
Se encuentra al final del camino del Cercado, justo antes de que aparezca ante la vista el magnífico palmeral de Anaga, el más grande de Tenerife. Son apenas tres pequeñas construcciones: una cocina, un cuarto de aperos y un edificio donde descansaban los medianeros. Antes de que se convirtiera en la Hacienda de Cubas, una finca señorial que nació con los dineros de las Américas, en el siglo XVII, fue un lugar considerado por los guanches como suelo sagrado y en él celebraban sus reuniones, conocidas como tagorores. Muchos vecinos de San Andrés aseguran que en el lugar se han encontrado restos de vasijas y material, como cerámicas, de la época guanche. Este emblemático espacio se convertirá en 2019 en el Centro de Interpretación de la Reserva de la Biosfera de Anaga.
Ayer, el alcalde, José Manuel Bermúdez, presentó el proyecto que rehabilitará esas tres estancias para destinarlas a la docencia, un centro de interpretación de todo lo que rodea al lugar, es decir, Anaga, y un último espacio para la etnografía. Además, los exteriores de la Hacienda de Cubas serán acondicionados para realizar acampadas escolares. Todo ello, como explicó la arquitecta que ha redactado el proyecto, Araceli Reymundo, abordado desde la sostenibilidad energética ya que la energía será suministrada a través de placas solares y el sistema de depuración será ecológico.
Reymundo apuntó que se estudiará la instalación de un punto de recarga para vehículos eléctricos. “También hemos pensado en el uso de bicicletas eléctricas con un lanzadera desde San Andrés”. El acceso también se verá mejorado, según avanzó el alcalde, quien señaló que, a la vez que se ejecuten las obras, se redactará el proyecto para mejorar la carretera del Cercado. La inversión total será de unos 480.000 EUROS y el plazo de ejecución de 12 meses. La financiación se hace con cargo a los fondos europeos del DUSI Anaga.




