méxico

Conmoción en México: el bulo de WhatsApp que llevó a quemar vivos a dos inocentes

Las víctimas eran Ricardo, estudiante de derecho de 21 años, y su tío Alberto Flores, agricultor de 53
El bulo de WhatsApp que llevó a quemar vivos a dos inocentes. | FOTO: BBC

“El pueblo, unido, jamás será vencido”. Eran las palabras con las que los asaltantes vitoreaban lo que estaba a punto de suceder. Dos hombres fueron quemados vivos por fuera de una comisaría en México, mientras el público aplaudía y grababa con sus teléfonos móviles hasta el último movimiento agónico de los cuerpos carbonizados. Según recoge la BBC, las víctimas eran Ricardo, estudiante de derecho de 21 años, y su tío Alberto Flores, agricultor de 53, y no habían cometido ningún delito.

“Por favor, todos estén alerta porque una plaga de secuestradores de niños entró en el país. Al parecer, estos criminales están involucrados en el tráfico de órganos… En los últimos días, desaparecieron niños de 4, 8 y 14 años, y algunos fueron encontrados muertos y con signos de que se les habían extirpado órganos. Sus abdómenes habían sido abiertos y estaban vacíos”, era el mensaje de WhatsApp que llevaba varios días circulando, provocando el miedo y la desconfianza de los mexicanos. El día que comenzó la pesadilla, los hombres se habían desplazado a la localidad de Acatlán a comprar materiales para construir un pozo, y aparcaron por fuera de un colegio. Una decisión totalmente inocente que, de inmediato, los sentenciaría.

Los vecinos alertaron a las autoridades de la presencia de ambos individuos y la policía los arresto por “alteración del orden”, llevándolos a la comisaría. Fue entonces cuando el conocido como El Tecuanito, un aspirante a periodista que hace de informador comunitario en el pueblo, se desplazó al cuartelillo con el propósito de incitar a la población a través de Facebook a hacer -por sus propios medios- justicia: “Gente de Acatlán, por favor, ¡vengan a mostrar su apoyo porque se está poniendo delicado! Entre más gente estemos se podrá hacer justicia”.

Pese a que los agentes intentaron impedir la situación, el tumulto enfurecido logró sacar a Ricardo y Alberto de la comisaría. Tras mostrarlos como trofeos, comenzaron a golpearles brutalmente, dejando a Ricardo inconsciente; su tío no tuvo la misma suerte. Posteriormente, mientras la multitud jaleaba, ambos fueron rociados con gasolina y prendidos fuego.

Cuando llegaron los refuerzos, los asaltantes se habían marchado. En el suelo permanecían ambos cadáveres, irreconocibles, esperando a ser “identificados” por sus familias. Sin embargo, el “robachicos” jamás existió. Las autoridades no tienen constancia de ninguna banda que robase órganos de menores. Fue todo un bulo de WhatsApp.

TE PUEDE INTERESAR