
Un año después de que se saldara la incertidumbre sobre la ubicación exacta de la Cueva de Bencomo y que la empresa pública Grafcan confirmara que se encuentra en el municipio de La Orotava y no en el de Santa Úrsula, como constaba en gran parte de los documentos públicos, se abre una nueva polémica: la aparición de una familia que dice ser propietaria de 28.000 cuadrados de la finca y que complicaría la adquisición por parte del Ayuntamiento.
Así lo asegura el alcalde de La Orotava, Francisco Linares, quien la semana pasada mantuvo con sus miembros el primer contacto, aunque no reveló más detalles acerca de su identidad.
Tampoco confirmó si se trata de alguno de los herederos de Juan Hernández Bautista, quien en 1929 adquirió la finca en la que se sitúa el Bien de Interés Cultural (BIC) y en 1941 se la traspasó a sus nueve hijos, Susana, Leoncio, Filadelfa, Juana, María Inés, Rosalía, Lucio, Juan y Candelaria, según consta en la escritura de aceptación de herencia a la que tuvo acceso este periódico. En la misma, figura que son 64.804 metros cuadrados con terreno con vivienda, una era, un lagar, y dos fuentes “en el término municipal de Santa Úrsula donde llaman Tamaide”.
Actualmente son 22 herederos y el representante de todos ellos, Norberto Hernández Lorenzo, ha sido hasta ahora el portavoz ante las diferentes administraciones. Lo hizo con el exalcalde Isaac Valencia, con quien visitó la Cueva; con su homóloga en Santa Úrsula, Milagros Pérez, quien lo llamó por un problema de desprendimientos en la zona que fue solucionado; y con el actual regidor, Juan Acosta, quien el año pasado les trasladó que el Ayuntamiento estaba interesado en la parte del barranco en donde se ubican las cuevas y le pidió a los herederos que propusieran un precio para estudiar su posible adquisición.
De hecho, antes de proceder a la limpieza del lugar, el Cabildo de Tenerife les solicitó en junio autorización para poder acceder a la que fuera la morada del penúltimo mencey de Taoro.
Por todo ello, Francisco Linares asegura que les ha requerido a los supuestos nuevos dueños que trajeran por escrito la documentación y la escritura de la parcela con registro ante notario que demuestre que son los propietarios. Caso contrario, añade, es imposible seguir adelante.
Pero si finalmente se comprueba que la finca pertenece a la citada familia, se iniciarán los pasos y se valorará también el justiprecio del solar, “porque no se puede pagar más de lo que los técnicos digan en aras del metro cuadrado de suelo rústico”, aclara. Respecto a los herederos de Juan Hernández Bautista, el mandatario deja claro que “quien traiga la escritura de la parcela, con ellos hablamos”.
El mandatario villero le trasladó a la familia la “buena disposición” del Gobierno para llegar a un acuerdo y evitar la expropiación forzosa, una opción que no se descarta al tratarse de un bien de interés público. “Pero si hay acuerdo los plazos son mucho más cortos”, sostiene .
Hasta el año pasado el BIC sufrió un vergonzoso abandono institucional que fue reparado por las administraciones al ponerse por primera vez de acuerdo para limpiar y rehabilitar la que fuera la morada del mencey guanche. Ahora, la compra de la finca por parte del Consistorio villero resulta fundamental para continuar y cumplir con la hoja de ruta marcada.



