la palma

El cura amenazado con el traslado de La Palma no es reclamado por el obispo de León

El sacerdote Rubén Gallego, que tomó vacaciones ayer, visitará al prelado leonés, quien no ha dado instrucciones sobre el permiso que ha permitido que cumpla la misión de la iglesia en La Palma
El obispo de la Diócesis nivariense, el palmero Bernardo Álvarez, señaló semanas atrás que la decisión estaba en manos de su homólogo en León. DA
El obispo de la Diócesis nivariense, el palmero Bernardo Álvarez, señaló semanas atrás que la decisión estaba en manos de su homólogo en León. DA
El obispo de la Diócesis nivariense, el palmero Bernardo Álvarez, señaló semanas atrás que la decisión estaba en manos de su homólogo en León. DA

El Obispado de León no reclama al párroco Rubén Gallego, el cura por el que se ha movilizado la sociedad rural de La Palma, especialmente en los municipios de la comarca norte, para evitar que el obispo de la Diócesis Nivariense, el también palmero Bernardo Álvarez, lo destierre a León. Fuentes autorizadas del Obispado de León, donde Rubén es “muy conocido y muy querido”, aseguran que “en León no hemos tomado ninguna decisión ni se ha acordado nada, Rubén vendrá unos días de vacaciones a León y se reunirá con el Obispo”. Estas mismas fuentes de toda solvencia indicaron a este periódico que “sabemos del cariño que hay por Rubén en la isla y su permiso seguirá vigente en tanto lo acepte el obispo de esa provincia”, esto es, el palmero Bernardo Álvarez.

Los vecinos de Barlovento y Garafía, pero también otros muchos a través de redes sociales y en el marco de una campaña de recogida de firmas en el portal change.org, especulan sobre el perjuicio que le ha podido causar a Rubén, de cara al prelado palmero, la demostración de su popularidad el día de las confirmaciones en Barlovento, el pasado 14 de julio, cuando más de medio millar de personas se concentraron en la plaza del pueblo gritando su nombre entre aplausos y vítores, mientras a Bernardo Álvarez, la máxima autoridad eclesiástica en la provincia, se le pedía que diera marcha atrás en su decisión. El prelado, que ha llegado a asegurar a un alto cargo de la política palmera que no se somete a presiones, ha hecho frente a esta crisis, que tiene antecedentes en el traslado de otros dos curas jóvenes y amigos de la socialibilización de la Iglesia en La Palma, imponiendo su criterio en el marco de una estructura jerárquica en la que no admite injerencias.
Desde el Obispado de León declinaron entrar a valorar en detalle las afirmaciones de Bernardo Álvarez sobre la petición de la diócesis leonesa de reclamar a Rubén, indicando que “desde aquí no se ha decidido nada ni hemos manifestado nada al respecto. Es algo de lo que nos hemos enterado por las cosas que se publican”.

Las mismas fuentes autorizadas del Obispado de León, indicaron que “lo importante para un cura como Rubén y para cualquier otro es cumplir la misión de la Iglesia, entendiendo por eso ser lo más caritativo posible, y en el contexto de las celebraciones y enseñanzas de la iglesia”.

De este modo, explicaban su posición sobre la cabida de la personalidad extrovertida del cura Rubén Gallego dentro de la estructura eclesiástica, tras cumplir cinco años como sacerdote en la isla de La Palma, tras ser desplazado en 2016 de las parroquias de Garafía.

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