
Las cruces que trufan los caminos de La Palma amanecieron ayer adornadas. Con mayor o menor solemnidad o imaginación, como cada tres de mayo, no faltaba al menos una flor a los cruceros que están vinculados a la historia afectiva de un pueblo o a hechos individuales, que quedan así fijados a la tierra con el principal símbolo de la cristiandad, la Cruz, que da nombre a la capital palmera. Ciudad que ayer se vestía de gala para conmemorar el 525 aniversario de su fundación.
La solemne procesión de la Santa Cruz, que recorrió la capital entre las iglesias de El Salvador y San Francisco, acompañada por el Pendón Real de la conquista, se celebró en una mañana soleada, después de una larga madrugada en la que los vecinos se afanaron en la decoración de las cruces y en la elaboración de los tradicionales mayos, que llenaron de imaginación y buen humor sus calles.
En la procesión participó la Corporación de Santa Cruz de La Palma, así como representantes del Cabildo, el Gobierno de Canarias y de España. Cabe destacar además la presencia de los miembros de la asociación de recreación histórica Los Doce de Su Majestad, que ataviados con sus uniformes de milicianos rindieron homenaje a la Santa Cruz.
Como es tradicional, se celebró durante el día de ayer el concurso de embellecimiento de cruces y mayos de Santa Cruz de La Palma. El primer premio de la categoría tradicional fue para la Cruz del Llano de La Cruz del Fraile, del barrio de la Dehesa de La Encarnación; el segundo premio fue para la Cruz de los Molinos, en la calle Baltasar Martín, y el tercero para la Cruz de la ermita de Nuestra Señora de La Luz, en el barrio de San Telmo.
En la categoría libre, el primer premio fue a favor de la Cruz de la plaza Quisisana, en el barrio de San Telmo. El segundo para la barriada de Pescadores, en la calle Jameos, y el tercero para la Cruz del Chorro, en la calle A. Rodríguez López.
En lo que se refiere a los mayos, el jurado acordó por unanimidad conceder el primer premio a favor de los mayos de la calle del Tanque, de la Asociación de Cultural Amigos de los Mayos, por su completa representación de escenas históricas, contemporáneas y tradicionales aún vigentes, “como el cortejo que acompaña a la procesión de la Santa Cruz”.
A pesar del aniversario de la capital palmera, hablar de cruces en La Palma tiene un capítulo especial en Breña Alta, donde como cada año los cruceros han derrochado arte e imaginación para convertir el madero en una auténtica joya, como las que los vecinos entregan para que decoren la Cruz.
Las temáticas que enmarcan las cruces eran este año muy variadas, contemplando diseños basados en la cultura agrícola del plátano, la naturaleza en forma de finas y elegantes libélulas o, incluso, una alegoría del cuento de Blanca Nieves. Así, como es tradicional, miles de personas recorrieron los caminos de las Breñas, caminando o en coche, disfrutando del talento desplegado un año más en la fiesta de La Cruz.















