santa cruz

Alcohólicos Anónimos, el alivio de escuchar y la esperanza de la recuperación

Alcohólicos Anónimos cumple 84 años desde que su programa de 12 pasos naciera en Estados Unidos y se extendiera por el mundo
El anonimato es el pilar fundamental de Alcohólicos Anónimos. Fran Pallero

“Dejar de beber es lo fácil. Volver a la normalidad es lo realmente difícil”. Con esta frase, Juan, que no es Juan, define lo que supone admitir que se tiene un problema con el alcohol y que pedir ayuda es el primer paso para que sobrio y normal sean la misma cosa. “Llevo 36 años sin beber”, cuenta, los mismos que lleva formando parte del grupo Tinerfe de Alcohólicos Anónimos. Una organización que hoy celebra los 84 años de su nacimiento en Estados Unidos y que el grupo de Juan celebra con una jornada de puertas abiertas en su sede, en el número 64 de la Rambla de Santa Cruz, a partir de las 19.30 horas. Con presencia en 140 países y más de siete millones de personas acogidas a sus grupos, Alcohólicos Anónimos (AA) es la asociación privada con mayor implantación en todo el mundo, prueba, dicen sus miembros, de que su método funciona. “Cuando hablas con alguien que está pasando por lo mismo que tú, la ansiedad se rebaja, y dejar de beber y mantenerte sobrio es más fácil”, explica Juan. Eso fue lo que Bill W. y Bob S. descubrieron hace 84 años en Akron (Ohio), cuando ambos, alcohólicos, comenzaron a hablar y se dieron cuenta de que eso les servía para seguir alejados de la bebida.

Juan no es Juan porque el anonimato es el pilar fundamental de Alcohólicos Anónimos. Tampoco Alberto es Alberto, que llegó hace años al grupo Tinerfe precisamente porque le garantizaron el anonimato. “No podía dar a conocer mi situación porque en mi empresa no lo entenderían. Para mí la garantía de anonimato era fundamental”. Luis, que tampoco es Luis, habla de cómo dar ese primer paso rebajó su nivel de ansiedad. “Llevaba mucho tiempo sin dormir, despertándome a las dos de la mañana. Tras la primera reunión, esa noche dormí de un tirón”.

El alcoholismo es una enfermedad. Así lo dictamina la Organización Mundial de la Salud (OMS), que la define como “incurable y progresiva”, porque nunca se deja de ser alcohólico. “Uno se puede mantener y llegar a un equilibrio, a la normalidad, pero nunca dejas de ser alcohólico”, explican quienes han pasado por esto.

“Me di cuenta de que el alcohol estaba envolviendo todo, que estaba convirtiendo mi entorno en un estercolero. En ese momento decidí pedir ayuda, y, de la mano de mi mujer, llegué a Alcohólicos Anónimos. Lo primero que me dijeron es que aquí no había controles de ningún tipo, ni filiaciones, ni nombres, eso y que tenía que ir como mínimo a 60 reuniones seguidas. Y es lo que hice”, cuenta Juan. “Después de un tiempo escuchando a los compañeros, acepté aquello que me hacía falta y me fui poco a poco recuperando, porque esto es tiempo”, añade.

Un periodo tras el cual se analizó a sí mismo y enumeró sus defectos para ver en qué tenía que trabajar para recuperar lo perdido y también para aceptar que había cosas que no recuperaría. “Valor y serenidad”, resume Juan. Estas experiencias son las que todos los usuarios de los distintos grupos conocen como los 12 pasos, que van desde la aceptación hasta el análisis de los defectos o la reparación del daño causado si eso es posible.

Bob S., fundador de AA. DA

“El enfermo alcohólico vive dentro de una esfera donde no ve nada alrededor, el alcohol es lo único que ve. Pierde la humildad, se vuelve mentiroso, agresivo, enferma a todo su entorno”, explica Juan, que añade que los 12 pasos nacieron para la “recuperación personal de cada enfermo”.

En las reuniones se trasmite todo lo que cada uno de los intervinientes ha hecho en su propia recuperación, con el objetivo de que el que asista admita lo que le puede servir y, a la vez, el que interviene apuntale su propia recuperación. Alberto recuerda que “el método está apoyado en experiencias comprobadas. Compartir tu propia recuperación es parte de ella, es una medida más, si eso no ocurre, el mantenimiento total no se logra”.

Juan añade que “si alguien recae es porque no ha llegado a aceptar que tiene un problema. Aquellos que lo reconocen desde el primer momento no recaen”, y aclara que si al final se vuelve al alcohol, “lo volvemos a acoger y empezamos de nuevo”. Reconocer que hay un problema, afirman, pasa por entender que hay un sufrimiento que te ha llevado a beber. “Todo empieza por la humildad y reconocer que se necesita ayuda”.

En ese círculo la figura del padrino se convierte en fundamental. “Cuando llegas al punto de que estás recuperado, entonces es el momento de hacer los servicios en el grupo. Nuestra insignia resume muy bien lo que aquí hacemos: unidad, recuperación y servicio. Si aceptas la situación, te nivelas y vuelves a la normalidad, te conviertes en un principiante dentro del grupo y entonces, un veterano, el padrino, te sirve de guía en las circunstancias en las que lo necesites y te aconseje cosas para tu propia recuperación”. Esto hace que el grupo para muchos, la gran mayoría, sea de por vida, y, advierten: “Este es un programa para quien lo quiera coger, no para quien lo necesite, porque hay gente que lo necesita pero no lo quiere”.

Juan, Alberto y Luis terminan su encuentro con DIARIO DE AVISOS con una reflexión: “Esa idea de que el que está en la calle con un cartón de vino, tirado en un banco, es el alcohólico tipo, es falsa. Hay mucha personas que tienen este problema y no necesariamente están en la calle, que van cada día a su trabajo, que se desempeñan con aparente normalidad, pero que ven cómo la presencia del alcohol en su vida se va convirtiendo en un problema, solo visible para su entorno más cercano”. Obreros, empresarios, amas de casa, directivos… El alcoholismo alcanza a cualquier persona y solo el individuo es el que puede decir que es alcohólico. Cuando esa aceptación ocurre, Alcohólicos Anónimos es la mano en la que apoyarse.

Bill W., fundador de AA. DA

Tenerife

La provincia de Santa Cruz de Tenerife fue una de las primeras en la que se implantaron los grupos de Alcohólicos Anónimos cuando llegaron a España. El año que viene se cumplen 50 años de esa implantación. En Tenerife existen 13 grupos y el número 14 está en La Palma. En total, son más de 300 personas las que acuden a las reuniones organizadas por cada uno de ellos. En el caso de Tinerfe, sus encuentros se celebran todos los días, excepto los jueves, a partir de las 19.30 horas. Son encuentros abiertos en los que el anonimato está garantizado y la oportunidad de escuchar a los que han pasado siempre está presente.

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