La Laguna

Una página de la memoria colectiva de los laguneros

El libro sobre el Camino Largo escrito por Francesco Salomone Suárez y Antonio García Gallo es premiado por la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos

Probablemente, la foto más antigua del camino, del Centro de Fotografía Isla de Tenerife. Foto Cedida
Probablemente, la foto más antigua del camino, del Centro de Fotografía Isla de Tenerife. Foto Cedida

El Camino Largo de La Laguna es uno de esos espacios que forman parte de los recuerdos de todos los laguneros, presentes y pasados. Ya desde principios del siglo XIX era utilizado como uno de los antiguos senderos que conectaban la ciudad con los terrenos agrícolas de La Vega, consolidándose más tarde como lugar residencial y de recreo para la población. Aunque popularmente se le conoce como Camino Largo, su nombre oficial desde 1908 es avenida de la Universidad, y su configuración actual se remonta a 1918, en base a un proyecto del ingeniero José Pinto de la Rosa. Una alameda que se caracteriza por el protagonismo de la palmera canaria.

Todo esto se recoge en el libro El Camino Largo, de Francesco Salomone Suárez, responsable técnico de Parques y Jardines del Ayuntamiento de La Laguna, y Antonio García Gallo, profesor del departamento de Botánica de la ULL, editado por el Cicop, que recientemente ha sido galardonado por la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos, en la categoría de Premio Juan Julio Publicaciones al Mejor Libro, Trabajo Técnico o Científico, en su XXV edición.

Esta obra nace del interés personal de ambos autores por la jardinería histórica, y ha supuesto un rastreo de archivos y documentación gráfica sobre aspectos de la historia, gestión y conservación del Camino Largo. “El premio nos ha llenado de orgullo y de satisfacción, es gratificante. Es una línea de trabajo que tiene interés y repercusión a la hora de intervenir” en estos espacios históricos, afirma Francesco Salomone.

El Camino Largo es “la alameda por antonomasia de La Laguna, la que se consigue, porque hubo intentos en diferentes puntos. Forma parte de una tipología de jardinería muy presente en las ciudades españolas desde el siglo XVIII al XIX, los paseos arbolados”, que son “el deseo burgués, que quería dejarse ver en estos lugares, de repetir los esquemas que hacía la aristocracia en espacios privados”, destaca el técnico municipal. “Es un espacio bastante simbólico y singular que forma parte de la memoria colectiva de la ciudad”, enfatiza al respecto.

La historia del Camino Largo está llena de curiosidades, como que fue una de las localizaciones de la primera película rodada en Canarias, El ladrón de los guantes blancos, en el año 1926; o el llamativo chalé en forma de castillo que ha sobrevivido hasta hoy en día.

Pero si algo caracteriza a este paseo son sus 212 palmeras canarias centenarias, que “inicialmente no figuraban en el arbolado original del camino”, apunta Antonio García, pero que se han convertido “en el elemento vegetal protagonista del camino”. Fue la fiesta del árbol de 1907, impulsada por un maestro de escuela, la que “marca un hito, la del trazado y distribución de las plantaciones, inicialmente de árboles, probablemente falsas acacias, aunque, como se ha comprobado, también se plantan las palmeras que actualmente dominan el camino”, recoge el libro. Unas palmeras que, de hecho, se cree que vinieron de un vivero en Madrid, ya que en aquel entonces no había ninguno en Canarias lo suficientemente grande para suministrar tantas plantas. Para los dos autores, las palmeras son, precisamente, el elemento del camino sobre el que el Ayuntamiento debe estar más vigilante y dedicar más esfuerzos para su conservación, por su conexión con la conservación del propio camino y por las amenazas de enfermedades que tiene esta especie. De hecho, dos o tres ejemplares se encuentran afectados por el hongo fusariosis, pero, por suerte, la plaga denominada picudín o diocalandra aún no ha sido detectada en el lugar.

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Vista actual del Camino Largo, que oficialmente se llama Paseo de La Universidad. Sergio Méndez