
Después de un mes de agosto en el que se han sucedido los actos vandálicos contra los equipamientos públicos de la playa de Santa Cruz de La Palma, especialmente destrozos y robos en los vestuarios, lo que ha obligado al Ayuntamiento a mantenerlos buena parte del tiempo cerrados, septiembre ha comenzado con la misma tónica.
Ahora le ha tocado el turno a la Biblioplaya, que ha sido en el día de ayer objeto de destrozos, tal y como ha denunciado el colectivo Seroja, que ha puesto en marcha este verano esta iniciativa cultural en colaboración con el Ayuntamiento de la capital palmera. Según informan desde esta entidad, forzaron las puertas y las ventanas de la Biblioplaya, destrozaron una estantería completa y muchos libros se han visto dañados, además de material que emplean para la realización de diversas actividades. Los autores del destrozo no robaron nada, pero sí defecaron y orinaron en el interior de la caseta que alberga esta iniciativa que fomenta la lectura en la playa.
La indignación por estos actos vandálicos, que atacan a bienes públicos, sociales y culturales es creciente. La repetición de estos actos ha llevado al Ayuntamiento a anunciar incluso que incrementará la vigilancia en la playa de una ciudad que no está acostumbrada a estas prácticas.
El concejal de Obras, Infraestructuras y Servicios Públicos de Santa Cruz de La Palma, Manuel Abrante, advertía recientemente que las ordenanzas municipales establecen sanciones económicas de diferente cuantía por cometer infracciones graves tales como “romper, incendiar, arrancar o deteriorar los equipamientos, infraestructuras, instalaciones o elementos de los servicios públicos, así como el mobiliario urbano”.




