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Carmen Boza: “Surjan los muros que surjan, la fuerza de las mujeres siempre se sobrepone”

La cantautora aterriza esta noche (21.00 horas) en el Búho Club (La Laguna) con su segundo disco, 'La caja negra' con las entradas agotadas
Carmen Boza

Carmen Boza aterriza esta noche (21.00 horas) en el Búho Club (La Laguna) con su segundo disco, La caja negra, un trabajo que juega con sonidos acid rock y R&B, con letras directas a las entrañas. La cantautora estará acompañada al bajo por su mano derecha en los escenarios, Estefanía Gómez. Las entradas ya están agotadas. Abrirá el concierto la canaria Mariana.

La caja negra es un disco que costó bastante parir. Creo que hiciste un par de versiones antes de sacar el definitivo. ¿Fue por ‘la inseguridad del segundo disco’ o más bien una búsqueda vital?

“Bueno, ni una cosa ni otra. En el disco hay una búsqueda de sonido, que le pasa a todos los artistas, y yo sentía que cada una de las veces que iba descartando el disco no era por inseguridad ni nada de eso. Era porque una, sus canciones, las conoce mejor que nadie y una lo siente. Requiere un punto de valentía, supongo, cuando ves que las cosas no están yendo como tú quieres, tomar las riendas y decir “Bueno, ¿y ahora qué?”. Porque si no está saliendo como yo quiero y no hay posibilidad de encauzarlo, de redirigirlo hacia el sitio que quiero, tendré que volver a hacerlo desde cero. El miedo ese que te da volver a estar en el punto de partida en mi caso existía, no tanto por ‘la inseguridad del segundo disco’, sino porque que es natural cuando llevas mucho tiempo trabajando en un proyecto. Pero creo que siempre prevalece la autenticidad. La búsqueda del artista debe prevalecer frente a las exigencias del mercado. Así que me permití el lujo de grabarlo las veces que fuera necesarias para yo sentirme identificada con esa obra”

– Y además hiciste composición, arreglos, producción. El disco es enteramente tuyo.

“Sí, lo hice todo yo. Es verdad que es poco común, por lo menos en España, ver esta manera de proceder en un compositor, artista, músico, en general. Y además independiente, más en concreto. Es raro verlo porque requiere de muchísimos conocimientos transversales y en su defecto, cuando no los tienes, requiere de mucha inventiva y de mucho valor porque te vas a tener que enfrentar a muchos sitios que no conoces. Pero dentro de todo eso yo considero este proceso como una búsqueda de encontrar el sonido de una, encontrar la forma en la que una quiere sonar. Es igual de difícil encontrarlo tú, que encontrar a una persona que te dé lo que tú tienes dentro de la cabeza. Igualmente es un proceso de búsqueda, no hay ninguna fórmula. Yo, que siempre he sido muy de hacérmelo yo, pues la búsqueda la hago yo, más que me la haga otra persona”.

– En cuanto a la letra de los temas, con respecto a tu disco anterior, son más introspectivos. Más “de dentro”.

“Sí. Estamos hablando un poco de lo mismo porque en todo ese desarrollo de un artista inevitablemente no se puede desligar a la persona y la persona que yo era cuando empecé a hacer canciones, con menos de 21 años, no es la persona que soy ahora con 31. Creo que todo ese proceso de hacerse grande, de pensar de una manera y luego entender otras cosas, tiene su peso y su reflejo, debe tenerlo, en las letras. Porque al final la música está expresando una serie de cosas pero las palabras lo concretan. Y obviamente con esta edad una ya sabe unas cosillas más. Muy pocas, pero algunas”.

– ¿Carmen Boza es un diamante en bruto o ya está pulido?

“Pulido no está. Ni siquiera sé si Carmen Boza es un diamante. Eso lo tendrá que decidir alguien que tenga ojos de joyero. Yo siento que un título que persigue a muchos artistas es el de eterna promesa, un brillante en bruto. No creo que yo sea más especial que nadie ni muchísimo menos, sino que es mi manera de sentir, y con toda la energía que yo tengo en la vida intento buscar honestidad al respecto de esa manera de ser y de sentir, de ver las cosas. Y trabajo por tener un hueco y un altavoz para compartirlo con el mundo, y tratar de ver la manera de llegar a la gente para que pueda conectar conmigo. Si acaso fuera yo un diamante, todos lo somos. Yo lo único que hago es trabajar con todo mi ser las 24 horas del día en esto. Es a lo que me dedico, no creo que sea algo excepcional, sino que pongo todo mi tiempo y empeño. Hay gente que lo tiene que dividir en muchas otras cosas”

– Ademas, eres un ejemplo perfecto de la autogestión. El primer disco La mansión de los espejos, lo publicaste gracias al crowfunding. Fichaste por Warner, después rompiste el contrato y con este disco has seguido el camino que has querido. ¿Ha sido complicado?

“Es complicado como todas las iniciativas que tienen un mínimo de características mínimamente antisistema. Cualquier cosa que pretende salirse del sistema o hacerse de otra manera, sin ser realmente algo muy subversivo porque realmente la mayoría de artistas que nutren la escena somos independientes. No somos una minoría. Pero sí que puede llegar a ser no tanto muy complicado sino que requiere cantidades ingentes de trabajo, que es un mensaje que hoy en día no es el que se está transmitiendo. Parece que las cosas son muy fáciles, que se consiguen con ciertas fórmulas que hay muy poca gente que las sabe. Y yo pienso y tengo cada vez más claro que la única fórmula del éxito es el trabajo. Y la perseverancia. Claro que habrá situaciones que están más favorecidas por equis circunstancias puntuales como colaboraciones, contactos, lo que sea. Pero al montártelo tú sola requiere mucho trabajo, y eso no tiene que echar a alguien para atrás. Hay que perderle el miedo a remangarse y meterse de lleno”.

– Como mujer, ¿has tenido que demostrar el doble para que te tomen enserio?

“¿Tú has tenido que demostrar alguna vez el doble?”

– En algunas ocasiones

“Pues yo también (risas). Todas. Yo pienso que sí. Eso está pasando todo el rato. Pero una lamentándose no llega a nada. Obviamente una tiene que hablar y visibilizar eso y no tiene que hablar con la boca chica de las cosas que suceden. Mucho menos cuando son injustas. Una no puede callar porque se convierte en cómplice de eso de alguna manera. La mejor forma de honrar nuestra condición de mujeres, y honrar a otras que que no tienen ni posibilidades de demostrarlo porque están totalmente oprimidas, es trabajar sin descanso en nuestros proyectos. Aunque nos encontremos dificultades. Trabajar con esa energía luminosa que yo considero, y estoy orgullosa, que caracteriza a la mujer. En un momento en el que se levantan las voces y también las voces que están en contra. Es un buen momento para visibilizar ese trabajo que hacemos. No es el momento de sentarnos y decir “mira todo lo que he hecho, es el momento de que me reconozcáis”, sino el de seguir apretando y visibilizar ese esfuerzo muchas veces silenciado”.

– Y parece que siempre que las mujeres logramos algo aparece otro muro

“Claro, así va a ser. Pero ahí también está lo mágico y lo evidente, y es que surjan los muros que surjan, la fuerza de las mujeres siempre se sobrepone. El otro día (8M) estaba en la manifestación que se hizo en Sevilla y veía tantas mujeres juntas de todas las edades. He tenido últimamente muchas conversaciones sobre este tema, y es que hay una euforia colectiva que no es vacía, que no se va a desinflar. La sensación que una tiene de que forma parte de algo grande y muy noble. Es una causa muy defendible, que una puede levantar la cabeza defendiéndola aunque tenga detractores. Eso me da fuerzas para enfrentarme a micromachismos, a macromachismos, a lo que sea”.

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