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Todas las administraciones han incumplido las medidas adoptadas para combatir las termitas

En una reunión celebrada en junio entre el Ayuntamiento de Tacoronte, el Cabildo y el Gobierno de Canarias se acordaron medidas para combatir la termita subterránea; la mayoría nunca se realizó
Esqueletos de termitas muertas depositadas sobre una viga de madera en una vivienda afectada por la plaga en el barrio de Tagoro. Sergio Méndez

El Ayuntamiento de Tacoronte, el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias incumplieron los compromisos adoptados en junio de 2017 para evitar el avance de la termita subterránea Reticulitermes flavipes.

Lo hicieron durante una reunión que tuvo lugar el día 21 de ese mes en el Consistorio norteño con el objetivo de tomar medidas ante un problema preocupante y en la que participaron el alcalde, Álvaro Dávila; el director de Salud Pública, José Juan Alemán; la exconcejal de Agricultura, Olga Sánchez; un técnico municipal; dos representantes del Gobierno de Canarias, uno de la Consejería de Agricultura y otro de Biodiversidad; otros dos de las mismas áreas del Cabildo; dos de la Universidad de La Laguna (ULL), uno del departamento de Fisiología Vegetal y otro de Biología Animal. Este último es David Hernández, el biólogo al que el Ayuntamiento le encargó el estudio para determinar el alcance real del problema en Tacoronte.

En ese encuentro se acordaron seis compromisos, según se recoge en un escrito al que tuvo acceso DIARIO DE AVISOS. Los cuatro más importantes a la hora de actuar, según indicaron fuentes municipales, fueron un proyecto de normas de comportamiento y otro de actuación para evitar la dispersión de la plaga, que el Cabildo de Tenerife no elaboró; la confirmación de ataques de termita en Candelaria y Arona; la celebración de reuniones futuras que nunca tuvieron lugar y en las que también se invitaría a participar a la Dirección General de Patrimonio y al Servicio de Inspección Fitosanitaria del Gobierno regional; y un estudio cuyas conclusiones se iban a enviar a los responsables políticos con el fin de crear una comisión que se ocupara de elaborar un protocolo de actuación. Este último se encargó un año y medio después y todavía se desconocen sus resultados.

Resultan al menos llamativos algunos de los asuntos tratados ese día, según recoge el escrito. El primero de ellos es que el representante de Fisiología Vegetal de la ULL expuso que la plaga “se puede controlar”, pero consideró “improbable” su erradicación. También se preguntó qué administración debía afrontar cada una de las tareas, tales como identificar, prospectar, adoptar medidas para evitar la dispersión de la plaga, e informar a los vecinos; se hizo referencia a un reciente decreto de especies invasoras en el que el género Reticulitermes no estaba incluido y se propuso hacerlo; mientras que el técnico de Salud Pública expuso que su departamento “no sabía nada aún oficialmente”, y que por eso había requerido a la empresa que había divulgado la existencia de la plaga (Anticimex), para que presentara los registros y comunicara oficialmente su existencia.

Curiosamente, la reunión se produjo unos días después de que la compañía especializada en el control de plagas hiciera público el problema, ante la certeza de que se trataba de una especie invasora proveniente de Estados Unidos, como lo confirmaban los estudios genéticos, y ante la que era necesario actuar.

Lejos de provocar el efecto deseado, que era alertar de una situación preocupante y provocar un plan de actuación, “enfadó” al alcalde, quien arremetió contra la empresa, apuntan las mismas fuentes.

Su jefe técnico, David Mora, confirma que fue convocado a una reunión por el mandatario nacionalista y éste le trasladó su molestia por lo ocurrido. Quizás por ello Anticimex nunca recibió respuesta de la propuesta económica presentada en julio de 2017 al Ayuntamiento para combatir la plaga. “Fruto de esa inacción se ha afectado a un montón de viviendas y quizás eso se podría haber evitado”, añaden por último las mismas fuentes.

Anticimex se sorprende porque ni siquiera se les ha consultado

El director general de Anticimex y biólogo, Josep Valls, se sorprende de que el Ayuntamiento de Tacoronte haya empezado un proyecto para intentar combatir la plaga y “ni siquiera haya consultado o hablado” con su empresa pese a que fue la que detectó la especie invasora y la primera que actuó en la zona afectada

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