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Xavier Molina: “La masonería me ha llenado en los aspectos que no me aportaba mi vida profesional”

Para el Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE), "a masonería es una escuela de librepensadores, formada por gente crítica que tiene los argumentos en su poder para decidir en cuestiones que afectan a la vida del individuo y social", un foro "de libre expresión que no estaba controlado ni podía controlar ni el gobierno ni la Iglesia creaba miedo pues los librepensadores, son personas que a los gobiernos, sobre todo totalitarios, nunca les ha gustado"

Xavier Molina, Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE). | Sergio Méndez

El Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE), la segunda organización masónica más importante de nuestro país, Xavier Molina visitó recientemente Tenerife. A diferencia de la Gran Logia de España, de tutela británica, conservadora en sus normas, creencias y que no permite mujeres entre sus 3.000 miembros, la GLSE tiene como referencia al Gran Oriente de Francia, dogmáticamente más flexible, y que cuenta con 750 hermanos y sí admite mujeres. Molina, farmacéutico de 45 años, desea abrir la masonería a la sociedad y erradicar el desconocimiento existente.

-Ha sido elegido para afrontar un cargo en el que sustituye a una mujer, la gran diferencia de su logia con respecto a otras. ¿Qué les aportan las mujeres al grupo?
“Aportan lo mismo que cualquier hombre, que formen parte de la masonería implica normalidad. No me planteo la masonería sin la mujer, porque debemos ser un reflejo de la sociedad, con igualdad de derechos y oportunidades. Tampoco somos un club de ancianos ni un grupo de veinteañeros, porque la masonería tiene su sentido en un período de madurez personal e intelectual. La masonería es el reflejo del mundo simbólico”.

-¿Como ha afrontado sus primeros días al frente de la Orden?
“Han sido muy intensos porque, además, de hacer bastantes cosas para los hermanos, intentamos crecer y llevar un mensaje diferente a la sociedad, cambiando la visión de la obediencia y de lo que es la masonería en nuestro país. En las Islas, el concepto de lo que es la masonería está mucho más desarrollado que en la Península, donde aún perduran muchos mensajes negativos y perjudiciales y eso ha creado una situación anómala, pues en otros países de nuestro entorno está ampliamente aceptada. Intentaremos trabajar para revertir la situación, mostrar lo que hacemos y lo que aportamos a la sociedad y al ser humano”.

Xavier Molina, Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE), quiere abrir la masonería a la sociedad española. | Sergio Méndez

-¿Qué pueden aportar los masones a la sociedad actual?
“Aportamos personas con conocimiento, que reflexionan. El método masónico enseña a pensar antes de hablar, y a reflexionar lo que uno tiene que decir. Todo esto hoy en día tiene un valor incalculable porque, en muchas ocasiones, decimos barbaridades o buscamos, por cuestiones de espacio o tiempo, simplificar demasiado el mensaje. Somos conscientes de que no hay soluciones fáciles para los problemas de la sociedad y no los solucionaremos haciendo un logotipo, una frase bonita que encaje en el 70% de la población, sino que tenemos que buscar el fondo y el trasfondo de todo. La masonería tiene un método que te podrá enriquecer y servir, o no, pero no te defraudará”.

-¿Cómo llegó a la Gran Logia?
“Yo me interese a través de la web, no me presentó ni me introdujo nadie en la orden, contacte en frío porque tenía una fuerte motivación por encontrar un sitio donde poder expresarme con libertad, donde crecer como persona y desarrollarme fuera del mundo empresarial y de la presión del trabajo. La masonería me ha llenado en los aspectos que no me aportaba mi vida profesional”.

-Son una institución con una trayectoria centenaria, a la vez secreta. ¿Cómo pueden abrirse a la sociedad y mostrar su utilidad?
“Yo diría que somos discretos porque hay hermanos que, por situaciones personales y profesionales no pueden expresar con total libertad que son masones lo cual nos parece un hecho bastante doloroso. Tenemos una máxima que es “Unir lo disperso”. Somos muchas células pequeñas, hay muchos grupos que trabajan de forma aislada y tenemos que conseguir crear unión, y no hablo de absorber sino de integrarnos, negociar y aceptar la diferencia. Creo que dentro de la Fraternidad podemos aceptar la diferencia y espero, en estos años que tendré de mandato mandato, unir lo disperso”.

-Fueron perseguidos durante el franquismo y ese mensaje caló en la sociedad, manteniéndose prejuicios y la leyenda negra, sobre todo en la archifamosa conspiración judeomasónica. ¿Cómo está la situación actual?
“La masonería es totalmente legal en España, pero ha trascendido una imagen que nos ha afectado. En Francia hay unos 150.000 masones, en Italia 30.000, en Portugal hay más de 3.000… Si en otros países ser masón es un prestigio y un honor, en la sociedad española no. La leyenda negra nace por un miedo a la masonería. Uno de los principios de la masonería es que cada uno puede expresarse libremente, no hay categorías, no hay ricos, poderosos, ni pobres, no hay ningún jefe, solo hay hermanos. Es cierto que hay niveles de hermanos, pero son niveles de progresión y conocimiento y la simbología se va estudiando a través de diferentes niveles. Sobre todo, hay un respeto absoluto a la libertad de opinión y de pensamiento, solo pedimos respeto a los derechos humanos y a la democracia, y a partir de ahí cada uno puede expresarse libremente. Ese foro de libre expresión que no estaba controlado ni podía controlar ni el gobierno ni la Iglesia creaba miedo pues creaban librepensadores, unas personas que a los gobiernos, sobre todo totalitarios, nunca les ha gustado. La masonería es una escuela de librepensadores, formada por gente crítica que tiene los argumentos en su poder para decidir en cuestiones que afectan a la vida del individuo y social. No es relevante si esa persona es de derechas o de izquierdas, lo importante es que la opinión que tenga sea motivada y ejercida de una forma libre”.

-¿Tienen unas pruebas o un reglamento que debe superar la persona que tenga interés por entrar en la Logia Simbólica?
“Yo creo que la gente no sabe a dónde va. Nosotros no buscamos licenciados, ricos, poderosos, influyentes ni políticos, solo buscamos gente con motivación intelectual y, si tu principal motivación es el fútbol, cosa muy respetable, y si vives por y para el fútbol, está muy bien, pero tu sitio no será la masonería. Lo que hacemos implica un camino y para recorrerlo hay que ser consciente de a qué estás entrando. Ni buscamos trabajo, ni insertamos laboral ni socialmente. Cuando entré me dijeron: “Espero que lo que digas sea interesante”. Por tanto, nos enriquecemos a través de nuestros hermanos y con sus motivaciones intelectuales, poder discutir, debatir y crecer. Si cumples estos perfiles puedes entrar en cualquier logia”.

Xavier Molina, Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE), durante su visita a DIARIO DE AVISOS. | Sergio Méndez

-¿Dicen que ocultan los secretos y los conocimientos más importantes de la humanidad?
“No, no tenemos los secretos más importantes de la humanidad, y dudo que los tengamos. Buscamos el enriquecimiento personal, una vía válida para unas personas y no para otras”.

-¿Quizás sea por el hecho de que durante mucho tiempo fueron templos del saber con miembros que superaban intelectualmente a la media de la sociedad?
“Si lo miramos históricamente, es cierto que en aquellos momentos recogíamos una élite intelectual que ha estado implicada en la creación de los Estados Unidos y su Constitución, en la creación de la República de Portugal, que tiene inspiración masónica, pero los fundamentos vienen de la Academia, la Enciclopedia y la Revolución Francesa. Hay muchos ejemplos de cómo los masones han influido en la sociedad de una forma muy significativa, y no creo que haya sido porque ser una organización influyente de personas sino porque facilita que haya librepensadores que reflexionan y trabajan su conocimiento intelectual, lo que facilita que estén capacitadas para ejercer cargos de responsabilidad. No es una asociación directa sino el resultado de ser una academia de formación”.

-La literatura y el cine tampoco les dejan en buen lugar ¿No?
“Nos ha perjudicando todo el arte sensacionalista que busca ese secreto, la intriga, esa parte mística que no refleja nada de lo que es la masonería. Y hablar de El código Da Vinci de Dan Brown no es hablar de masonería, es literatura y fantasía. Me ha divertido, pero no implica que cuando lo leas pienses que ya sabes lo que es la masonería. Si vienes con estos argumentos, lo siento pero tienes que leer algo más, te daré tres o cuatro referencias y entonces podremos hablar”.

-¿Existen en el seno masónico los Illuminati y otras jerarquías que quieren dominar el mundo?
“Los Iluminati forman parte de la leyenda negra y no tiene ni base ni justificación. Nosotros no buscamos una influencia oculta entre los poderes políticos y económicos, básicamente porque, en nuestro caso, para entrar en la masonería no pedimos perfiles profesionales, ni currículums ni la última declaración de la renta. Una de las preguntas que le haré será: ¿cuál es el último libro que ha leído?”.