incendio en gran canaria

Federico Grillo: “Eres como un agorero que ha de contar lo que ve. Y en Inagua pasó algo, el viento no saltó, parecía milagroso”

La cara visible de los más de 1.000 efectivos que han luchado durante semanas contra el fuego en Gran Canaria es el guanchero Federico Grillo, director insular de Emergencias y Seguridad en el Cabildo de Gran Canaria

La cara visible de los más de 1.000 efectivos que han luchado durante semanas contra el fuego en Gran Canaria es el guanchero Federico Grillo, director insular de Emergencias y Seguridad en el Cabildo de Gran Canaria. Su templanza, capacidad comunicativa, su contundencia a la hora de afirmar que había zonas en las que “no había nada que hacer”, han sido reconocidas por todos. A pesar de que han ardido más de 10.000 hectáreas, nadie ha dudado del operativo que todas las administraciones han dispuesto para luchar contra un fuego tan virulento. Grillo se licenció en Ingeniería Forestal en la Universidad de Lérida. Allí, según relató a DIARIO DE AVISOS, fue cuando empezó en “todo este mundillo de emergencias”. En su currículum cuenta con más de 400 cursos impartidos, dentro y fuera de las Islas, incluso con repercusión nacional e internacional. Forma parte del comité del Plan de Formación de Incendios Forestales de Canarias de la Academia Canaria de Seguridad y colabora como docente en la Escuela Nacional de Protección Civil. Aun cuando los rescoldos siguen calientes en las cumbres grancanarias, Federico Grillo no susurra, sino que sigue hablando nítidamente y sin tapujos del fuego más grave que ha azotado al país este año…

-¿Ha sido este incendio su experiencia más complicada en cuanto a la organización de una emergencia?
“No, hemos vivido ya varias. Los incendios de 2007 yo los viví en Tenerife. Luego aquí hemos tenido varios en 2013, 2017, con una víctima en un incendio bastante duro. O en 2016 en La Palma, donde perdí a un compañero. Además, he estado en Toledo haciendo campañas en 2006. También ese año perdimos un par de compañeros que cayeron en helicóptero aquí en Canarias. En 2007 estuve en Cantabria en una BRIF y, bueno, he ido pasando por diferentes sitios, asumiendo más funciones. Primero, jefatura de los presas, luego CECOPIN, luego incendios y por último emergencias. He estado en una erupción volcánica en Cabo Verde y he dirigido temporales e inundaciones. Son diferentes experiencias en emergencias y cada una tiene sus cosas y su afectación”.

-Parece que lo relativiza…
“Este incendio ha sido bastante aparatoso. La diferencia, quizás, ha sido más mediática. Se ha ido afinando más el gabinete de comunicación y con la directora de información, quien realmente es la artífice de toda esa información que ha trascendido. Solo soy el mensajero que ponen a dar todo los datos, pero este se ha caracterizado por ese lado, ha sido el incendio de la información”.

-¿Podríamos hablar de que este es el primer incendio de la sexta generación en las Islas como consecuencia del cambio climático?
“No le daría la característica de megafuego, pero está claro que no es un incendio normal. El primero ya nos avisó desde los inicios del potencial que tiraba. Son carreras muy veloces. El segundo ha sido bastante agresivo. Lo que es la llegada a Tamadaba fue impresionante la columna que hizo. No sabría si catalogarlo como un incendio de la sexta generación, pero está claro que las cosas están cambiando. Los incendios son cada vez más complicados de apagar. Antes había menos carga de combustible y más carga de material. Creo que sí tiene un punto de relación con los incendios de sexta generación y es que los bosques están muy estresados”.

-¿Cuáles pueden ser los motivos de esta rapidez a la hora de propagarse el fuego?
“Está claro que el hombre está afectando al planeta y que hay un aumento de las temperaturas. Lo que notamos en un incendio de estas magnitudes es que al arrancar con estas velocidades y al desplegar este potencial tan grande, lo que indica es que la vegetación está muy estresada. Uno de los miedos del cambio climático es que esas masas estén estresadas, incluso, bosques enteros, porque no tienen la precipitación adecuada. Porque las temperaturas, a lo mejor, son más frías o demasiado calientes y de lo que se habla es de un desplazamiento de especies demasiado rápido, con lo que puede darse la situación de desaparecer muchas de ellas”.

-¿Cuál es el origen de los megafuegos o fuegos de sexta generación?
“Una de las causas es el desajuste de las masas forestales, están muy estresadas y llevan mucho tiempo sufriendo la poca precipitación y, cuando arden, arden, evidentemente, como auténticos polvorines”.

-En alguna rueda de prensa, usted aseguró que hay incendios en los que los seres humanos ya no estamos capacitados para enfrentarse al fuego y que, prácticamente, hay que dejarlos que quemen hasta extenuarse…
“Puedes hace… tirar agua, pero, en general, él te va poniendo en su sitio y te va echando. En cierta manera, puede parecer que apagas, pero sigue creciendo más de lo que tú puedes. Normalmente, los incendios te dejan trabajar en la parte más fácil, en la cola del incendio donde las llamas son menores, pero en estos que hemos tenido incluso la cola era complicada. Son cosas que se están estudiando y son complejas, ya que son muchas variables”.

-Ha surgido otro debate en las redes sociales sobre si habría que recoger la pinocha o limpiar las huertas para que no sirvan de combustible, como se hacía antaño…
“Recuerdo que mi abuela me contaba que tenía que subir a las faldas del Teide para buscar la leña y con una piedra y una liña partían las ramas de los pinos. Imagínate, si subía a las faldas del Teide es porque más abajo no había nada. Ya nadie necesita la leña a ese nivel. La pinocha, lo mismo. Antes, casi todo el mundo vivía de la agricultura, de los 60 hacia atrás, la población era muy ganadera y muy agrícola. Ahora hay muchísimo agricultor que se ha jubilado y cultiva un poco, pero ya no es como antes. De las 30.000 hectáreas que había aquí de cultivo, no creo que ahora lleguen ni a 10.000. Siempre digo que estos incendios que no podemos parar son el resultado de ser primer mundo. Ser primer mundo significa tener inmigración, tener problemas de drogas y tener problemas de incendios forestales también. Si vamos a países tercermundistas no tienen grandes incendios forestales porque está todo mucho más aprovechado. Ha cambiado el panorama y la administración no puede suplir a toda una población que dependía de eso”.

-Con respecto a esto último, ¿se podría hacer más en cuanto a prevención?
“Es un puzzle muy complejo que no podemos simplificarlo en que el Cabildo tiene que hacer… Una gran cantidad de los terrenos que ahora mismo arden muy bien son de particulares. En el caso de Gran Canaria, tenemos los pinares arriba, son montes públicos, y luego hay un montón de antiguos cultivos abandonados, que han ido convirtiéndose en matorrales, zarzales. Son pequeñas parcelas de 15 metros de largo por 10 de ancho donde la intervención ahí es muy compleja. Creo que es un problema de la sociedad. ¿Estamos dispuestos a que nos cobren más impuestos por tener un parque cerca de nuestra zona porque vivimos en un entorno que lo hemos descuidado y tenemos jardines con especies que son muy inflamables? A veces, es más fácil echar el balón fuera y tirárselo al Cabildo”.

-¿Qué medidas toma el Cabildo de Gran Canaria para evitar estos incendios?
“Hacemos cortafuegos. Tenemos unas 1.000 hectáreas. Realmente, es un 1% de la superficie que arde en la Isla, pero son 1.000 hectáreas que se crearon y hay que mantenerlas. Estos incendios nos han demostrado que funcionan. Están hechos para frenar la potencia del incendio y que eviten lanzar cenizas como en el caso de Tejeda. En las dos situaciones frenó bastante el lanzamiento de pavesas (rescoldos) y luego también hacemos tratamientos en barrancos, intentando generar laurisilva, pero luego hay una parte que tiene que hacer el ciudadano alrededor de las viviendas. Se está haciendo, porque lo vemos en cada incendio que hay viviendas que se salvan por eso, pero también se están quemando otras porque no hay esa cultura del riesgo”.

-Permítame adentrarme en otro de los grandes debates que ha generado este incendio. ¿Es necesaria una base de hidroaviones en Canarias o es mejor utilizar helicópteros?
“El avión ha venido y seguirá viniendo porque es lo que te llega muy rápido. Cuando tú tienes una emergencia, pides el hidroavión y te va a llegar en unas cuatro horas. Si ahora nos dijeran, yo quiero una base de hidroaviones en Canarias, con un coste determinado, pero si pudiésemos elegir, nos daría para varios helicópteros. El hidroavión puede tardar 30 ó 40 minutos, depende de si va al aeropuerto o no. Además, está muy influido por el tráfico aéreo, si hay un poco de oleaje ya no puede coger agua en el mar…”

-¿Y la salinidad no afecta al terreno?
“Es muy poca la cantidad porque eso se dispersa muchísimo. Le aporta una pequeña cantidad de sal, pero no es suficiente para cambiar las cosas. Los suelos ya de por sí tienen sales, incluso, en algunos casos le podría beneficiar, porque estamos muy pobres en sales y la cantidad es muy pequeña”.

-Incluso, se ha pedido una base en Canarias para hidroaviones a través de la plataforma change.org…
“El hidroavión siempre surge a debate porque se han ido incrementando los medios aéreos, pero reconocemos que son más eficientes los helicópteros, y por el mismo dinero. Es decir, sin haber hecho los cálculos, por un hidroavión podrían adquirirse dos o tres helicópteros, y estos son más eficientes”.

-Hablando de medios aéreos, ¿cómo se coordinan 16 medios aéreos?
“Hay un ingeniero que suele ir arriba, volando. Luego planifica que si hay, por ejemplo, 20 medios aéreos, siempre deben haber cuatro, cinco o seis volando, los que se determine. No están los 20 volando al mismo tiempo. En la Península se han dado incendios en los que ha habido hasta 36 medios aéreos…”

-En esta ocasión se han producido llamas de hasta 50 metros de altura, ¿cómo han logrado cercar el fuego?
“Con llamas muy grandes no eres eficiente. Si tienes en frente 15, 20 o 30 metros de llama (puntualmente, hemos alcanzado aquí en algún barranco llamas hasta de 50 metros), no puedes hacer nada. Es una avalancha que te quedas mirándola, te apartas y cuando haga su carrera y bajen esas llamas, le entras”.

-En lo que respecta a las evacuaciones, ¿hubo momentos complicados? Hubo que sacar de sus casas a más de 10.000 personas…
“En 2007 también estuvimos en esas magnitudes. Hay que tener en cuenta que son cifras del censo. Normalmente, la gente está censada en los pueblos, pero en algunos hay más gente, si son turísticos, y en otros menos”.

-¿Cuál fue el momento más crítico de este incendio? Se habla del milagro de Inagua… ¿Qué ocurrió allí?
“Cuando empezó. Porque las carreteras están abiertas, gente que puede estar de senderismo,… Son tantas las posibilidades de que salga algo mal. Luego, la noche en la que casi lo cogemos, y se saltó, fue muy complicado, porque algunos compañeros estaban haciendo quema en la zona de pinos de Gáldar y tuvieron problemas. Al día siguiente, cuando ya corre hacia Artenara, que tuvimos que quemar alrededor de la base helitransportada, tuvimos que meter los helicópteros en el estadio, quemas toda la base alrededor y defender el pueblo con gente confinada fue también un momento muy duro. Además, esa misma noche cuando baja hacia el barranco de Tejeda y al día siguiente veo la columna que se va sin agua ya, fue también un momento muy malo. Eres como una especie de agorero, la persona que lo ve y tiene que comunicarlo a los demás y, afortunadamente, llegar a Inagua y ver que se había sujetado… Se tuvo también mucha suerte allí. Algo pasó que se calmó el viento y no consiguió saltar”.

-¿Fue un milagro?
“El milagro fue ese. Se veía la columna que iba directo al sur y, de repente, se calma justo antes de El Carrizal. Yo, cuando estaba allí, aquello no tenía sentido, parecía algo milagroso”.

-¿Temieron que se quemara toda la Isla?
“Si se hubiese quemado Tamadaba un día antes, con el viento del este-sureste, se hubiera quemado con alta intensidad. Estuvo bien que se fuera para el sur porque no la pilló de lleno”.

-Siendo la cara visible del incendio de Gran Canaria, supongo que habrá vivido muchas anécdotas…
“La verdad es que he notado mucho el calor de la gente. Además, cuando encuentras a gente desesperada, agradecen que vayas y les expliques lo que está pasando y lo que tienen que hacer. En las redes he leído un montón de felicitaciones, algo que se agradece. Esta vez ha salido bien, otras veces hemos sido más criticados. Depende también de como se dé la información, eso es evidente”.

-¿Qué le dijo el presidente Sánchez?
“Me comentó que la vista era muy complicada. Luego, contamos alguna anécdota entre todos sobre la noche que temimos que se pasara a Inagua”.

-Su padre fue alcalde de La Guancha, Pepe Grillo, ¿qué consejos le da?, ¿cómo vive su trabajo su familia?
“Ellos ya están muy concienciados con mi historia. Desde muy jovencito me fui al Ejército. Estuve en Bosnia de casco azul, fui de los primeros. Además, he estado trabajando en un montón de incendios y saben que cuando estoy trabajando, estoy bastante ocupado y, en el momento en el que se calman las cosas es cuando empiezo a dar novedades. Estarán, evidentemente, preocupados por una parte, y, por otra, orgullosos de cómo está saliendo el trabajo, lo normal de las familias”.

Pepe Grillo: “Federico es un hombre honesto, hecho a sí mismo”

José Bernardo Grillo (Pepe Grillo) fue alcalde de La Guancha desde 1979 hasta 1999, pero, tras abandonar la política activa, ya todos le conocen como el padre de Federico Grillo: la cara visible de los incendios de Gran Canaria. Pepe atendió ayer la llamada de DIARIO DE AVISOS para conocer el lado humano de su hijo. “Federico era un niño muy inquieto, siempre quería saber más, no hacía sino preguntar…”. Grillo padre destacó “su espíritu de superación”. Dejó de estudiar pronto y, en esos momentos, probó en el Ejército. Llegó, incluso, a participar en la guerra de Bosnia, en la unidad de paracaidistas como casco azul. Tras comprobar que aquello no era lo suyo, le pidió a su padre volver a estudiar. Terminó el bachillerato y decidió trasladarse a Lérida a “hacer forestales, por su amor por la naturaleza, de la escalada, no es un hombre de estar en la oficina”, reconoció Pepe Grillo. El tono del exalcalde guanchero es de orgullo, habla de su hijo con rotundidad: “Federico es un hombre honesto, responsable, hecho a sí mismo y todo lo que le está ocurriendo se lo ha ganado a pulso”.