
La recuperación de las zonas de viñedo, principal cultivo del municipio de Fuencaliente, y afectado en gran parte de su superficie por el devastador incendio de 2016, del que este mes de agosto se han cumplido dos años, no está siendo fácil. Desde el Consejo Regulador de Vinos de La Palma, que integra a 18 bodegas del territorio palmero, la recuperación de las zonas del sur dedicadas a la producción de uva es calificada como “compleja”. La gerente de la entidad, Eva Hernández, reconoce que cada vez son menos los viticultores que quedan en la zona” con lo que “la superficie cultiva se va reduciendo” en un proceso que no es reciente y que tiene una vinculación directa con las afecciones que la viña y las rentas del sector han sufrido en virtud de otros fuegos: el del verano de 2009, que asoló Mazo y Fuencaliente, y con posterioridad, con daños en la superficie en vías de recuperación, la riada de ese mismo año.
La tenaciedad es una de las características que mejor definen a los hombres y mujeres del sector vitivinícola en la Isla, y muy especialmente en Fuencaliente, donde, tal como reconocen desde el Consejo Regulador de Vinos de La Palma, “el único cultivo que va quedando es el viñedo” amenazada además este año por los efectos de la fauna silvestre, de la que dicen “está haciendo mucho daño”. Apurando los últimos días de recolección para cerrar la campaña de este año y con expectativas de crecimiento respecto al año pasado, el sector lamenta el mal estado de las pistas y caminos de acceso a sus explotaciones, lo que dificulta el trabajo de muchos viticultores que se quejan del mal acceso.
El sector, a través de sus técnicos, sigue luchando silencioso para evitar la competencia desleal de vinos foráneos que se siguen intentando comercializar como palmeros. Llevan a cabo un estricto control para certificar y garantizar la calidada de los vinos palmeros con Denominación de Origen La Palma y producido por las 18 bodegas acogidas al Consejo Regulador. “Tanto esos vinos como las bodegas que los elaboran, están sujetas a numerosos y continuos controles por parte del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria, organismo perteneciente a La Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias, y que salen al mercado con el sello de calidad de La Denominación de Origen “La Palma”, subraya Eva Hernández.





