La Laguna

El Camino de las Peras, un paseo con casi 240 años de historia

Expertos consideran que merece ser considerado Jardín Histórico, al conservar hoy la estructura con la que se concibió en 1780

Vista general actual del conocido popularmente como Camino de las Peras, en el extrarradio del casco histórico de La Laguna. Fran Pallero

El Camino de las Peras, que antiguamente era el Camino de Las Mercedes, es hoy en día una de las zonas verdes, de ocio y de deporte más importantes del extrarradio del casco histórico de La Laguna, siendo también nexo con otros destacados puntos, como el parque de la Vega, la plaza del Cristo o los antiguos lavaderos. Está conformado por una calle central ancha y elevada, hoy asfaltada, y dos laterales más estrechas de tierra, con una treintena de especies vegetales de 23 familias botánicas.

Un paseo cuya “disposición y estructura se corresponden con las propuestas que, desde 1780, se han formulado”, es decir, hace ya 239 años, para convertir este espacio en un paseo, según recoge el cuaderno de divulgación número 18 de la Fundación Cicop sobre El Camino de las Peras, elaborado por Francesco Salomone Suárez (responsable técnico de la Unidad de Parques y Jardines del Ayuntamiento de La Laguna) y Antonio García Gallo (profesor titular del Departamento de Botánica, Ecología y Fisiología Vegetal de la ULL).

Una propuesta de paseo que nace para disfrute de la burguesía de la época, en línea con las mejoras urbanas que se realizaban en aquel entonces en el resto de ciudades del país. “Los regidores de La Laguna, imbuidos del pensamiento ilustrado de la época, pretendían que la ciudad no se quedara atrás. Sin embargo, la pérdida de la capitalidad, y la crisis urbana que provocó este hecho, hizo que su logro se retrasara en el tiempo”, con varios intentos y fracasos a lo largo de los años para conseguir convertir en paseo a esta zona de la ciudad.

Plano de la Alameda del Prado de La Laguna; anónimo, 1812 (Tous, 1996). Foto Cedida

promotores

Afortunadamente, los autores destacan que “el empeño de sus regidores y gobernantes a lo largo de estos ya más de dos siglos hizo que este espacio se conservase y haya llegado hasta nuestros días, tal y como fue concebido, al menos en su distribución”. Un hecho que, a juicio de los autores, es un fuerte argumento para considerar a este espacio como Jardín Histórico, según se establece en la Carta de Florencia. “Aunque solo fuese debido a la antigüedad de la idea o proyecto y que aún hoy, desde su primera formulación, mantiene su estructura y disposición básica, tal y como fue concebida originalmente”, explican, y cuyos promotores iniciales fueron el capitán de artillería Fernando Rodríguez y el guarda mayor de Montes en el Ayuntamiento de La laguna, Fernando Molina. “Ellos, con una visión que iba más allá de su propio horizonte vital, dieron impulso inicial a esta alameda que, a pesar de las muchas vicisitudes, incontables adversidades y el tiempo transcurrido, se mantiene más viva y funcional que nunca”, enfatizan.

Un camino que, en el primer plano de la ciudad del que se tiene constancia, del ingeniero italiano Leonardo Torriani, aún no se recoge, pero que ya aparecería en la cartografía del siglo XVIII. En concreto, un plano del marinero francés M. le Chevalier, de 1779, “muestra su trazado y cómo confluyen los cauces de los barranquillos que provienen de las cumbres cercanas después de atravesarlo, los cuales son salvados con sendos puentes”, aunque no se representa ningún tipo de vegetación o arbolado a lo largo del camino, según se recoge en el cuaderno divulgativo.

Inicio del Camino de las Mercedes, desde la plaza del Cristo, 1900-1910, Fedac. Foto Cedida

Según la geógrafa Carmen Gloria Calero, “este lugar tiene un singular interés en el desarrollo urbano de la ciudad a finales del siglo XVIII y principios del XIX, al diseñarse y ejecutarse tres proyectos de alamedas de paseo”. Como ya se ha dicho, serían Fernando Rodríguez y Fernando Molina y Quesada los promotores del primero de estos proyectos. “Este paseo iba a recibir el nombre de Alameda del Prado de La Laguna o Alameda del Tanque Grande (en alusión al gran depósito de recogida de aguas que se situaba en ese lugar), y para ello se explana el lugar, se trazan las calles (dos laterales y una central más grande y elevada), se abren las zanjas para plantar árboles y se construye un gran asiento al final del paseo, en la cancela que da paso al camino hacia Las Mercedes, conocido como el canapé grande, y posteriormente se construyen otros canapés laterales. Este trazado es el que se mantiene en la actualidad en el Camino de las Peras, aunque la calle central elevada se ha transformado en carretera abierta al tránsito rodado de vehículos”, se recoge en el libro.

Sin embargo, aquellas primeras obras quedaron inconclusas por falta de fondos “y en los años siguientes se secaron muchos de los árboles plantados, y el paseo cae en un estado de ruina”.

En 1812 se pretende retomar el primer proyecto de alameda de 1780, pero “vuelve a fracasar, pues, según menciona la profesora Calero, el Ayuntamiento no tenía personal ni presupuesto para el mantenimiento de las obras, las plantaciones se deterioraron por los animales y carros que transitaban por allí y el lugar no tuvo buena acogida por la población”.

Carretera de las Mercedes, autor desconocido, 1920-1930, Fedac. Foto Cedida

Un tercer intento llegaría en 1836, “y en esta ocasión se trajeron álamos negros desde Gran Canaria”. Sin embargo, tampoco prosperó y muchos de estos árboles se marchitaron, aunque dejaron su huella, convirtiendo a La Laguna “en el único municipio de la Isla que alberga esta especie” hoy en día, destacan los autores.

En años posteriores se continúan realizando plantaciones en el lugar para conformar este paseo arbolado, introduciendo en 1879, según el periódico La Unión Lagunera, la plantación de eucaliptos. Sin embargo, en la edición del 8 de enero de 1899 de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife “se hace una reseña acerca del estado de abandono en que se encuentra desde años el Camino de Las Mercedes”.

Primeras imágenes

Ya en esta época empieza a aparecer el primer material fotográfico, aunque los autores apuntan que, “a pesar de ser un sitio de tránsito frecuente por la población rural y albergar las infraestructuras de servicio público que suponían los lavaderos y el depósito de agua, apenas ha sido posible obtener material gráfico documental” del siglo XX. En las pocas fotografías que hay aparecen los olmos, o los lavaderos o los eucaliptos, los cuales hoy no existen. “Hay que remontarse a 1961 para poder apreciar una visión parcial del actual Camino de las Peras, a través de una fotografía en color de E. Álvarez […] -reseña el libro-. El camino ya está ajardinado, sin los eucaliptos y presenta un aspecto similar a la actualidad, con la calle central asfaltada y transformada en carretera”, pudiéndose observar también vegetación reciente, lo que hace estimar que se produjo una remodelación del lugar, durante la década de los años 50 del pasado siglo, “para convertirlo por fin en una alameda”.

Camino de las Peras, de E. Álvarez, programa de las fiestas del Cristo de 1961. Foto Cedida

Por esa época parece que existían también en el paseo algunos perales, cuya fruta era degustada por los estudiantes que paseaban por allí y que dieron al camino el popular nombre con el que se ha quedado, según testimonios orales. Hoy en día aún queda alguno de esos perales.

En época reciente se han realizado varias intervenciones tanto en el camino como en su entorno, restaurándose los antiguos lavaderos, creando el parque de la Vega y otro pequeño deportivo en 2009, dando respuesta así a la alta demanda de usuarios deportivos que hay hoy en día en el camino.