La historia de Canarias vuelve a sufrir un revés humillante. La Asociación Ecologista del Norte de Tenerife José de Viera y Clavijo ha hecho saltar todas las alarmas tras denunciar formalmente ante el Cabildo de Tenerife el estado de “abandono y profanación” en el que se encuentra la Cueva de Bencomo. Este yacimiento, situado en la ladera de Tamaide —en el límite entre La Orotava y Santa Úrsula—, no es solo una cavidad natural; es un Bien de Interés Cultural (BIC) que representa la sede del poder del antiguo Menceyato de Taoro.
Lo que debería ser un santuario arqueológico protegido se ha transformado, por segunda vez en pocos años, en un redil para ganado caprino. Los asaltantes han forzado y roto la puerta de seguridad instalada para proteger el recinto, permitiendo la entrada de animales en un espacio donde el suelo guarda secretos de hace más de quinientos años.
Un atentado reincidente contra el patrimonio de Tenerife
La gravedad de los hechos reside en la reincidencia. Tal y como señala la asociación ecologista, no es la primera vez que la Cueva de Bencomo es víctima de este uso indebido. En ocasiones anteriores, se llegaron a extraer decenas de kilos de excrementos de cabra del interior de la cavidad tras una intervención de emergencia. Sin embargo, la falta de una vigilancia efectiva y la audacia de quienes vulneran la ley han permitido que este atentado contra la identidad canaria se repita.
Las investigaciones arqueológicas realizadas en 2017 y 2018 confirmaron que el sitio contiene estratos de enorme valor científico, incluyendo marcas de cerramiento originales de la época guanche y herramientas de obsidiana. Hoy, todo ese material está bajo un riesgo de desaparición “irreversible” debido a tres factores críticos denunciados por los expertos:
- Destrucción física: El pisoteo constante de las cabras tritura los sedimentos históricos, pulverizando información que aún no ha sido excavada.
- Corrosión química: Los ácidos presentes en la orina y el estiércol del ganado degradan las paredes de la cueva y los restos orgánicos milenarios.
- Infracción penal: El destrozo de la puerta de seguridad no es un simple descuido, sino un presunto delito contra el patrimonio histórico tipificado en el Código Penal.
Responsabilidades y multas de hasta 1,5 millones de euros
La Asociación José de Viera y Clavijo ha sido tajante en su exigencia al Área de Patrimonio Histórico del Cabildo. Solicitan la identificación inmediata de los propietarios del ganado y la apertura de un expediente sancionador ejemplar. Según la Ley 11/2019 de Patrimonio Cultural de Canarias, los daños causados a bienes protegidos bajo la categoría de BIC pueden acarrear sanciones económicas de hasta 1.500.000 euros.
“Es una vergüenza que la que fuera sede del poder del Menceyato de Taoro haya terminado convertida en un establo por la desidia institucional”, lamentan desde la asociación. El sentimiento de desprotección es compartido por gran parte de la sociedad tinerfeña, que ve cómo un legado que pertenece a todos los canarios se degrada ante la falta de medidas contundentes.

Medidas urgentes para salvar el hogar del Mencey
La exigencia es clara: reparación inmediata de los cierres y adopción de medidas cautelares para garantizar que no entre un solo animal más. La Cueva de Bencomo es un símbolo de la resistencia y la cultura guanche. Su ubicación en Tamaide la sitúa como un punto estratégico de nuestra historia que no puede seguir supeditado al interés ganadero furtivo o al abandono de las administraciones.
La comunidad científica y los colectivos en defensa del territorio coinciden en que la protección sobre el papel (la declaración de BIC de 1986) es papel mojado si no va acompañada de una gestión activa. El patrimonio canario no es solo un reclamo turístico o una nota al pie en los libros de historia; es un recurso no renovable que, una vez triturado por las pezuñas del ganado, se pierde para siempre.






