Economia

La economía canaria levanta el pie del acelerador

Después de unos años con datos positivos, el diagnóstico es claro: 2019 será el de la desaceleración, puesto que ningún factor interno ni externo ayudará al crecimiento

La calle del Castillo. | ANDRÉS GUTIÉRREZ

La economía canaria está parada. Ha dejado de crecer después de años de una enorme vitalidad. Los vientos de cola que la han impulsado durante los últimos años, como son la inseguridad de los mercados turísticos competidores, el auge económico mundial, la abundancia de liquidez y la bajada de los precios del petróleo, han cambiado ahora de dirección y en su mayoría soplan de frente.

Todos los indicadores económicos así lo confirman y cuanto antes se adopten medidas para frenar esta desaceleración, antes desaparecerá el fantasma de 2007, cuando nadie reconocía la crisis que se nos avecinaba. En esta ocasión, el diagnóstico está hecho, y el riesgo de que esta ralentización vuelva a convertirse en otra crisis es real. A todo esto se une la profunda inestabilidad política que existe en España, con un Gobierno en funciones y dos meses de elecciones que frenarán aún más cualquier impulso involuntario de crecimiento económico. Se puede decir, entonces, que 2019 será un año improductivo. Estancado, al que se le puede poner en paréntesis, porque, tal y como aseguraba hace unas semanas el presidente de la Confederación Provincial de Empresarios (CEOE-Tenerife), José Carlos Francisco, “no habrá factores positivos de ninguna clase para crecer en el Archipiélago este año”.

Es cierto que la economía canaria continuará creciendo, pero será debido a la inercia de los años anteriores. Ni el turismo ni el consumo privado actuarán de impulsor del crecimiento como venían haciendo hasta la fecha. El número total de turistas que visitaron las Islas el año pasado descendió el 2,5%, según datos del Informe de Coyuntura Económica de CEOE-Tenerife correspondiente al último trimestre del año. La fuerte recuperación de destinos competidores como Turquía y Egipto, a lo que se añade la depreciación de la moneda turca, están afectando a las Islas y, además, lejos de concluir, la recuperación de estos mercados seguirá activa durante este año. Por primera vez en los últimos 10 años, el sector turístico se ha comportado en Canarias peor que el resto de la economía, lo que detrae el potencial de crecimiento del PIB.

En cuanto al otro motor de impulso: el consumo, también comienza a perder vitalidad. Ni siquiera el Black Friday y las campañas de Navidad y Reyes, unidas a las rebajas, han conseguido elevar las ventas del consumo, que llevan cayendo desde el verano. De hecho, las ventas del comercio al por menor descendieron en diciembre, el mes de mayor consumo del año, el 1,1%, un hecho que no se producía desde 2012. La incertidumbre está haciendo mella en el consumidor, que está apostando por ahorrar.

Otro de los datos que se vuelven en contra del crecimiento económico de las Islas es la caída de las matriculaciones. Estas bajaron el 4,2% en el cuarto trimestre de 2018. Un hecho que hay que ligarlo a la incertidumbre que hay actualmente con los coches diésel, su desaparición y la carga impositiva.

Bajo este marco, el único sector capacitado para relevar de alguna manera al turismo y el consumo y liderar el crecimiento de la economía sería el del consumo público y la construcción, la gran damnificada de la recesión. En este sentido, se observa que el sector va tomando cierto repunte, con aumentos en el consumo de cemento, la licitación de obra pública y los visados y licencias para nuevas viviendas.

No obstante, no es suficiente para evitar la desaceleración, porque se añaden otros factores de nuestro entorno que tampoco ayudan. Al problema del brexit se agrega la fuerte caída de la actividad económica en Europa. Italia ya ha entrado en recesión y Alemania está a punto de hacerlo. A esto se suma la desaceleración económica mundial, con la reducción del crecimiento de China, la segunda potencia económica mundial, y el peor dato desde 2009 de ventas del comercio durante la campaña navideña en Estados Unidos, la primera potencia. A todo esto se une asimismo la parálisis legislativa que sufre ya y sufrirá el país, por lo menos hasta después del verano, debido al período electoral de los próximos meses.

Por si fuera poco, una de las últimas decisiones del Gobierno de Pedro Sánchez, subir hasta los 900 euros el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), provocará un “impacto negativo” sobre el empleo. Según las estimaciones de CEOE-Tenerife, la destrucción del empleo en las Islas estará entre los 3.000 y 12.000 puestos de trabajo. La destrucción de empleo es mayor cuando las tasas de paro juvenil y de larga duración son elevadas, la economía se desacelera, la productividad es reducida, el incremento del salario mínimo es elevado y el porcentaje de trabajadores afectados es también alto. Es decir, todos los condicionantes que tiene el Archipiélago. No cabe duda de que el Gobierno que salga de las próximas elecciones tiene una papa caliente en sus manos, porque, además de tener que vivir con un período de menor crecimiento económico, tendrá que gestionar esta ralentización para evitar otra crisis.