la laguna

Lo que la plaza de la Catedral lagunera esconde

La segunda fase de las prospecciones arqueológicas han desvelado restos óseos, como el cuerpo de una mujer joven, que un laboratorio de Miami ha datado del siglo XVI

Vista del cuerpo completo perteneciente a una mujer que se ha datado del siglo XVI. Foto: Cedida
Vista del cuerpo completo perteneciente a una mujer que se ha datado del siglo XVI. Foto: Cedida

El patrimonio de La Laguna no es solo el monumental que se puede contemplar por las calles, sino también el pequeño que se esconde en los detalles o bajo sus plazas y calles. Un ejemplo son los recientes hallazgos en las prospecciones arqueológicas que se están realizando en la plaza de los Remedios, más conocida como la de la Catedral, y que han sacado a la luz varios restos óseos que datan del siglo XVI, es decir, de la época fundacional de la ciudad.

Estos trabajos, que se han centrado en la calle Bencomo, los está realizando la empresa Prored, por encargo y financiación de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno regional, competente en Canarias para autorizar los proyectos de excavación, y a petición del Ayuntamiento. Durante los trabajos de la primera fase se comprobó la existencia de otro suelo anterior y restos como adoquines, ladrillos, cerámica de los siglos XVI y XVII, metales o botones del siglo XVIII.

El pavimento que se encontró en la primera fase. Foto: Cedida

Fue precisamente al final de esta primera fase cuando se encontró un diente de cabra y un molar de un individuo, que fue lo que, en gran parte, justificó continuar con una segunda fase. Ambas muestras se enviaron a un laboratorio de Miami, que dató el diente de cabra sobre el primer tercio del siglo XIX y el molar de la primera mitad del siglo XVI. En concreto, pertenece a un individuo joven de entre 18 y 25 años, y según el desgaste dental y por sus características morfológicas parece indicar que se trata de una mujer joven.

De hecho, durante la prospección se ha encontrado el cuerpo perteneciente a este molar, que mantiene su posición original, respetando lo que parecen las normas del rito cristiano, al estar enterrado mirando al este, según informaron desde la empresa encargada de la excavación. Además, está depositado decúbito supino, acompañado de una moneda junto al fémur izquierdo. No se dispone de las causas de la muerte debido a su mal estado de conservación, aunque, de momento, es el mejor conservado encontrado hasta ahora. “Sería la primera evidencia arqueológica de uno de los primeros habitantes de la ciudad, cuya sociedad formaría parte de su fundación y crecimiento”, expusieron desde Prored. Además de este cuerpo, también se han encontrado más restos óseos dispersos.

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Detalle de uno de los molares. Foto: Cedida

Desde la empresa arqueológica esperaban encontrar restos óseos porque “había documentación previa que consultamos, de la existencia de un cementerio por el lado de la calle Carrera, pero ya del siglo XVIII”, indicó Efraím Marrero, responsable de los trabajos. “A medida que empezamos a trabajar en la primera fase consultamos más información en los archivos históricos y empezaron a aparecer restos humanos revueltos y en un espacio concreto de la excavación -continuó-, entonces nos planteamos varias cuestiones: cabía la posibilidad de que fuese el suelo de la antigua ermita que existía antes de la construcción de la iglesia de los Remedios, o que fuera el primer cementerio que tuvo la iglesia, del siglo XVI”, ya que se encontró un documento “que habla de que cuando se manda a construir la iglesia se construya también con un cementerio por el lado norte”, donde se han encontrado los restos. Esta última hipótesis se confirmó con la datación del molar en el siglo XVI. En cuanto a los demás restos óseos encontrados, están “dispersos y removidos, porque después de que desapareciera el cementerio se construyó un pavimento, y se rompieron lo que serían las fosas para hacer los cimientos del pavimento, por eso aparecen removidos”, apuntó Marrero.

Respecto a los pasos a seguir a continuación, desde la empresa se ha propuesto continuar con las prospecciones en los otros dos puntos de la plaza en los que se encontraron restos durante los trabajos de remodelación y que fueron sellados, porque “estamos viendo que es uno de los puntos más antiguos de La Laguna y nos aportaría más información sobre el siglo XVI”. En cuanto a los restos en la calle Bencomo, proponen “hacer una musealización de sitio, un espacio expositivo, a través de una ventana acristalada, para que la gente pueda visualizarlo de manera directa, es decir, que puedan ver el pavimento y la parte que se conserva de ese cementerio, y establecer un punto de información”.

Polémica inicial

Sin embargo, los pasos dados hasta llegar a estos hallazgos no han sido fáciles y vienen de largo. Cabe recordar que cuando se acometió la redacción del proyecto para la remodelación de la plaza de la Catedral y su posterior ejecución, entre 2013 y 2014, se levantó una gran polémica por los cambios que se querían hacer y porque al principio no se incluía una excavación arqueológica previa. Una de esas voces críticas fue la del historiador lagunero, y doctor en Sociología por la universidad de Harvard, Álvaro Santana, quien ya entonces advirtió de los restos arqueológicos que se podrían encontrar en la zona, así como óseos. “Lo que yo básicamente alerté en 2013 fue que con todo tipo de trabajo sobre la superficie de la plaza que bajara de 30-40 centímetros, se corría el riesgo de dejar restos históricos al aire”, por lo que pedía, junto a otros expertos, que se realizara una adecuada excavación arqueológica, tal y como establecen las leyes nacionales de patrimonio y la propia Unesco, explicó Santana.

Unas críticas “sobre la manera de gestionar el centro histórico de La Laguna”, y en concreto este espacio y las modificaciones que iba a sufrir en base al proyecto municipal, que le supusieron un tenso enfrentamiento con el equipo de Gobierno de aquel entonces en La Laguna. “Alerté del riesgo que se corría con las palas retroexcavadoras, sin haber tomado las medidas oportunas”, indicó. De hecho, una de estas palas “pasó por encima de un grabado histórico que hay, encima de uno de los petriles de basalto, y lo dañó”, denunció. A los pocos días, “la comisión insular de Patrimonio paralizó las obras porque las palas habían dejado al aire restos arqueológicos en tres partes, es decir, lo que yo argumentaba, y es que todo el recinto, dentro y por fuera de la catedral, contiene restos arqueológicos y que podían quedar al descubierto restos humanos, como al final terminó ocurriendo”. “La Laguna es una ciudad que se funda a finales de la Edad Media y en aquella época todas las iglesias enterraban dentro y también tenían cementerios anexos. Lo que la excavación ha permitido demostrar es que, efectivamente, el cementerio estaba en el lugar en el que se sospechaba, que era donde han aparecido los restos”, explicó.

Para Santana, estos hallazgos abren un debate más amplio sobre la peatonalización de las calles del centro, que se ha estado realizando “sin estudios de prospección arqueológica previos, lo que ha provocado la pérdida de un patrimonio que nunca podremos saber que existió”. Por ello, solicita que en futuras peatonalizaciones se realicen primero este tipo de excavaciones.

En cuanto a los restos de la plaza, Santana consideró que, “por una cuestión de respeto y al tratarse de un territorio sagrado, los restos humanos se tienen que datar y estudiar pero dejar a salvo de la mirada de los visitantes”. Asimismo, apostó porque continúen los trabajos arqueológicos en los otros dos puntos donde se hallaron más evidencias y que se dejen visibles, a través de algún tipo de acristalamiento, para ayudar a la población a “entender que el patrimonio histórico de La Laguna no solo está en la superficie sino también en el subsuelo”, incluyendo algún punto informativo en la zona.