
Los aficionados tinerfeños que se congregaron en la Plaza de la Candelaria para ver a España se llevaron una gran decepción tras la derrota frente a Rusia. La pantalla gigante instalada por la Compañía Cervecera de Canarias fue un éxito.
España regresa hoy a casa. Lo hace dejando una soberana sensación de frustración en todo el país. A los aficionados de la Roja se les queda cara de tontos al pensar en lo que pudo ser y no fue. Con la eliminación de Alemania, Portugal y Argentina, al combinado dirigido por Fernando Hierro se le había quedado el camino aplanado para plantarse, como mínimo, en la gran final. Pero España no está, ni mucho menos, mejor que los portugueses, argentinos o alemanes.
No cabe duda de que lo que mal empieza, mal acaba. Y peor no pudo arrancar el Mundial de Rusia para España. Lopetegui y Florentino dinamitaron un vestuario lleno de buen rollismo y que había trazado un camino inmaculado hasta Rusia. La primera fase fue tortuosa y sembró numerosas dudas. Incógnitas que se despejaron frente a los anfitriones, un equipo mucho peor que España, pero equipo al fin y al cabo.
Y este nuevo fracaso de esta España, debe suponer un cambio. Los Iniesta, Silva, Piqué y compañía, deben dejar paso a otros jugadores. Futbolistas que tengan hambre de triunfo y que recuperen el estilo que hizo a España campeona.
Ayer en la Plaza de La Candelaria, la afición pidió un cambio y que España vuelva a recobrar una identidad perdida. Los lloros y lamentos de hoy, se deben convertir en risas y cantos eufóricos mañana.





