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Romería de San Roque: una fecha que no defrauda en la comarca

Cerca de 10.000 personas se dan cita en la Villa y Puerto para celebrar la romería en honor a San Roque, patrón del municipio, una tradición que se mantiene desde hace 59 años
Romería en honor a San Roque en Garachico / FOTO: Fran Pallero
Romería en honor a San Roque en Garachico / FOTO: Fran Pallero
Cerca de 10.000 personas acudieron ayer a Garachico para celebrar uno de los días más esperados de las fiestas; la romería en honor a San Roque, que se desarrolló sin inconvenientes pese al intenso calor / Fran Pallero

Con las primeras luces del alba, sobre las 07.30 horas, comenzaron a llegar a Garachico los primeros peregrinos. Algunos salieron desde Icod de los Vinos y fueron caminando o en coche hasta la Villa y Puerto por la carretera que comunica a ambos municipios, otros lo hicieron desde la Isla Baja o desde Los Realejos y desde otras muchas localidades, para llegar al mismo destino: su fiel cita con San Roque.

Y es que el 16 de agosto es una fecha que no defrauda en la comarca: la romería de Garachico en honor al copatrón del municipio es una de las más esperadas no solo por los vecinos de Garachico, sino también por los residentes de otros pueblos cercanos.

La jornada solemne comenzó en la plaza que lleva el nombre del santo protector de los peregrinos, donde se ubica la ermita que siglos atrás se construyó para albergar su imagen. Al finalizar la misa, cerca de las 10.20 horas, se procedió al traslado de la venerada imagen hasta la parroquia matriz de Santa Ana. En este traslado procesional, con las calles, balcones y fachadas engalanadas con varas, cintas y elementos tradicionales, los feligreses dieron muestra de su devoción al entonar el Himno a San Roque.
Tanto en el traslado hasta Santa Ana como en la romería un grupo de vecinos portó varas con cintas de colores, un distintivo que caracteriza a los romeros, y una calabaza de agua.

La misa solemne en Santa Ana fue concelebrada por seis sacerdotes y presidida por la Romera Mayor y su corte de honor, la Corporación municipal y las autoridades invitadas, entre ellas, el presidente insular, Pedro Martín, y el consejero de Agricultura y Ganadería, Francisco Javier Parrilla, quienes ocuparon los primeros espacios de la bancada en el templo.

Una vez finalizada la ceremonia en Santa Ana y antes de llevar a la imagen hasta la plaza de Ramón Arocha, se procedió bautizar a una niña nacida hace unos meses en Garachico que responde al nombre de Frida. No es habitual que este tipo de ceremonias se celebre un 16 de agosto, pero sus padres -su madre es la jueza de paz del municipio- tenían la ilusión de que fuera bautizada ese día.

En torno a las 14.30 comenzó la romería, a la que asistieron cerca de 10.000 personas, según confirmó el alcalde, José Heriberto González, además de 25 carretas tiradas por yuntas de vacas o toros y 15 carros pequeños tirados por tracción humana. Detrás de todos ellos iban los grupos folclóricos y las parrandas, que dieron el sabor musical de la jornada.

Todo transcurrió con normalidad, a excepción de una yunta que tuvo que ser sustituida por recomendación del veterinario contratado por el Ayuntamiento, que mandó detener la carreta, y un cable de teléfono que se soltó y se reparó casi al instante.

En torno a las 16.00 horas la imagen realizó una visita a la iglesia de las Concepcionistas Franciscanas, momento en el que estas religiosas de clausura entonaron, desde el coro, una plegaria al copatrón de la Villa y Puerto y luego el Viva San Roquito, una canción muy popular que este año cumple 50 años. Mientras la fiesta y el jolgorio continuaron en la calle, el folclore tradicional, los bucios e incluso el salto del pastor, acompañaron a una comitiva que sigue fiel a la tradición, heredada después de 59 años de la primera romería organizada tal y como la conocemos en la actualidad, con algunas salvedades, como es el punto de partida, que antaño se encontraba junto al castillo fortaleza de San Miguel y desde hace décadas comienza en la plaza Ramón Arocha, junto al antiguo muelle embarcadero.

Muchas viviendas permanecieron con sus puertas abiertas para ofrecer al vecino y visitante un trozo de carne, lapas, pan con chorizo y algún vaso de vino. La fiesta culminó pasada la medianoche con una verbena, como ya es tradicional en la plaza de San Roque. El sol no asomó en ningún momento y eso hizo más soportable la jornada, que, a pesar del intenso calor y el bochorno, no defraudó a los asistentes.

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