
Salpicada y mecida por el Atlántico, aliviada por el alisio, vigilada por el Teide, Tenerife es la isla de la belleza eterna, un lugar donde hay rincones en los que se para el tiempo y entonces… vives. La mayor de las Canarias, la irresistible, isla de contrastes y de riquezas naturales. Todo empieza en el mar y termina en la cumbre… ¿o viceversa?
Tenerife es cien por cien vida, un lugar de clima privilegiado para disfrutar al aire libre, pero también con importante oferta de ocio y con una gastronomía variada y exquisita. Tenerife es la isla para todos. Plató natural para el rodaje de muchas de las últimas superproducciones del cine mundial, el mundo ha sabido ver y valorar los encantos de un territorio de especiales singularidades que comienza en Anaga y acaba en Punta de Teno, dos lugares naturales con miles de rincones donde disfrutar. El turismo es el principal baluarte económico y el exportador fundamental de las costumbres y de la cultura local. Y desde lo natural hasta lo creado por el hombre, Tenerife cuenta con el atractivo suficiente para llamar a millones de turistas durante cualquier época del año, sin importar la estación, porque siempre hay algo que admirar en la Isla.
El tercer volcán más alto del mundo, el pico más alto de España, el Teide, puede ser el lugar más emblemático de la Isla. Visitado anualmente por infinidad de personas, el gigante tranquilo en cuyas entrañas dicen que duerme Guayota recibe a los turistas casi a cualquier hora, ya sea para ver el más maravilloso de los amaneceres o para disfrutar de la imponente puesta del sol por encima de la vecina isla de La Palma.
De ahí arriba, bajando hacia el lado sur, Vilaflor es el municipio más alto de España, luego andan municipios turísticos de sumo atractivo por sus playas y su ocio, como Arona y Adeje, lugares de extremada belleza como el acantilado de Los Gigantes, el barranco y el caserío de Masca, Teno, con su Parque Natural, y, siguiendo el recorrido, la Isla Baja con municipios que llaman a la tranquilidad y el sosiego, lugares de visita ordinaria como el Drago Milenario de Icod de los Vinos, y el mítico núcleo turístico del Puerto de la Cruz o los históricos cascos de Garachico, La Orotava y La Laguna, lugares patrimoniales, cunas de tradiciones. La gastronomía local va más allá de las universales papas arrugadas con su mojo picón. Tenerife es sabor y en cualquier rincón de la Isla se puede disfrutar de un buen comer y beber, con vinos de denominación de origen que traspasaron hace décadas las fronteras nacionales.
Tenerife es un territorio donde cada vez se vive menos de espaldas al mar, uno de los recursos naturales y turísticos fundamentales que no siempre fue objeto de la explotación, sobre todo en materia deportiva y cultural. Lugar de paso obligatorio de grandes cetáceos migrantes, su observación se ha convertido en otro de los referentes para los visitantes de la Isla.
Alojamientos de calidad y un flujo de actividades deportivas y de ocio suficientes para entretener, con potencial aún por explotar para los poco más de 900.000 habitantes de la Isla y sus privilegiados visitantes. Tenerife es historia y es pasado. Tenerife es presente y es futuro.





