Rusia inauguró ayer su Mundial con una ceremonia en la que Iker Casillas y Ronaldo tuvieron un papel protagonista. El español, campeón mundial en 2010, fue el encargado de llevar al campo el trofeo que levantará el ganador del torneo. Mientras O fenómeno ‘amagó’ el saque inicial junto a la mascota, Zabivaka, ya que fue un niño quien pateó.
Vladimir Putin, deseó desde el palco “éxitos a todos los equipos y emociones inolvidables a los aficionados. El mundo es bienvenido en Rusia”. Al presidente no le gusta el fútbol, pero ha visto una oportunidad para reverdecer la vieja gloria de su país. No es por el juego o por el retorno económico, es un argumento geopolítico. Putin presidió la ceremonia acompañado del máximo dirigente el fútbol mundial, Gianni Infantino, y otros presidentes como los de Bolivia, Paraguay, Panamá, Arabia Saudí y varios países aliados. Mientras, brillaron por ausencia los líderes occidentales, que boicotearon el acto inaugural.
Butragueño y Bartomeu representaron a Real Madrid y Barcelona, escoltados por leyendas como Maradona, Maldini, Puyol, Asprilla, Milito, Etoo, Mourinho o Wenger.
La ceremonia fue un cóctel entre los principales exponentes del alma rusa, la música clásica, el ballet o la conquista del espacio -el balón viajó a la Estación Espacial Internacional-, y los ritmos del pop a cargo del británico Robbie Williams, que interpretó Angels junto a la soprano rusa Aida Garufillina.










