la palma

Sin garantías ante el riesgo de incendio forestal frente al cambio climático

Mantener retenes y vigilancia a lo largo de todo el año y más allá del período entre junio y octubre, obligaría a triplicar el presupuesto insular en materia de Medio Ambiente
Juan Manuel González Luis, consejero insular de Medio Ambiente. | DA

La transformación impuestas por el cambio climático, en una isla con más del 80% de su territorio constituido por masa forestal, las garantías absolutas para prevenir un incendio no existen. Pese a todo, mantener una vigilancia permanente frente a las altas temperaturas, la presencia de calima y vientos fuertes, que de forma periódica hacen acto de presencia en distintas latitudes de la Isla y sea cual se la estación del año, solo sería posible si se triplicara el presupuesto actual del área de Medio Ambiente en el Cabildo palmero.

Así lo estima el máximo responsable de ese departamento insular, Juan Manuel González Luis, quien reconoce abiertamente que la posibilidad de mantener retenes en las cuatro comarcas en las que se divide el territorio palmero, más allá de los meses estivales y en una campaña contra incendios que en los últimos años se ha extendido hasta el mes de octubre, obligaría a revisar las prioridades de un presupuesto que solo en prestación de servicio de prevención de incendios supone una inversión anual de unos 600.000 euros, partida a la que se sumaría una mejora del material de servicios, con la duplicidad de otros 15.000 euros. Las campañas de prevención llevadas a cabo para que los ciudadanos se conviertan en parte activa a la hora de reducir los riesgos de un gran incendio, se ha convertido en una tarea fundamental para el Cabildo, consciente de que este es un trabajo constante, aún más en un territorio donde los campos de cultivo se han convertido en espacios de gran depósito de combustible vegetal, el peor enemigo en la lucha contra el avance de las llamas.

La Palma forma parte de las zonas del territorio nacional con riesgo de gran incendio forestal, la mayor parte de ellos, tal y como acreditan las estadísticas de los expertos en extinción del área de Medio Ambiente, se declaran en zonas de medianías. El pino canario que cubre el 80% del territorio insular, especie protegida, es para muchos vecinos “una plaga”, por su capacidad de floración y reproducción en condiciones extremas y en terrenos áridos. Los pinos terminan marcando el recorrido de grandes fuegos cuyas llamas, saltan de copa en copa hasta llegar a zonas especialmente sensibles por la proximidad de viviendas.

Si las prioridades en materia de Medio Ambiente llegarán a tener reflejo en el marco presupuestario de las cuentas insulares, se multiplicaría por tres la actual plantilla laboral asignada a la vigilancia y la extinción, con 140 trabajadores. Esta cifra sería ampliada, también con otro esfuerzo inversor, a la hora de contratar el apoyo de personal a través de la empresa pública Tragsa, con los que en las tradicionales campañas contra incendios, entre el 15 de junio y 15 de octubre, suman un total de 96 personas.

En los últimos 18 años han ardido en La Palma 14.932 hectáreas de terreno, el más grave de los cuales tuvo lugar en el año 2000 como consecuencia de una imprudencia, causando la afección a 3.912 hectáreas, gran parte de suelo agrícola. También en los veranos de 2005, 2009 y 2009, La Palma ha sufrido otros tres grandes incendios, aunque ninguno tan virulento y peligroso para la población del suroeste, como el declarado en agosto de 2016, cuando otra imprudencia provocó un fuego que llegó a mantener desalojadas a más de 2.000 personas durante varios días.

Imagen del incendio de 2016. | CARLOS ACIEGO

“Si no hubiera llovido, en Garafía se habría producido un desastre”

El consejero insular de Medio Ambiente, gran conocedor de los riesgos de incendio forestal no solo por su dilatada experiencia al frente deeste área, sino por su larga etapa de 15 años como alcalde en un municipio rural como Tijarafe, aseguró que “sino hubiera llovido en Garafía, se habría producido un desastre”. Así lo explicó a la hora de valorar las difíciles horas que se vivieron la tarde del 14 de febrero en el barrio norteño de Llano Negro, cuando se declaró un incendio en medio de unas condiciones climatológicas absolutamente adversas. Tanto es así, que el consejero está seguro de que “de no haber comenzado a llover, durante la madrugada el incendio se habría extendido inevitablemente hasta el municipio de Barlovento”. El que pudo ser el primer gran incendio de la isla de La Palma en pleno invierno, y que calcinó 138 hectáreas, fue controlado gracias a las generosas precipitaciones que comenzaron a las 22:00 horas.

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