SOCIEDAD

Un dibujo para la esperanza de los que más lo necesitan en Jalokoto

Adriana, de 11 años, ideó un diseño con el que poder hacer camisetas y chapas cuya recaudación ayudara a la construcción de un hospital en Gambia; sus amigos Ayalew y Airam fueron su inspiración

Adriana, Ayalew y Airam posan con el dibujo con el que Solidarios Canarios recauda dinero para su nuevo proyecto en tierras gambianas. Fran Pallero
Adriana, Ayalew y Airam posan con el dibujo con el que Solidarios Canarios recauda dinero para su nuevo proyecto en tierras gambianas. Fran Pallero

Adriana tiene 11 años y es una apasionada del arte. Ganadora de varios concursos infantiles, tiene un sueño: convertirse en “una artista solidaria”. Así, conjugando su vena artística con su intención de ayudar a los demás, un buen día le surgió una idea: quería ayudar de alguna forma en la construcción de un hospital en Gambia. Y encontró la fórmula.

“Yo quería simbolizar los colores de África, el verde y el marrón, junto a la bandera de Gambia, con un sueño que tenían mis amigos Airam y Ayalew, que es el poder realizar la construcción de un hospital para los niños que lo necesitan allí”, afirma antes de recordar que, junto a Tatiana, su madre, pensaron que una buena posibilidad era la de hacer camisetas y chapas con este diseño para recaudar dinero que ayudara a alcanzar el objetivo.

La historia tiene aún más connotaciones, pues Airam y Ayalew son los hijos de Carlos Sánchez, una de las personas que, en su día, pusieron en marcha Solidarios Canarios: “Se pusieron en contacto con nosotros porque son colaboradores de la asociación y la idea nos gustó mucho, porque toda ayuda es siempre bien recibida. Ahora hemos decidido que será el logotipo oficial del hospital, pequeño, que queremos montar allí, en Jalokoto”.

Lo que empezó como un puesto de salud ha ido creciendo, porque la intención ahora es poder ampliar esa idea, después de haber visto, in situ, las necesidades de la aldea: “Queremos que haya un paritorio, consultas externas, una zona de dentistas y otras especialidades porque creemos que es necesario. Allí, en la comunidad, no hay sitios para poder acudir si sucede algo”.

A un precio de 12 euros por cada camiseta, Adriana comienza a cumplir con su objetivo, que no es otro que “dar esperanza a personas que no tienen nada”. “Ojalá vendamos lo suficiente para poder ayudar, para que pueda crecer el hospital e incluso poder ampliarlo”, dice mientras Airam, a su lado, sonríe, porque fue el encargado de inaugurar la escuela que puso en marcha Solidarios Canarios el pasado verano. “Cuando voy lo paso muy bien; no nos entendemos por el idioma, pero, aun así, tengo amigos”.

Los niños, en este caso Adriana, Airam y Ayalew, nos vuelven a dar una lección.

Dar una sanidad de calidad a otros niños como ellos

“Cuando vamos a Jalokoto, es raro el día en el que no acudan niños con alguna dolencia”, reconoce Carlos Sánchez, empeñado, como el resto de sus compañeros, en revertir la situación. “Nosotros queremos darle una sanidad de calidad dentro de las posibilidades”, insiste mientras nombra uno de los peores recuerdos que guardan de su aventura en Gambia: “Un niño se cayó de un árbol y acabó falleciendo pese a llevarlo al hospital más cercano, que está a 80 kilómetros. No pudieron hacer nada”.

Mientras habla, los niños miran, atentos, y nada ajenos a los problemas que viven otros pequeños de su edad a miles de kilómetros. Airam y Adriana se conocen desde la guardería, luego llegaría Ayalew, desde Etiopía, para completar un trío inseparable que, pese a su corta edad, mantiene ya una gran vinculación con el continente africano.

El diseño no es casual, porque Adriana, que venía de ganar un concurso de pintura infantil en Las Palmas, cambió el primero que hizo hasta dar con el que simbolizaba “la esperanza” que lleva esta asociación a Jalokoto. “Realmente, Airam y Ayalew, mis amigos, me inspiraron”, dice con una sonrisa.