La Palma

El Heredamiento advierte de la gravedad de la sequía en la Isla

La comunidad propietaria de las aguas de la Caldera de Taburiente mantiene las galerías sin los cierres estos meses de invierno por la falta de lluvia, lo que impide almacenar para el verano

Plataneras en el norte de Tenerife. / DA
Plataneras en el norte de Tenerife. / DA

Son múltiples las voces de alarma que están sonando en La Palma sobre la situación de sequía que vive la Isla. Un hecho sintomático es que las galerías del Heredamiento de las Haciendas de Argual y Tazacorte de La Caldera de Taburiente están de forma permanente abiertas este invierno, sin poner los cierres que se instalaron en su momento para que no hubiera pérdidas. Cuando lo normal en esta época del año es que estén cerradas o se abran en función de las necesidades y vuelvan a trancarse.

Así lo ha confirmado la administradora general del Heredamiento, Edelmira Luis Brito, quien señaló que las galerías suelen estar en invierno con los cierres y hacer los riegos con el agua de lluvia y de los nacientes, pero al carecer de esta agua, los cierres se encuentran abiertos y por lo tanto “no estamos almacenando agua para el verano”. “La situación es muy grave”, añadió.

Al Heredamiento pertenecen alrededor de 1540 comuneros, pero cuenta como usuarios del agua a un total de 3.000 parcelas del Valle de Aridane. Los principales afectados en el riego son los agricultores del cultivo mayoritario de la zona, el plátano, no solo los que pertenecen a las propias redes del Heredamiento, sino “de terceros que se nutrían de las aguas de escorrentías del barranco de Las Angustias”, como las zonas de Los Barros, Pedregales, Dos Pinos o Cuatro Caminos.

La administradora de esta comunidad, propietaria de las aguas de La Caldera, indicó además que los depósitos que normalmente se llenaban por esta época, como los que van pegados al canal, “no se han podido recargar”.

Esta situación está obligando a elevar agua de los pozos en pleno invierno, además de que las comunidades están recibiendo agua del Consejo Insular, fundamentalmente de la que se ha ahorrado por las pérdidas en Los Llanos de Aridane.

Luis Brito indica que los registros de pluviometría en La Caldera de los últimos cinco o seis años “son muy bajos y dan un poco de tristeza”. Valga como ejemplo los datos registrados en el Parque Nacional en lo que va de año para hacerse una idea sobre el ciclo de sequía que atraviesa la isla: 1,5 litros en enero, 9 en febrero y 5 en marzo.