Natación

“Cuando enviudé me refugié en la natación para salir adelante”

Es de esas personas que te dejan la cabeza dando vueltas tras hablar con ellas. A sus 76 años, y con siete hijos, es un amante de la natación que se supera a sí mismo entre brazada y brazada

Mauricio O’Shanahan es de esas personas que te dejan la cabeza dando vueltas tras hablar con ellas. A sus 76 años, y con siete hijos, es un amante de la natación que se supera a sí mismo entre brazada y brazada. Hace unos años, nadar fue el mejor remedio que encontró para superar la pérdida de su mujer, y hoy se ha convertido en su forma de vida. Entrena entre cinco y seis veces por semana para estar lo mejor preparado posible. Su espíritu competitivo es impropio para su edad, no le gusta lanzarse al agua si no es para disputar.

-¿Por qué se plantea pruebas tan exigentes en aguas abiertas?
“Es un reto, pero que disfruto a gusto porque me gustan las travesías. Aunque también compito en piscina. De hecho, tendría que estar en los campeonatos de España en Reus, pero debido a las intervenciones quirúrgicas que he tenido este último año, no he podido entrenar como para competir en piscina. Sin embargo, en aguas abiertas sí que he ido cogiendo buena forma”.

-Entonces, ¿ha tenido problemas de salud?
“En la travesía de La Bocaina, de 15 kilómetros entre Playa Blanca y Corralejo (Fuerteventura), del año pasado tuve que abandonar porque sentía algo raro después de unos kilómetros. A finales de diciembre tuve que operarme dos vértebras que tenía desplazadas. Y en marzo de este año tuve que ponerme una prótesis en la rodilla derecha. He estado casi seis meses inactivo y ahora empiezo a recuperarme”.

-Tiene 76 años, ¿lleva nadando toda la vida?
“No. Entré en la universidad, me casé, empecé a trabajar y entonces fue cuando dejé de lado nadar. Y vine a recuperar la natación cuando enviudé, allá por el año 2003. Como refugio para no quedarme en el ostracismo pensé en refugiarme en el deporte, en la natación. Y gracias a esa decisión salí para adelante. Era una situación nueva para mí, pero me recuperé física y mentalmente”.

-¿Qué prefiere? ¿La natación en aguas abiertas o en piscina?
“Ahora a mí me gustan más las aguas abiertas, pero los entrenamientos los hago en piscina porque son de más calidad, aunque la competición en piscina es muy estresante. Como fui nadador en mi juventud, todavía tengo ese chip activado, la vidilla por la competición que, quieras o no, siempre te produce un poco de taquicardia, por llamarlo de alguna manera”.

-¿Cómo se prepara para afrontar sus retos?
“Yo suelo entrenar cinco o seis días a la semana. Y antes de lesionarme más, entrenaba 4.000 o 5.000 metros diarios. Ahora estoy en otras cifras, sobre 3.000 o 4.000 metros. Suelo hacer entrenamientos variados con series de 500, de 1.000… Y también hago trabajo de piernas”.

-¿Lo complementa con trabajo de gimnasio?
“Ya con la edad que tengo, qué voy a hacer en el gimnasio, ¿voy a ponerme cachas? Aunque de vez en cuando voy y tengo una bicicleta estática en casa. Pero lo más importante es que llevo una vida sana. No bebo alcohol, no fumo, tengo una buena alimentación… Todo esto lo hago para tener calidad de vida y vivir un poco más. Y si después de eso vas a un campeonato de España, coges tus medallas o vas a una travesía y haces un buen puesto, pues mira, mejor”.

-¿Tiene un nivel alto de exigencia consigo mismo?
“Yo la piscina la entiendo como si fuese a trabajar. Para mí es como quien va a la oficina y va a trabajar con responsabilidad. A mi modo de ver, ir a la piscina es un día de trabajo. Voy a entrenar, no a coger sol o a tumbarme en la hamaca, yo voy a entrenar. Parece un contrasentido que una persona de 76 años diga eso, pero es la verdad. Mi dinámica diaria es así”.

-¿Y qué le dicen sus familiares?
“Me dicen que pare un poco, pero yo les digo que puedo entrenar sin problemas. Lo único que me pasa es que llego a mi casa con un hambre tremendo y después por la tarde me entran ganas de relajarme una horita y media oyendo la radio dándole la espalda a la tele. Y eso para mí es el momento más bonito del día, cuando almuerzo y después me tumbo en la cama un ratito. Por la tarde, pues a seguir viviendo, porque yo me quiero morir en la calle. Como le digo a mis hijos ahora, me voy a la puta calle. Y perdón por la grosería”.

-Qué mensaje tiene para la gente de su edad?
“A la gente de mi edad le quiero decir que practico deporte para tener una vida sana, física y mentalmente plena. Y si después de eso tienes un poco de calidad y nivel, pues mejor que mejor. Pero, de entrada, creo que no es necesario ni entorchados ni primeros puestos. Es más bien por tener una buena salud. Aunque sí que puedes tener problemas en las articulaciones si estamos hablando de entrenamientos fuertes, pero con uno de mantenimiento, la natación no tiene riesgo”.

-¿Y para los jóvenes?
“Les digo que la natación es un deporte muy vocacional. Es muy sacrificado, porque es un deporte individual, pero es muy bonito”.

-¿Cuáles han sido sus mejores resultados?
“Uno de los logros más importantes que he conseguido ya de mayor, aunque de pequeño gané campeonato infantiles y juveniles, fue hacer el desafío Cabrera-Mallorca de 25 kilómetros. Y después tengo el orgullo de ser el nadador que ha acabado la travesía de La Bocaina con más edad. Hasta ahora, nadie mayor lo ha hecho”.