado de la Cruz y presidente de la asociación de vecinos de La Dehesa durante varios años. Una cruz cuyo altar efímero se confecciona con maderas pintadas a base de extractos de plantas de la tierra. Como colofón especial a todas estas fiestas, se celebra en el Real Santuario Insular de Nuestra Señora de Las Nieves la llamada “Fiesta de Las Madres”.

Se trata de un emotivo homenaje a la Virgen y a todas las madres, tanto vivas como difuntas de la Isla, instituida en 1971. En este año de 2018 se cumple su cuadragésima séptima edición. Se incluye una misa solemne ante la Patrona, el panegírico de las madres, la procesión de la venerada Imagen y las ofrendas floral, poética y folclórica, con diferentes poetas de la isla, la banda municipal de música “San Miguel” y la de cornetas y tambores “Gayfa”, así como de grupos ataviados con la preciosa vestimenta típica. Se le hace entrega a la Virgen de una flor natural así como a todas las madres de la plaza. En el preciso instante en el que se le coloca una rosa en las manos –o en el manto– de la Virgen, había un gran estruendo de voladores, repique de campanas y un fortísimo aplauso. Se canta
el Himno a la Madre y se vierten muchas lágrimas de la gran emoción.

Si no es año de elecciones, no se celebrará el último domingo de mayo, sino otro anterior. A veces se ha elegido el primero de ese mes, coincidiendo con la Fiesta de las Madres, jornada en la que está instituida socialmente. Volviendo al día de la onomástica de la Santa Cruz, el tres de mayo, tiene lugar una solemne función religiosa concelebrada a la que acuden numerosas autoridades civiles y militares, tanto locales, insulares como una amplia representación de las regionales. Está presente también el Pendón Real –popularmente llamado Pendón de la Conquista–, que sale previamente desde el Ayuntamiento y al que se tributan los honores reales. Tras la Misa se inicia la procesión de la Santa Cruz, Patrona titular de la ciudad –junto con Santa Águeda–, escoltada por varias bandas de música tras la cual tenía lugar una gran exhibición pirotécnica y una verbena, etc. En las últimas ediciones la procesión tiene lugar a mediodía, alternando el itinerario: un año desde El Salvador a San Francisco y el siguiente, al contrario.

Estamos, por lo tanto, ante una fabulosa cruz de plata en su color sobre un alma de madera. De medidas tiene 132 cms de altura y 93 cms de brazos; las perillas, de figura de piña rodeada de hojas muy carnosas que rematan los brazos tienen 14 cms. Se halla entronizada en una peana, en forma de copa, de 54 x 40 cms en su parte más ancha y 45 cms de altura. Tiene una inscripción en su base que en la que se lee: “Dio esta Cruz a la Yglesia Parroquial de Ntro Sr. San Salvador, Don Simón Florencio Res. Montero Vble. Beneficiado y Rector de dicha Yglesia y Comss. Del Sto Oficio/ Año de 1726”.

Efectivamente, Simón Florencio Rodríguez Montero –Comisario de la Inquisición y Beneficiado de El Salvador– había donado a esta parroquia matriz la magnífica cruz procesional con la que se conmemora el 3 de mayo. Gran devoción tuvo el donante por este símbolo eclesiástico: de las sesenta misas de su capellanía, las tres primeras fueron ofrecidas a la Invención, al Triunfo y a la Expectación de la Cruz.

La presencia de esta gran Cruz en el tesoro del suntuoso templo matriz se cita por primera vez en el Inventario de 1782:“vna cruz grande con su peana para el día de la invención”. Su sección es hexagonal y lleva una decoración relevada de carácter vegetal que recubre sus caras, así como un cordón de separación entre ellas.

Esta fue una fiesta regulada por el antiguo Cabildo de la Isla. Así se desprende de las ordenanzas de 1611, donde se manda que
“los Mayordomos de los oficios saquen los días de Corpus Christi y San Miguel y Santa Cruz de Mayo y en todos los demás días generales los Pendones para acompañar las procesiones, so pena de 20 días de Cárcel con más de 1.000 mrs aplicados por tercios, Juez, denunciador y Propios”.

La referencia más antigua que se conoce de esta hermosa costumbre del enramado de las cruces la encontramos en la Subida Lustral de la Virgen de Las Nieves en 1765. Así, cuando la Patrona retornaba en procesión por las calles capitalinas hacia su Santuario, “estaba una cruz, que es la del noveno passo, con el major ornato y compostura de prendas, talcos y galones”.

También la comitiva se encontró nuevamente con “una cruz que es la del octavo passo, con la mejor belleza compuesta de joyas y otras prendas en gran número y muy hermosas escarchas”.

Las cruces de mayo y el 525 aniversario de la fundación de la Villa de Santa Cruz de La Palma (I)

Las cruces de mayo y el 525 aniversario de la fundación de la Villa de Santa Cruz de La Palma (II)