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Cuando CD Tenerife y Deportivo quisieron asaltar los cielos

La ‘Operación Avecilla’, cimentada en la gran relación entre Javier Pérez y Augusto César Lendorio, facilitó el trasvase de jugadores entre dos entidades de moda en los años 90
Fran y Felipe Miñambres, capitanes de Deportivo de La Coruña y CD Tenerife en los tiempos en los que los clubes mantenían una estrecha relación. DA
Fran y Felipe Miñambres, capitanes de Deportivo de La Coruña y CD Tenerife en los tiempos en los que los clubes mantenían una estrecha relación. DA
Fran y Felipe Miñambres, capitanes de Deportivo de La Coruña y CD Tenerife en los tiempos en los que los clubes mantenían una estrecha relación. DA

En el fútbol actual puede parecer utópico, pero hace años, concretamente a finales de la década de los 90, dos clubes humildes que supieron aprovechar el tirón del primer reparto televisivo lograron mirar de frente a Real Madrid, FC Barcelona, Valencia o Atlético de Madrid. Tenerife y Deportivo de La Coruña, o más concretamente, Javier Pérez y Augusto César Lendoiro, unieron fuerzas con un objetivo: asaltar el reino de los cielos futbolístico.

Se llamó Operación Avecilla a una serie de negociaciones llevadas a cabo entre Lendoiro, Pérez y, en menor medida, José Fouto, entonces presidente del Mérida, para facilitar la venta y contratación de jugadores entre entidades. Lendorio era un consumado negociador al que le gustaba despachar con los clubes implicados por la noche y hasta la madrugada en los restaurantes coruñeses Playa Club o El Manjar. El dirigente decía que era porque por la noche lo molestaban menos; sus rivales, porque acababa por agotarlos cediendo a sus pretensiones.

El caso es que Lendorio y Pérez se entendieron desde un primer momento, congeniaron, se admiraban mutuamente y comprendieron que juntos lograrían más que por separado. De ese modo, los tinerfeñistas traspasaron a Roy Makaay y Slavisa Jokanovic al conjunto gallego y a la Isla llegaron Aira, Barata, Jaime o Javi López.

El CD Tenerife hizo caja con aquellos traspasos y algunos, como el de Jokanovic, fue posible gracias a las buenas relaciones entre entidades. El Atlético de Madrid quería al serbio, pero la Operación Avecilla decantó la balanza del lado coruñés generando una guerra entre Pérez y Jesús Gil que llegó a los medios de comunicación con José María García como protagonista.

Roy Makaay se marchó al conjunto deportivista por 1.350 millones de pesetas en junio de 1999 tras una negociación en la que Lendoiro agradeció el trato a Pérez. Cuatro años más tarde, en 2003, el Deportivo lo traspasó al Bayern Múnich por casi 19 millones, pero de euros, que habían entrado en vigor comenzando a inflar el precio de los traspasos. Curiosamente, Lendoiro aprovechó que el Bayern había anunciado la contratación del holandés antes de tenerlo cerrado para subir su precio en “un par de millones” como reconocería.

Otro que recorrió la distancia entre Tenerife y La Coruña ese mismo año fue Slavisa Jokanovic, esta vez a cambio de 700 millones de pesetas y con la compensación de la llegada a la Isla de José Manuel Aira, cedido.

Caso Barata

Todo marchaba a pedir de boca hasta que llegó el fichaje de Joao María Menezes Becerra Barata por el CD Tenerife. Tras un buen año en el Mérida, gracias, otra vez, a la Operación Avecilla, el Deportivo lo fichó de la entidad extremeña incluyéndolo en la operación de Roy Makaay.

El Tenerife, en el curso 1999/2000, militaba en Segunda División y el brasileño anotó 17 goles en su primera temporada y otros 10 en la segunda, en la que el club logró el ascenso a Primera. El problema llegó con su pasaporte, ya que, en teoría, tenía en su poder uno italiano que estaba bajo sospecha. José Fouto, aún en la presidencia del Mérida, se apresuró a decir que Tenerife y Deportivo sabían que el jugador no podía ser alineado como comunitario y, aprovechando un supuesto caso de alineación indebida, el Betis denunció a los blanquiazules tras haber perdido en el Villamarín el 18 de marzo de 2001 (0-2). Por suerte, quedó en nada.

El Comité de Competición de la Federación Española consideró inexistente la infracción ya que Barata contaba con el “título habilitante”, es decir, la licencia federativa, que le permitía ser alineado. “Si contaban con la licencia para ser alineados en un partido, no puede imputarse al club que lo haya hecho indebidamente”, señalaba la sentencia, tan polémica como aquel caso.

Emerson, Jaime o Javi López fueron otros jugadores que vistieron las camisetas de Deportivo y Tenerife gracias a aquellas buenas relaciones que, en lo personal, siempre se mantuvieron hasta la triste desaparición de Javier Pérez.

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