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Las escorrentías de La Ladera en Güímar dejan de ser un peligro público

El Consejo Insular de Aguas da por finalizada la obra en Güímar para encauzar el barranco y rehabilitar el camino, después de dos años de trabajo y casi dos millones de inversión
El técnico del Ciatf, Juan Pardo, explica sobre el terreno, a las autoridades insulares y municipales, cómo se encauzarán las escorrentías. Norchi
El técnico del Ciatf, Juan Pardo, explica sobre el terreno, a las autoridades insulares y municipales, cómo se encauzarán las escorrentías. Norchi
El técnico del Ciatf, Juan Pardo, explica sobre el terreno, a las autoridades insulares y municipales, cómo se encauzarán las escorrentías. Norchi

El Cabildo, a través del Consejo Insular de Aguas de Tenerife (Ciatf), dio por finalizadas las obras de control de las escorrentías en el barranco de La Ladera, en Güímar. El campo de actuación, que han contado con una inversión de casi dos millones de euros, ha sido el cauce de este barranco, conocido también como de Los Zarzales o de Boluga. El objetivo prioritario es la eliminación gradual de los puntos de riesgo por avenidas, además de la reparación del camino viario.

El presidente insular, Carlos Alonso, se desplazó ayer hasta la zona junto al consejero de Aguas, Manuel Martínez, representantes municipales y Juan Pardo, técnico del Ciatf, quien fue el encargado de explicar las obras. Alonso señaló que “el Consejo Insular de Aguas se ha dedicado, principalmente, a completar buena parte de las actuaciones que teníamos en materia de riesgo de avenidas y que estaban prácticamente en toda la Isla. Y con estas inversiones se ha ido generando más seguridad en situación de aluviones o de lluvias copiosas”. De igual modo, señaló que “en los último años hemos destinado esa capacidad de inversión a mejorar la capacidad de depuración de aguas que tiene Tenerife”. En este sentido, hizo alusión a la ejecución de la depuradora del Valle de Güímar, “que es una obra muy importante que va a permitir resolver el problema de depuración en Arafo, Güímar y Candelaria. Una inversión muy potente que a veces no se ve y que está mejorando el funcionamiento del ciclo del agua en la Isla”.

El consejero insular de Aguas, Manuel Martínez, indicó que con la terminación de esta segunda fase de las obras se alcanza una de las metas planteadas para esta legislatura. “Y ello supone que se han cumplido dos objetivos: el de recuperar un barranco y el de mejorar la accesibilidad de la zona. Lo que hemos hecho es reconducir los grandes caudales que había y propiciar que la vía sea lo más estable posible”.

Los trabajos han sido ejecutados por la empresa Ferrovial SA y han durado, en sus dos fases, poco más de dos años. El objeto de los mismos ha consistido en la reparación del camino que se desarrolla sobre el cauce, para acabar con los deslizamientos producidos en su plataforma por las lluvias torrenciales. Se ha devuelto con ello al cauce su carácter ante futuros sucesos de escorrentía, lo que permite, al mismo tiempo, que siga desempeñando la función de camino.

La primera fase (740.752,77 euros), que finalizó en septiembre de 2015, se centró en el denominado camino de La Ladera, que parte de la TF-28 y asciende hacia la cabecera del Valle de Güímar. Debido a la carencia de suelo, fue necesario solventar la función viario-peatonal e hidráulica de forma simultánea, mediante la estricta contención de los caudales fluyentes por el mismo durante episodios de lluvias. Así, se implantó un canal-camino de hormigón armado sobre un cimiento granular, no rocoso, al que en ningún caso pudiera acceder el flujo del agua.

Mientras que en la segunda fase (1.068.474,30 euros), ahora finalizada, además de la recuperación del camino se llevaron a cabo obras de prevención, consolidación y reparación de las averías surgidas en el canal de descarga y en la ladera izquierda del dique del barranco de Badajoz, en el camino de Los Zarzales.

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